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Lydia Valentín: “Algo me decía que podía hacer algo grande”

La halterófila española valora especialmente sus dos oros y un bronce en el Mundial, a pesar de su lesión en un hombro

FOTO: Lydia Valentín, en una imagen de archivo. / VÍDEO: Lydia Valentín y futuro de la halterofilia.

“Lo más fácil hubiera sido quedarme en España y no competir, pensando que el año que viene tengo la clasificación para los Juegos. Pero algo dentro de mí me decía que podía hacer algo grande y estoy superfeliz. Vuelvo a ser campeona del mundo”. Así lo cuenta Lydia Valentín pocas horas después de haber conquistado dos medallas de oro y una de bronce en el Campeonato del Mundo de halterofilia que se celebra en Asjabad (Turkmenistán).

Ríe, distendida, en su conversación telefónica con EL PAÍS, con el mismo ánimo exhibido por momentos durante la intensa y exigente competición. Se relaja tras esos instantes de mayúscula concentración que se requiere para levantar los 113 kilos que le dieron el título en arrancada y le abrieron el camino para proclamarse también campeona en el total con 249 kilos, superando a la bielorrusa Darya Naumava (245) y la ecuatoriana Tamara Salazar (242). Un fallo, en el primer intento en dos tiempos, solo le permitió levantar 136 kilos, y le privó del triplete, superada en esa modalidad por Naumava y Salazar, ambas con 137 kilos.

“No quiero ahora que parezca que el hombro esto o lo otro... Estuve entrenándome en el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat y todo iba genial. Pero después empecé a sufrir molestias. Tenía una sobrecarga en el deltoides. Me dijeron: ‘Necesitas descanso y tiempo para recuperar el tejido’. Sabía que era complicado, pero también que si medía los entrenamientos y cuidaba la zona, podía llegar. Al final, me ha molestado en el segundo movimiento en dos tiempos. Son cosas que pasan. Te encuentras con imprevistos. Es uno más”.

Explica el motivo por el que, tras conseguir levantar los 136 kilos en dos tiempos, soltó un liberador “¡Casi la lío!”: “Es que no sé si hubiera llegado a ser campeona, porque fallas un movimiento, te quedas atrás y... Pero tenía confianza porque habíamos entrenador muy bien”. Valentín es una competidora nata. A sus 33 años lo ha ganado todo y en el caso del Mundial su intención era revalidar el título que obtuvo hace un año en Anaheim (Estados Unidos), entonces en las tres modalidades, aunque en la categoría de hasta 75 kilos.

La Federación Internacional ha modificado las categorías y Valentín optó por competir en el Mundial en 81 kilos, aunque explica que para el año próximo y ya hasta Tokio 2020 optará por la de 76 kilos. “Este año he decidido no bajar de peso para proteger el músculo. Pero, para Tokio quiero competir en la categoría que llevo compitiendo toda la vida. A veces cuesta más subir de peso que perderlo. Tienes que meter muchas calorías y no es bueno. Pierdes músculo”.

La halterófila de Ponferrada suma ahora cinco oros y un bronce en los dos últimos Mundiales, cuatro oros Europeos y un oro (Londres 2012), una plata (Pekín 2008) y un bronce (Río 2016) en los Juegos Olímpicos. Sin embargo, todavía no le han entregado el oro de Londres. Lo conquistó después de que fueran descalificadas por dopaje la kazaja, la rusa y la bielorrusa que subieron al podio. “Justamente ahora me ha dicho un compañero que han entregado medallas de Londres. Es un tema pendiente. Pero ahora quiero saborear este Mundial y ya hablaremos de cuándo será la entrega, tal vez a principios del año próximo”.

El año pasado fue elegida la mejor halterófila del mundo. “Es como el Balón de Oro en el fútbol. Era impensable que pudiera llegar a conseguir algo así, una española, en un país con tan poca tradición, con pocos recursos, con tan pocas licencias... Y cuando ahí están potencias como Rusia. Fue muy importante. Ya no es solo que ganes un campeonato, es que eres la mejor de todas las categorías. Lo has conseguido todo”. Hasta el punto de que sirve de ejemplo incluso para los halterófilos españoles, como Josué Brachi, bronce en el Mundial. “Para mí que un compañero diga eso significa que al final creen que se puede porque lo han visto. Trabajando mucho y sin hacer trampa se puede ser campeón del mundo. Es abrir ese camino. Y ojalá Josué pueda conseguir una medalla olímpica porque tiene muchísimo talento”. Su espejo, Lydia Valentín.

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