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Cruce de acusaciones entre Boca y River

Los presidentes de ambos clubes buscan este martes fecha para la final de la Libertadores

En vídeo, declaraciones del entrenador de Boca Juniors, Barros Schelotto, del presidente del equipo argentino, Daniel Angelici y del alcalde de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta. AFP | Vídeo: Reuters

La final interminable no deja de envenenarse. Boca Juniors exige a la Conmebol, la máxima autoridad futbolística continental, que sancione a River Plate por la violencia callejera y las agresiones a los jugadores que impidieron jugar tanto el sábado como el domingo. En último extremo, Boca espera ganar la final en los despachos. En River consideran que Boca ha cometido una “traición gravísima” al no respetar el pacto que alcanzaron los presidentes el sábado, para jugar el domingo (no se pudo) o en otra fecha cercana. Las aficiones tienen los nervios encrespados. Y el presidente de Argentina, Mauricio Macri, dice no entender cómo la policía bonaerense falló de tal modo y por qué los jueces han puesto ya en libertad a la veintena de detenidos por los disturbios.

Este martes debería encontrarse algún tipo de solución. Los presidentes de River Plate, Rodolfo D’Onofrio, y de Boca Juniors, Daniel Angelici, acudirán a la sede de la Conmebol en Asunción (Paraguay) para reunirse con el presidente de la federación continental, Alejandro Domínguez, y resolver las alegaciones presentadas por uno y otro club. En principio, Domínguez ha asegurado que no puede castigarse a River con la pérdida de la final porque el ataque al autobús de Boca se produjo fuera del estadio y del perímetro de seguridad, donde toda la responsabilidad recaía sobre la policía. Descarta, por tanto, que puedan hacerse comparaciones con 2015, cuando Boca sufrió una descalificación administrativa y perdió en los despachos una eliminatoria de Libertadores ante River: en aquel caso, los futbolistas de River habían sufrido un ataque con gases lacrimógenos dentro del propio estadio.

En principio, la Conmebol piensa en la fecha del 8 de diciembre para disputar la vuelta de la atormentada final. No está claro si en el Monumental de River o en un estadio neutral.

Hablamos de fútbol argentino y ello implica una gran abundancia de sospechas y recelos por parte de todos. En Boca se declaran soliviantados porque una hermana del presidente de la Conmebol se fotografió en la grada con una camiseta de River. “River hace lo que quiere en la Conmebol”, dicen.

“Nos mataban”

En River también ven conspiraciones. El responsable de la policía en el gobierno provincial de Buenos Aires y, por tanto, responsable del fracaso del operativo de seguridad es Martín Ocampo, antiguo fiscal general de la capital. Martín Ocampo es un viejo colaborador de Macri (ex presidente de Boca), y forma parte del clan político-judicial que controla Angelici, actual presidente de Boca. “¿Por qué no están detenidos los agresores del autobús? Hay imágenes, ¿por qué no han sido identificados? ¿Por qué no sabemos quiénes son?”, se pregunta el presidente de River Plate.

La operación policial que incautó el viernes grandes sumas de dinero y 300 entradas en una vivienda de Héctor Caverna Godoy, dirigente histórico de los Borrachos del Tablón, una de las principales barras violentas de River, sigue constituyendo una pista para los investigadores de los incidentes: creen que la agresión al autobús pudo efectuarse como venganza. En River aseguran que las entradas no salieron del club, aunque es costumbre que se faciliten paquetes de entradas a las barras para ayudarlas a financiarse. Durante la jornada de ayer, un juez ordenó a la policía que registrara las oficinas del estadio Monumental para buscar pruebas sobre la connivencia entre la directiva de River Plate y las barras.

Pablo Pérez, capitán de Boca y uno de los futbolistas heridos durante el ataque al autobús, explicó una de las razones por las que el equipo se había negado a jugar en el Monumental: “Si ganábamos, nos mataban”.

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