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Saúl reivindica la herencia de Iniesta

El volante de España combina despliegue físico con sutileza en el toque

Saúl celebra su gol en Wembley.
Saúl celebra su gol en Wembley. REUTERS

Se equivocan quienes observan en Saúl Ñíguez una suerte de implante del estilo directo y vertiginoso del Atlético en el modelo de toque pausado de la selección española. Ignoran que Saúl (Elche, 23 años) es, además de un volante laborioso con una complexión física privilegiada para combinar resistencia con esfuerzos explosivos, un futbolista fino. Por naturaleza y por convicción. Seguro de que puede hacer perfectamente lo que le pide Simeone y deseoso de ponerse a la altura de los mejores exponentes del juego elaborado.

Luis Enrique le ha puesto —nada menos— que en el hueco que deja Iniesta. Le ha elegido para formar su mediocampo titular como le habrían elegido la inmensa mayoría de los entrenadores españoles, seguros como los ojeadores de media Europa, de que estamos ante un prodigio de sentido competitivo e inteligencia futbolística. Pocos jugadores son más completos que Saúl.

De regreso a su ciudad natal, donde el martes enfrentará a Croacia en la segunda fecha de la Liga de las Naciones, este domingo le preguntaron si su aparición con España en Wembley suponía un cambio hacia un fútbol más vertical y simplificador. Él respondió con firmeza que no viene a romper con ninguna tradición. Saúl se siente parte de la cadena del tiki-taka. “No sé lo que pasará en el futuro”, dijo, “pero Xavi e Iniesta son historia de nuestra selección y nos han hecho ser los mejores del mundo. La filosofía que marcaron ellos dos con Luis Aragonés fue el principio de una época. Será difícil repetir lo que hicieron, pero intentaremos ganar algún título”.

En Wembley el centrocampista del Atlético fue el jugador que más regates hizo (2), después de Carvajal (3), y destacó como el máximo rematador del equipo. Tiró tres veces a puerta y metió un gol haciendo exhibición de buen manejo con ambas piernas.

Capacidad goleadora

“Luis Enrique me ha pedido que sea yo mismo, el jugador que trabaja mucho para el equipo y con llegada al área”, dijo, como restándole importancia a su capacidad goleadora, uno de sus sellos de identidad más aprovechables en España, equipo que genera repliegues masivos de los rivales y permite la irrupción de los rematadores de segunda línea.

“Llevo trabajando mucho para tener esta oportunidad”, dijo. “Voy a seguir igual para hacerme un hombre fuerte. Hicimos un gran partido ante Inglaterra, pero tenemos que tener los pies en el suelo”.