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Sergio Scariolo: “La NBA tiene un respeto inmenso por España”

El seleccionador nacional y técnico ayudante de los Toronto Raptors analiza sus primeros meses en Estados Unidos y reflexiona sobre el pasado, presente y futuro de la selección

España Ucrania
Sergio Scariolo, en la concentración de la selección española en Guadalajara

Sergio Scariolo (Brescia, Italia, 1961) debutó como entrenador jefe con tan solo 29 años y en 2019 cumplirá 29 de profesión, pero no hace balances porque se siente en la “plenitud” de su trayectoria. “Aprender, y evolucionar en la NBA me alucina. Y estar en un equipo con opciones de ganar el anillo me flipa”, confiesa. Feliz por su estreno en la meca estadounidense como técnico ayudante de los Toronto Raptors, esta semana se ha vuelto a poner el traje de seleccionador para rematar la clasificación para el Mundial. Si España gana a Ucrania (18.00, Cuatro) sellará el billete a China.

Pregunta. ¿Cómo analiza sus primeros meses en la NBA?

Respuesta. No he tenido una adaptación sencilla, pero ahora estoy bien… con el equipo, con el cuerpo técnico, con mi rol. Es un ritmo infernal, pero al final te adaptas. Se puede vivir durmiendo seis horas al día.

P. ¿Qué ha sido lo más difícil?

R. Tener a la familia lejos es lo que peor llevo. Después, a nivel práctico, tienes que hablar a mucha velocidad en la cancha y en las sesiones de vídeo. Creo que hablo bastante bien inglés, pero las dos primeras semanas les costaba entenderme. Estoy aprendiendo muchos detalles del juego y terminología específica.

P. ¿Cuál es su parcela en los Raptors?

R. Intento profundizar en las lecturas de juego y las variantes tácticas. Me estoy ocupando del ataque. Después, el primer entrenador equilibra esa aportación analítica con el juego rápido y atlético que se practica. A la velocidad de la NBA, muchas veces, al cerebro no le da tiempo a ser analítico ni atender a los matices.

P. ¿Llegar a la NBA era su sueño?

R. Mi padre era profesor de universidad y seguro que su mayor horizonte profesional era dar clase en Princeton o Harvard. Se trata de aspirar a tocar el techo de tu profesión, sencillamente. Los sueños tienen otra naturaleza. Mi hijo puede soñar con jugar en la NBA, para mí era un objetivo profesional. El mérito que me doy es haber sabido esperar el momento oportuno.

P. ¿Llegará un momento en el que la presencia de entrenadores europeos en la NBA se vea con normalidad y no como un hito?

R. Saltar directamente de un banquillo europeo a uno nba es imposible. Nos falta tanto conocimiento de su mundo que se necesita siempre un periodo de aprendizaje por nuestra parte y de aceptación por la suya, para ganar respeto y prestigio. Kokoskov [Phoenix Suns] ha tardado 20 años en ser primer entrenador, a pesar de ser ciudadano estadounidense y de llevar mucho tiempo residiendo allí. Messina ha estado cerca del cargo, en Toronto precisamente, pero también lleva ya cinco o seis temporadas… Yo no estoy seguro de cumplir ni esos cinco años mínimos que se necesitan de transición. Mi contrato es de tres temporadas y no miro más allá. Intento disfrutar y aprovechar el momento. Es una oportunidad increíble porque estoy en un equipo que tiene posibilidades reales de disputar la final y pelear por el anillo en este tiempo. Esa experiencia te vale para toda la vida.

“Me flipa estar en un equipo con opciones de ganar el anillo. He sabido esperar el momento”

P. ¿Es otro mundo?

R. Sí. Los medios, las instalaciones, el personal, los jugadores… hasta los de la tercera unidad son muy buenos. La adaptación mental es la única interrogación que no hay que dar por descontada nunca, ni con estrellas como LeBron. Lo que más impresiona de la NBA es la velocidad a la que son capaces de ejecutar todos los fundamentos. Pero esto también es la causa de la creciente banalización del juego. Es la excusa perfecta para que el ritmo supere a la inteligencia. Cuando lleguen los playoffs bajará el ritmo, pesará más el balón y ahí la inteligencia individual y colectiva marcará la diferencia.

P. ¿Le chirría esa banalización?

R. La rapidez y el uso del triple no son malos de por sí. Si miras los porcentajes descubres el porqué del abuso del triple. Es apabullante y por eso les conviene tirar de tres. Pero tampoco hay que cancelar los tiros de dos que no sean mates. No hay que talibanizarse con el triple. En análisis táctico y lectura del juego no tenemos nada que envidiarles, pero no porque sean tontos sino porque pretenden ir a una velocidad tan grande que se hace muy difícil asociar todo.

Sergio Scariolo, en la concentración de la selección en Guadalajara
Sergio Scariolo, en la concentración de la selección en Guadalajara

P. ¿Qué cosas de la NBA podrá incorporar a la selección?

R. Ahora en las ventanas poco. Pero, con una columna vertebral de la selección formada por jugadores de la NBA, habrá muchos aspectos. Hay situaciones que ves que funcionan y que están más cerca del juego al que están acostumbrados. Situaciones de juego rápido, situaciones defensivas… pero para incorporarlo hay que conocerlo en profundidad. Tienes que enseñar y entrenar lo que conoces y dominas.

P. Ha perdido presencia en el día a día de la selección, pero se ha acercado al núcleo duro.

R. Tengo muchísimo más contacto sí. Coincidimos en los partidos; por las noches me pongo sus partidos en el iPad mientras ceno o trabajo y cuando entran a la pista interrumpo lo que esté haciendo para verles. Bromeamos... Cuando Juancho puso el tapón ante Golden State le mande un mensaje diciéndole que eso era voleibol más que baloncesto. También hablo mucho con Pau [Gasol]. Ahora está jodido por la lesión [de baja indefinida por una fractura por estrés en el pie izquierdo]. Me preocupo de cómo está, de mandarle ánimos y aconsejarle paciencia. La selección no acapara siempre la conversación. Todos los nba están encantados de tener el Mundial al final de la temporada, todos. Sobre su compromiso no hay ninguna duda. Luego habrá que ver el proyecto de equipo, los roles, la asignación de esos roles, porque alguno cambiará… Pero todavía no es el momento de abordar todo eso.

“Se fue Navarro, se irá Pau, ojalá en 2020, y me iré yo, pero no se acaba el mundo”

P. ¿Existe algún compromiso moral con los jugadores que han disputado las ventanas? ¿Se puede dejar fuera del Mundial a Quino Colom?

R. Si yo tuviera que estar en los sitios por los méritos acumulados no tendría culo suficiente para estar sentado en todos lados. Las decisiones se toman en el momento oportuno, en función de las necesidades. El objetivo es ganar una medalla en el Mundial. Si alguno de estos jugadores es funcional para ello estará y si no, no les estaremos menos agradecidos. Aquí no hay cupos ni condicionantes.

P. ¿Ni tienen que estar todos los nba, ni va a reservar huecos para los de las ventanas?

R. Correcto. Elegiré los 12 que conformen el mejor equipo para ganar una medalla.

P. Dentro del recorrido de la selección, el Mundial supondrá ¿un punto de inflexión? ¿el recambio generacional definitivo?

R. Será un paso más. El recambio generacional ya lo hemos llevado a cabo. Acaba de salir el que, junto a Pau, ha sido el jugador emblema del baloncesto español. Juan Carlos Navarro ha sido realmente un jugador capaz de caracterizar una época y preparamos su salida incorporando piezas, cambiando roles y dando galones a otros. Luego saldrá Pau, ojalá tras los Juegos de 2020 como esperamos todos, pero están Marc [Gasol], Willy [Hernangómez], Ili [Ilimane Diop]... Ninguna retirada ha sido indolora, pero con ninguna se termina el mundo ni el baloncesto. Yo mismo saldré y vendrá otro que lo hará mejor.

P. ¿Está garantizado el futuro?

R. Aquí el éxito no es ganar una medalla sino haber alcanzado una continuidad histórica a este nivel. Ese es el legado que hay que proteger, el ser siempre competitivos. Somos un movimiento baloncestístico de referencia a nivel internacional. En Estados Unidos y en la NBA tienen un respeto inmenso por cómo ha competido España, por todo lo que ha hecho la selección en estos 12 años.

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