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El Baskonia regresa al buen camino

El conjunto vitoriano supera con solvencia al Panathinaikos de Xavi Pascual (86-77) en su tercera victoria de la Euroliga

Lukas Lekavicius, de Panathinaikos, intenta driblar a Marcelinho Huertas, del Baskonia.
Lukas Lekavicius, de Panathinaikos, intenta driblar a Marcelinho Huertas, del Baskonia. EFE

Al Baskonia le vuelve el color europeo a las mejillas. La sangre fluye de nuevo por las venas del equipo vitoriano después de unas cuantas semanas de depresión. Ante un Panathinaikos que siempre es una pared contra la que no es difícil estrellarse, el grupo de Velimir Perasovic supo rodearla para ganar su tercer partido de la competición.

Al entrenador, que cumple su primera semana al frente del equipo, le encajaron las piezas del rompecabezas. La crispación dejó paso a la serenidad. El Baskonia fue un bloque al que sólo Keith Langford alteró en el último cuarto, pero al bombardero texano del equipo griego, no le alcanzó para un milagro, sólo para asustar un poco con sus 33 puntos. La fuente se le secó cuando la defensa baskonista le apretó las tuercas en los minutos finales.

En una actuación coral, el Baskonia apenas desafinó en el primer tiempo. Salió convencido de plantar cara al equipo de Xavi Pascual, que buscaba las posesiones largas, las anotaciones bajas. Pero si en los partidos anteriores, el equipo vitoriano estuvo muy poco inspirado en el tiro, en el Buesa Arena, y frente al Panathinaikos, los porcentajes de lanzamiento fueron razonables, y la concentración necesaria para disputar los rebotes (30 por 19 del Panathinaikos al final), sirvió para que los números se dispararan antes del descanso. El rival no encontraba la manera de parar al Baskonia, que no era un vendaval, sino un viento persistente y molesto para el equipo ateniense, que lo recibía siempre de cara.

Cada vez que el Panathinaikos aceleraba, aparecían Shengelia, Granger o Jannings para estirar la goma y abrir diferencias. En la pausa, el Baskonia se fue con 12 puntos de diferencia (44-32), que estaba acorde con las sensaciones que dejaban los primeros 20 minutos. El equipo de Perasovic jugaba con armonía, con paciencia, buscando siempre la mejor opción. Bien dirigido por sus bases.

En el tercer cuarto, el equipo vitoriano le puso el listón muy alto al equipo ateniense. Le fijó unos límites inalcanzables. El Baskonia le dio carrete al Panathinaikos durante un par de minutos, picó el conjunto griego y tiró del hilo Perasovic para ponerse, en el minuto 30, con 18 puntos de ventaja, una renta que, bien administrada, iba a servir para llevarse la tercera victoria de la Euroliga. Sólo después de un parcial de 0-6 al comienzo del último cuarto, saltó la alarma del Baskonia. Langford comenzó su festival hasta que, con la necesidad de los instantes finales, le empezó a temblar la mano. Un triple de Jennings puso las cosas en su sitio y Vildoza anotó la canasta final para el 86-77 que da un poco de respiro al Baskonia después de varias semanas convulsas. Perasovic empieza a reordenar el equipo a su gusto y empieza a notarse su mano en la cancha, aunque todavía le queda mucho camino por recorrer.

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