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Un ‘casting’ para buscar deportista olímpico en skeleton

La Federación de Deportes de Hielo convoca un proceso de selección para formar pilotos que puedan clasificarse para los Juegos de Invierno de 2022

Ander Mirambell, en los Juegos de PyeongChang 2018.
Ander Mirambell, en los Juegos de PyeongChang 2018. Getty

Tres años para convertirse en élite mundial del skeleton, el deporte en el que una persona se tira boca abajo en un trineo por un tobogán helado a más de 100 kilómetros por hora. Eso pretende Ander Mirambell, la gran (y casi única) referencia de esta práctica en España, que ha convocado un casting a finales de noviembre en Barcelona, junto a la Federación de Deportes de Hielo, para formar pilotos en esta modalidad con el objetivo de que se clasifiquen para los Juegos de Invierno de 2022. Los deportistas olímpicos no solo nacen o surgen tras largos años de dedicación y renuncias; también se crean de forma exprés. "Se suele tardar una década en alcanzar la madurez, pero veo factible que alguno de los elegidos compita ya en la cita china porque buscamos atletas con una preparación física muy alta", asegura Mirambell.

En realidad, lo que desea este barcelonés de 35 años, con tres Juegos en su expediente, es un sucesor en medio del páramo, en un país que no tiene ninguna instalación y cuyos deportistas deben viajar por medio mundo para entrenarse. "Si lo tengo que dejar de un día para otro por una lesión, que al menos haya alguien que continúe. Con el tiempo que llevo, me da pena mirar atrás y no ver a nadie", afirma desde Whistler (Canadá), donde se ejercita estos días.

Los requisitos físicos son altos: una marca aproximada de 3,75 segundos en 30 metros para hombres y de 4,20s para mujeres, y tener entre 15 y 27 años. Y no menos exigentes son los psicológicos. "La confianza y la seguridad resultan indispensables porque es el único deporte donde no te puedes bajar a mitad del recorrido. O llegas al final o terminas en el hospital", advierte Mirambell. 

De todos los currículos que reciba, seleccionará diez, que se someterán a pruebas físicas y psicotécnicas en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat (Barcelona) este noviembre. Seis pasarán el filtro y viajarán en diciembre a Innsbruck (Austria), donde tendrán el primer contacto con el trineo y el hielo. Y allí solo quedarán cuatro para completar el ciclo olímpico. "Sin ninguna remuneración, al menos al principio, aunque la Federación se hará cargo de los gastos. Yo me lo pagaba todo de mi bolsillo en mis inicios", puntualiza. A su disposición tendrán cinco entrenadores, tres venidos de fuera, Ander Mirambell y su hermano.

El modelo británico

La idea no es nueva en Europa. Gran Bretaña, que tampoco tiene una pista, lleva tiempo aplicando un plan parecido y las medallas han ido cayendo en los últimos Juegos. "Bueno, su presupuesto es de 1,5 millones y el nuestro, muchísimo menor", matiza Mirambell. No obstante, cuenta que tiene el compromiso de los organismos para unos mínimos económicos. "Este año acepto que los trineos sean alquilados, pero el siguiente todos tienen que tener el suyo. Si no hay medios, no me mojo", avisa. "No es un proyecto tan costoso como en otros deportes, ya que la temporada dura de octubre a marzo", explica. Uno de sus objetivos es disponer de una infraestructura propia, la primera en todo el país. "Estamos negociando con el CAR la construcción de una pista de empuje que costaría unos 80.000 euros", señala el presidente de la Federación de Deportes de Hielo, Frank González. 

El atletismo, el rugby, el hockey hierba o el fútbol son los deportes de donde el skeleton suele sacar sus nuevos practicantes. La mutación ha sido, incluso, material de películas. En Cool Runnings (traducida al español como Elegidos para el triunfo) se narra la historia de un atleta jamaicano que, tras tropezarse y quedar fuera de los Juegos de Seúl 88, decidió armar su propio equipo de bobsleigh (variante del skeleton) para acudir ese mismo año a la cita invernal de Calgary. Algo parecido necesita España, que esta campaña solo contará con las licencias de Mirambell y Sergi Bellver, tras la retirada de María Montejano, que persiguió sin éxito unos Juegos. "Tenemos que hacer algo para atraer pilotos", concluye González. 

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