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El CSKA le queda demasiado grande y lejos al Barça

El equipo ruso, a los mandos de Sergio Rodríguez y De Colo, abruma a su inestable rival y Pesic deja a Tomic en el banquillo toda la segunda parte

Tomic y Singleton obstaculizan a Hunter. Ampliar foto
Tomic y Singleton obstaculizan a Hunter. EFE

La rehabilitación europea del Barcelona pasará por olvidar su primer viaje. La paliza que le propinó el CSKA fue tremenda (95-75) y castigó la inestabilidad del juego azulgrana. Pesic, soliviantado por el bajonazo de su equipo en el segundo cuarto, cambió de esquemas y, tras el descanso, prescindió del capitán del equipo Ante Tomic.

CSKA MOSCÚ, 95; BARCELONA, 75

CSKA Moscú: Hackett (7), De Colo (17), Kurbanov (6), Peters (0), Hunter (6) –equipo inicial-; Ukhov (1), Antonov (0), Sergio Rodríguez (12), Vorontsevich (7), Clyburn (13), Higgins (18) y Hines (8).

Barcelona Lassa: Heurtel (2), Pau Ribas (0), Claver (4), Singleton (7), Tomic (6) –equipo inicial-; Séraphin (6), Pangos (2), Blazic (11), Smits (7), Oriola (4), Pustovyi (8), Kuric (15).

Parciales: 21-17, 30-12, 18-29 y 26-17.

Árbitros: Lottermoser, Boltauzer y Rossi.

Megasport Arena de Moscú. 12.023 espectadores. Primera jornada de la Euroliga.

Moscú le queda todavía demasiado lejos deportiva y geográficamente al Barcelona. Y encima, los avatares aeronáuticos alargaron su viaje hasta la capital rusa cuatro horas y media. Un contratiempo que añadió más datos negativos a una mochila en la que abulta el proceso de adaptación de los seis jugadores que se estrenaban con el Barça en la competición europea.

La irregularidad del equipo de Pesic corrió paralela a las actuaciones de Singleton, en el primer tiempo fue una sombra de lo que se espera de él. Pustovyi y Kuric se quedaron muy cortos en ese primer asalto. Pangos y Blazic apenas aparecieron y Smits se quedó en el banquillo mientras su equipo era vapuleado: 55-29 a la vuelta del descanso. Quedaba una eternidad, pero si la misión ya era de enjundia para el Barcelona, se convirtió en un mucho más que un ‘Everest’.

Precisamente esa media docena de jugadores que apenas llevan un par de meses de azulgrana fueron los que protagonizaron los mejores minutos de su equipo, en el tercer cuarto. Pesic rectificó muchas de las rotaciones. A hombros de Kuric (15 puntos) y Pustovyi (8 puntos) y con notables aportaciones de Blazic (11 puntos) y Smits (7 puntos), el Barcelona llegó a situarse a 11 puntos (69-58). Pero el Barcelona ya había perdido el tren y para los talentosos y experimentados jugadores del CSKA no resultó demasiado difícil administrar su dominio en el juego y en el marcador, en el que recuperaron 20 puntos de dominio, 84-64, a falta de cinco minutos.

El Barça ya había dado síntomas de su insuficiente competitividad en la Supercopa y en la Liga Catalana. En Moscú, frente a uno de los mejores equipos, empezó el partido muy animoso, con un enorme despliegue físico y una presión en toda la pista que le procuró un robo de balón y forzó un campo atrás del CSKA y una falta en ataque de Kurbanov, que además cometió la segunda poco después. El CSKA tardó tres minutos y medio en anotar su primera canasta en juego, gracias a Hines. Pese a ello, el marcador estaba muy ajustado, entre otras cosas porque el Barcelona se estrellaba una y otra vez contra la defensa moscovita.

Itoudis, el entrenador griego del CSKA, dio entrada a la segunda unidad y entre Vorontsevich, Sergio Rodríguez (12 puntos y cuatro asistencias), Higgins (18 puntos y cinco rebotes) y Clyburn (13 puntos, nueve rebotes y cuatro asistencias) dispararon el marcador del CSKA. El despegue fue espectacular. El Barcelona reventó por todos los costados, casi siempre superado en los uno contra uno, y muy castigado por su deficiente transición defensiva.

El juego torrencial del CSKA también se llevó por delante a Heurtel, pese a que acabó con 12 asistencias, pero con cuatro pérdidas y solo 5 puntos. Y Tomic, uno de los pocos que había a un buen nivel en los primeros compases, sumó su tercera falta personal en apenas 15 minutos. Séraphin, que se recupera después de una larga convalecencia, aportó canastas y rebotes, pero insuficientes para compensar el desaguisado defensivo. El segundo cuarto fue casi definitivo: 30-12. Tomic ya no volvió a jugar tras el descanso.

Moscú significó una nueva pesadilla para un Barça que no consigue levantar cabeza en la Euroliga, competición en que todavía le escuecen sus dos últimas desastrosas temporadas.

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