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Mireia Belmonte se reserva para 2019

La nadadora española renuncia a los Europeos debido a las migrañas y el vértigo, producto de la fatiga

Mireia Belmonte
Mireia Belmonte, en los Juegos del Mediterráneo Europa Press

Mireia Belmonte tenía 22 años cuando conquistó la plata en los 200 metros mariposa de los Juegos de Londres, en 2012. De las ocho participantes de aquella carrera solo dos repitieron final en Rio, en 2016. Una, Mireia, fue oro, la otra, la japonesa Natsumi Hoshi, fue bronce. Hoshi se retiró hace un año de la competición. La española se prepara para acudir a los Juegos de Tokio de 2020. Si logra meterse en la final habrá conseguido una proeza única. Pero antes deberá pagar el precio de la continuidad en la máxima exigencia de una de las disciplinas más extenuantes para el organismo. De todas las pruebas de velocidad en las piscinas, los 200 mariposa es la más dura.

Dicen sus familiares que hubo que convencer a Mireia de que se resignara a no acudir a los Europeos de Glasgow que comienzan el próximo 3 de agosto. Le había costado ponerse a punto. Llevaba sufriendo migrañas, mareos y vértigo desde hacía semanas y los entrenamientos habían perdido la calidad necesaria. Sometida a todo tipo de análisis médicos, dicen que ningún especialista había sabido detectar patologías derivadas de su malestar. Los fisiólogos que trabajan con atletas de elite indican que el cuerpo suele emitir señales que las máquinas no detectan.

“El entrenamiento de alto rendimiento puede, en ocasiones, alterar el sistema nervioso simpático y parasimpático dando síntomas como cefaleas, alteraciones del sueño, mareos o hipertensión”, explica un médico vinculado al Consejo Superior de Deportes que prefiere el anonimato. “Y orgánicamente las pruebas analíticas, neurológicas, cardiológicas y de imagen, como resonancias, pueden salir sin alteraciones”.

Los entrenadores y los expertos en asistir a los nadadores comprenden que hay un punto en el que el organismo pide descanso. Algo parecido le ocurrió a Mireia en la primavera que precedió a los Mundiales de natación en Kazán, en 2015. Entonces la manifestación del desgaste fue una tendinitis en los dos hombros. Hasta seis traumatólogos consultó la nadadora de la mano de su entrenador, Fred Vergnoux, y los seis determinaron causas y efectos diversos. Ante la falta de acuerdo sobre la mejor conducta posible, Mireia y Vergnoux decidieron renunciar a Kazán.

La decisión, probablemente la medida más dolorosa en la trayectoria de la española, resultó un éxito. Recuperada con el apoyo casi cotidiano de la fisioterapeuta y doctora en ciencias del deporte Mónica Solana, la nadadora de Badalona se regeneró durante el verano de 2015, volvió a los entrenamientos en el otoño y culminó la temporada con el oro en Rio. Con el parón que supondrá su ausencia de Glasgow el equipo de Mireia espera poner los cimientos para que culmine su recorrido en la máxima competición de la mejor manera: completando un buen Mundial el año que viene con la esperanza de alcanzar los Juegos de Tokio en un nivel que supondría un logro sin precedentes en un deporte en el que cada vez más mujeres prolongan sus mejores picos de forma.

Jiao Liuyang, la china que conquistó el oro en los 200 mariposa de Londres, tiene hoy 26 años y lleva seis fuera de la competición. Con un año más, Mireia Belmonte se ha quedado a las puertas de su quinto Europeo. Si los brazos, los pulmones, el corazón y la cabeza se lo permiten, nadará en Tokio con 29 años.

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