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Colom saca a España de un laberinto

La actuación estelar del base evita la derrota de los de Scariolo ante Letonia tras desperdiciar 18 puntos de ventaja (85-82) y deja encarrilado el pase al Mundial

Colom escapa de la marca de Strelnieks
Colom escapa de la marca de Strelnieks fiba

Regresaba la selección española al Palacio de los Deportes de Madrid por primera vez desde la derrota en cuartos del Mundial 2014 ante Francia —uno de los contados recuerdos infaustos en sus últimos 15 años de enciclopedia— y lo hacía el día que se cumplía el tercer aniversario de los 40 puntos de Pau Gasol en Lille, para lavar a lo grande aquella afrenta ante los franceses en el Europeo del año siguiente. Tan solo Sergio Rodríguez sobrevive con la roja en estos tiempos de ruido institucional en una España heterogénea, meritoria y orgullosa, representada como nadie por Quino Colom (18 puntos), que ya tiene encarrilado el billete para intentar estirar su leyenda en el Mundial de China.

Abrazada a su historia, la selección superó a Letonia con un desenlace entre escalofríos, selló virtualmente su clasificación mundialista —con la séptima victoria en ocho partidos—, y reservó un hueco para homenajear a su legendario capitán, Juan Carlos Navarro. La Bomba recibió en el descanso del encuentro el tributo de la Asociación de jugadores (junto a Mumbrú y Miralles), la insignia de oro y brillantes de la Federación y el cariño de los 7.900 espectadores que corearon su nombre en el WiZink Center con nostalgia y agradecimiento. Mientras, la España de las ventanas refrendó su calidad para salvar una coyuntura delicada y su competitividad para estar a la altura de su escarapela. El nuevo calendario de FIBA ha destartalado los ciclos y los relevos generacionales, pero también ha permitido ampliar la familia de a selección a jugadores que han puesto en valor la profundidad de banquillo del baloncesto español.

En el séptimo episodio de las ventanas FIBA, España retomó su versión resolutiva pero viajó de la suficiencia hasta la angustia, con un final delirante resuelto por un enorme Quino Colom. Después de desperdiciar una renta de 18 puntos, los de Scariolo necesitaron apelar a la heroicidad del base del Bahçesehir turco, con una vibrante penetración y dos tiros libres finales, para salir del atolladero.

Para romper con el destemple vivido en Kiev el viernes, la selección española se presentó intensa y aplicada ante Letonia. Solidarios en defensa y afilados en ataque, los de Scariolo encontraron rápidamente la fluidez en su juego con Colom a los mandos. El base emigrante, referente de la España de las ventanas desde el primer partido, volvió a reivindicarse con una vibrante puesta en escena (ocho puntos, dos asistencias y una recuperación en sus primeros cinco minutos en pista) que encarriló la tarde para su equipo (20-12, m. 5). Se multiplicó Meiers para dar la réplica en una Letonia a contrapié, pero resultó escaso argumento ante un equipo voraz. Los rebotes, la estadística del hambre, evidenció el descosido que se fue abriendo en la pista.

Con el comienzo de las rotaciones sumó artillería la selección española. Javier Beirán y Pierre Oriola secundaron a Colom y la diferencia fue creciendo hasta una máxima de 18 puntos (60-42, m. 25). Sin embargo, sin su lujoso armazón formado por Porzingis y los hermanos Bertans, Davis y Dairis, a Letonia le bastaron los arrebatos individuales de Strelnieks y el ex del Baskonia Timma para sorprender a una España confiada. La notable aportación del dúo volteó el marcador (81-82, a 12s). Pero Colom se disfrazó de Navarro y encontró la salida del inesperado laberinto.

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