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Compartir lo aprendido

En 'Bajo el aro' (Conecta), Pau Gasol quiere compartir las vivencias y aprendizajes de su carrera como jugador de baloncesto

Portada del libro 'Bajo el aro' de Pau Gasol. Ampliar foto
Portada del libro 'Bajo el aro' de Pau Gasol.

Los deportistas de élite entrenan para tener las respuestas adecuadas en el momento oportuno. Hace tiempo que la toma de decisiones se incorporó como una más de las habilidades a trabajar en la preparación física. Elegir la mejor opción teniendo la pelota en la mano, en un pabellón lleno, con cuatro puntos de ventaja y a falta de dos minutos para que termine un partido de semifinales de un campeonato del mundo debe resultar bastante más complicado abajo en la cancha que desde la seguridad que aporta la perspectiva televisiva.

En aquel España-Argentina de 2006, a falta de 1m 36s, Pau Gasol sabía perfectamente lo que tenía que hacer. Inició los movimientos aprehendidos con tantas y tantas horas de trabajo. Pide la pelota. Se gira para encestar. Los árbitros señalan falta. Y el pie izquierdo se rompe. Lanza y anota los dos tiros libres con un fuerte dolor. Sabe que no puede seguir. Que, si hay final, no la jugará. Se va al banquillo. Sus lágrimas en aquel eterno minuto final forman parte de la historia del baloncesto español.

Con aquel momento arranca Bajo el aro (Conecta), un libro en el que el jugador catalán quiere compartir las vivencias y aprendizajes de su carrera. Leyendo el capítulo sobre la educación que recibió de pequeño se explica lo que transmite Gasol cada vez que aparece. El ambiente y los valores del hogar —esfuerzo, trabajo y apoyo— sumados a un innegable talento constituyen unos sólidos cimientos sobre los que se sostiene un deportista ejemplar y modelo a seguir en el aspecto humano. Uno de sus proyectos vitales pasa, ahora, por luchar para que miles de jóvenes tengan las oportunidades de las que él disfrutó.

También hay lugar para las derrotas y para el aprendizaje de las mismas. Afrontarlas como una oportunidad de progreso, sin esconder el dolor que generan. Aceptar que nadie es infalible y que el progreso no es castigar el fracaso, sino valorar la capacidad de reinventarse después de caer. Un manual de liderazgo que resulta una metáfora de su autor: escrito con los pies apoyados en el suelo y con la ambición de los que quieren ayudar a cambiar el mundo.