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Márquez: “En 2015 no sabía sentir el límite, un tercero me sabía a derrota”

El piloto de Honda, que puede ganar su quinto Mundial de MotoGP este domingo en Motegi, se confiesa todavía inconformista aunque más maduro

Márquez gesticula durante la conferencia de prensa del GP de Japón. A su lado, Viñales. Ampliar foto
Márquez gesticula durante la conferencia de prensa del GP de Japón. A su lado, Viñales. EFE

Se suceden las reuniones, se multiplican las caras nuevas, las visitas poco habituales. Hay más ingenieros japoneses que nunca pululando por el box, por las oficinas del equipo Repsol Honda. Y el piloto lleva días de evento en evento. El gran premio de Japón no es un gran premio más para la fábrica con sede en Saitama. No lo es para ninguna marca japonesa de MotoGP, pero menos para Honda, que tiene en el circuito de Motegi, de su propiedad, su pista de pruebas. Y un museo –con tantas motos campeonas del mundo, con algún que otro Fórmula 1– que es toda una demostración de fuerza bruta. Motegi, escenario inspirador de la serie Pokémon, que marcó a tantos niños españoles de la generación del campeón del mundo, en un enclave rural, el circuito a cobijo de un bosque interminable, rodeado por las aguas limpísimas del río Nakagawa, vuelve a ser un lugar ideal para celebrar el alirón.

En Motegi, unos 150 km al norte de Tokio, puede Marc Márquez proclamarse campeón del mundo. Otra vez. Como en 2014 y 2016, delante de los mandamases de la fábrica más poderosa de MotoGP. Este domingo podría el 93 lograr su séptimo título y ser el piloto más joven en conseguir cinco mundiales en la categoría reina. Con 25 años y 246 días. Solo Dovizioso puede frenarle. Matemáticamente, también Rossi –debería ganar, algo que no hace desde hace más de un año–, aunque la carambola parece tan improbable como aquella que se produjo en 2016, cuando Rossi y Lorenzo se cayeron y él ganó contra pronóstico la carrera y el Mundial.

“Los japoneses del equipo y mi tío me han pedido que gane este domingo, pero no hay prisa”, concede el líder del Mundial, 77 puntos de ventaja respecto a Dovizioso. “Al final de lo que se acuerda la gente es de si ganas el Mundial, no importa dónde”, se dice. Puede estar tranquilo. Ese generoso colchón de puntos que se trabajó a principios del curso se lo permite. También, las otras tres carreras que quedarían por delante en caso de no aprovechar esta primera bola de partido. “Lo intentaré ganar aquí porque tengo ganas de ser campeón, pero no porque sea un circuito más especial”, señala. Y, al tiempo, se reconoce tranquilo. No es la primera vez que pelea por un Mundial. Y esta no es la última carrera. “Si lo fuera, como pasó el año pasado, ya sí estás más nervioso, tienes mariposas en el estómago”.

“Cuando partes como campeón del mundo la presión siempre está”, apunta Santi Hernández, su jefe técnico. “Me imagino que tendrá muchas ganas de ganar aquí, pero el objetivo final es ganar el campeonato. Y eso él lo tiene clarísimo”, señala Alberto Puig, director del equipo. “A los japoneses les haría ilusión ganar en su casa y en su circuito. Pero el objetivo es el título”, conviene Hernández.

Márquez todavía no ha alcanzado su cénit. Y lo que le queda no depende de la experiencia, ni de la moto… Tiene que ver con el estilo

Alberto Puig, director del Repsol Honda Team

Y para eso, Márquez aplica la táctica de cada gran premio: salir a ganar. Y arriesgar, como siempre. “Aunque tampoco quiero caerme, no quiero perder 25 puntos de golpe. Si no puedo ganar, intentaré sumar el máximo de puntos posible. Que esto está de cara, pero también es muy largo”, dice. El discurso, en su boca, suena manido. Pero, después de muchas caídas parece haber aprendido. “Es un piloto que absorbe la información, que está en constante evolución. Y analiza todo. Este año ha entendido que para ganar un Mundial no vale ese todo o nada. Hay veces en las que tienes que conformarte, saber gestionar las carreras. Ha madurado mucho, ha entendido mejor las carreras, la moto, la electrónica, los neumáticos, y cómo correr en función de cómo se encuentra el fin de semana”, explica Hernández.

Y el piloto corrobora esa visión. “Caerse, pasar ese límite, esa línea roja, es cuestión de un momento. Podría haberlo pasado en Tailandia o en Aragón. Es una cuestión de sentir o no ese límite. En 2015 no lo sabía sentir, simplemente atacaba, porque un tercero me sabía a derrota. Aún hoy un tercero me sabe como una derrota, pero sé que es importante para conseguir el título”.

“Este año ha sido muy consistente, esa ha sido la clave”, le reconoce Maverick Viñales, uno de sus rivales. “Es muy fuerte en muchas áreas y en los circuitos en los que no es muy rápido siempre acaba en el podio”, indica Dovizioso. Hombres como Puig, ex piloto, fino el olfato para el talento bruto, creen que todavía no lo hemos visto todo: “Todavía no ha alcanzado su cénit. Y lo que le queda no depende de la experiencia, ni de la moto… Tiene que ver con el estilo, con cómo él piense dónde debe mejorar, con el esfuerzo y empeño que ponga en hacerlo, con las ganas y la motivación de seguir aprendiendo. Todavía puede ir más rápido vuelta tras vuelta”.

Márquez será campeón en Japón siempre que…

Este fin de semana en el circuito de Motegi Marc Márquez tiene ante sí la primera oportunidad para ganar el título de MotoGP, el que sería el séptimo de su carrera. El piloto de Honda, 25 años, será campeón básicamente si termina la carrera por delante de Andrea Dovizioso y no concede más de dos puntos ante el de Ducati. Esto es:

Siempre que Dovizioso no gane el gran premio,

siempre que el italiano no sea segundo, con Márquez, tercero

siempre que el italiano no sea tercero, con Márquez, cuarto

También sería campeón incluso si ninguno de los dos puntúa, siempre que Rossi no gane la carrera.

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