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El tobillo, el último enemigo de Nadal

El mallorquín, que se ausentará por sexta vez del Masters, se enfrenta a un percance físico nuevo para él, después de un curso en el que ha sufrido tres lesiones relevantes que le han privado de jugar 10 torneos

Nadal, durante un entrenamiento reciente en París-Bercy.
Nadal, durante un entrenamiento reciente en París-Bercy. Getty

Codo, pies, rodillas, espalda, apéndice, muñeca, psoas… Y ahora, en última instancia, el cuerpo treintañero de Rafael Nadal se enfrenta a un último contratiempo que le obligó este lunes a pasar por el quirófano y le apartará de la Copa de Maestros por sexta vez en su carrera: el tobillo. Hasta la fecha, el mallorquín nunca había sufrido una lesión significativa en dicha articulación, pero mientras se especulaba sobre si el rotuliano le respondería bien en la cita maestra de Londres o si los problemas abdominales que le impidieron competir en París-Bercy la semana previa habrían desaparecido, llegó una noticia tan novedosa como sorpresiva.

Hasta el lunes, no había constancia oficial alguna de que el mallorquín (32 años) padeciera ningún problema en el tobillo, donde se le había alojado un “cuerpo libre intraarticular”, según precisaba el parte médico firmado por su doctor de confianza, Ángel Ruiz Cotorro. Sin embargo, Nadal reconoció a través de sus redes sociales que arrastraba la dolencia desde hacía tiempo y que ahora era el momento idóneo para paliarlo. “Lo teníamos detectado desde hace tiempo y de vez en cuando me molestaba”, indicó el de Manacor, que con su paso por el quirófano cerró un curso acompañado de tres reveses físicos importantes.

“Ha sido un año complicado, muy bueno a nivel tenístico cuando he podido jugar y a su vez muy malo en lo que a lesiones se refiere”, reconocía el número dos, afectado esta temporada del psoas ilíaco (72 de baja), el tendón rotuliano (55) y el tobillo. El primero le apartó en los cuartos del Open de Australia y el segundo de las semifinales de Nueva York, y el tercero le trunca definitivamente el paso en un año en el que ha renunciado a más torneos (10) de los que ha jugado (9). Constata, además, que a Nadal se le resiste el tramo final y la Copa de Maestros, evento que no ha ganado nunca y al que tuvo que renunciar también en 2005, 2008, 2012, 2014 y 2016.

De esta forma, se confirmó que Novak Djokovic acabará el ejercicio de 2018 como número uno, dado que aventaja a Nadal en 565 puntos y la renta crecerá en el O2 de Greenwich. El serbio (31 años) se ha hecho con el trono trazando una línea diametralmente opuesta a la del mallorquín. Pese al contratiempo en Melbourne, este rubricó otra primavera esplendorosa con los trofeos de Montecarlo, Barcelona, Roma y Roland Garros, añadiendo durante el verano una muesca en Montreal. Mientras, Nole viajó en el sentido opuesto: invirtió medio año durísimo para hacerse con casi todo a partir de julio, hasta ascender a lo más alto del ranking y volver a intimidar.

Del latigazo de Melbourne al cierre en el quirófano

Ahora, el físico vuelve a ser el mayor cepo para Nadal, que terminará el año habiendo jugado 49 partidos, cuando en 2017 compitió en 78. Poco a poco, el infortunio ha hecho que haya tenido que arrancar hojas a su calendario y de los 19 torneos fijados al principio ha tenido que renunciar a 10, completando solo siete. Su voluntad y la de su cuerpo técnico era la de dosificarse y reducir la carga con respecto a otros años, pero a voluntad propia y no a la de su propia constitución. Su chasis, sin embargo, le asesta una nueva bofetada porque entre los objetivos de Nadal antes de colgar la raqueta hay dos subrayados: reconquistar Wimbledon y convertirse al menos una vez en el Maestro.

No será ahora y su baja abre paso al estadounidense John Isner, por primera vez entre los ocho mejores tenistas de la temporada. Los otros contendientes serán, Djokovic, Federer, Alexander Zverev, Kevin Anderson, Marin Cilic, Dominic Thiem y el nipón Kei Nishikori. “He hecho todo lo posible para llegar al final en buenas condiciones. Me apetecía mucho jugar”, lamentaba el balear a través de Twitter.

De sinsabor en sinsabor, en lo que a lesiones se refiere, Nadal ha dado con un último enemigo: un tobillo. Abrió con un latigazo en los cuartos de Melbourne, continuó con otra punzada en Flushing Meadows y clausura con un paso por el quirófano. A excepción de su undécima condecoración en el Bois de Boulogne, en junio, el 2018 ha sido hostil con él, aspirante a lograr el objetivo que repite un día sí y otro también: estar sano para poder jugar de forma continuada al tenis.

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