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El agujero de Marcelo

El lateral, señalado también en la derrota ante el Girona, empeora sus registros y queda en evidencia en la comparación con Reguilón: el Madrid gana más y encaja menos con el canterano

Marcelo, ante Portu.
Marcelo, ante Portu. AFP

Unas horas después de abandonar el Santiago Bernabéu como uno de los principales sospechosos del chasco ante el Girona, Marcelo visualizó en su Instragram una imagen que comparaba los resultados que cosechaba el Madrid en LaLiga cuando él figuraba en el once con los que obtenía con Sergio Reguilón. El balance era revelador: ocho victorias en los ocho partidos disputados por el canterano por una sola en los últimos nueve encuentros con Marcelo como titular. Pese a la crudeza de los números, el brasileño no se privó de contestar: "Todo culpa mía!!! Seguimos", comentó.

Marcelo, titular en la ida de semifinales de Copa ante el Barcelona, regresaba a la titularidad en LaLiga tras cinco partidos figurando entre los suplentes. El Madrid encadenó su mejor racha con el carioca en el banquillo: cinco victorias consecutivas con 15 goles a favor y cuatro en contra. El dato que provocó la reacción de Marcelo no es el único que le deja en evidencia. Si el brasileño está sobre el campo, el equipo de Solari se muestra más vulnerable. Los blancos encajan prácticamente el triple de goles cuando es Marcelo quien ocupa el lateral izquierdo. Si él juega, el Madrid encaja un tanto cada 52 minutos; si lo hace Reguilón, cada 123.

Este domingo, Portu evidenció que el segundo capitán madridista continúa lejos de alcanzar un estado óptimo de forma. Solari optó por retirarle del once tras el varapalo ante la Real Sociedad el pasado 6 de enero. Desde entonces, solo apareció de inicio en la Copa de Rey. Disputó toda la eliminatoria de cuartos ante el Girona y fue titular en el clásico del Camp Nou. En los tres encuentros, el Madrid fue penalizado por su banda izquierda: Lozano le ganó la partida para adelantar a los de Eusebio en la ida de cuartos en el Bernabéu; Pachón no se encontró con su oposición para dejar solo a Porro ante Navas; y Malcom le hizo un roto, gol incluido, en el primer duelo de semifinales.

Este domingo, la mañana transitaba sin sobresaltos para Marcelo hasta que Eusebio, consciente del estado de su forma, movió la pizarra. Introdujo en el campo a Lozano, le situó en el costado izquierdo del ataque, y de ahí sacó a Portu, su hombre más habilidoso, para emparejarle con el carioca. Las consecuencias de la modificación táctica fueron más que fructíferas para el Girona y desastrosas para el Real. Portu generó peligro de manera constante y superó a Marcelo una vez tras otra. Primero estrelló un balón en la madera. Minutos después consumó la remontada del equipo catalán en una acción en la que se adelantó a Marcelo para cazar un rechace en el área.

Solari defendió como pudo a su pupilo. "Ha hecho un buen partido", dijo el argentino tras el encuentro. Eusebio, respetuoso con el lateral, reconoció el movimiento táctico. "Portu juega en la derecha y genera muchos problemas, pero esta vez lo hizo en la izquierda. Cuando saqué a Lozano tuvimos más profundidad y por eso lo cambié de lado". "Marcelo es un grandísimo jugador. Cuando te enfrentas a futbolistas así intentas dar lo mejor. Le veo igual que siempre", le alabó el propio Portu.

Pero los números evidencian que Marcelo no parece Marcelo. Sufre como siempre o más en defensa y ataca con menos frecuencia que nunca. Sus números empeoran respecto a la temporada pasada: recupera menos balones (seis por partido el curso pasado por los 5,2 de este), genera menos ocasiones (1,9 por 1,7), centra menos al área (5,2 por 3,1) y su número de asistencias también ha menguado (0,25 por 0,17).

Desposeído de la condición de titular, Solari estimó que colocarle en el once ante el Girona resultaría beneficioso para impulsar su recuperación. Portu desmontó el plan y Marcelo continúa bajo sospecha.

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