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Las claves de Rusia 2018

En la edición 21 de la Copa del Mundo, el juego colectivo se impuso al individual, destaca la importancia de la estrategia y la insolvencia de la posesión

Modric, durante la final. En vídeo, declaraciones de Luka Modric e Ivan Rakitic tras la final. FOTO: AFP / VÍDEO: ATLAS

El Mundial de 2018 será recordado como el Mundial del VAR, la cita en la que ni Messi, ni Cristiano ni Neymar lograron brillar, el campeonato en el que España cambió de seleccionador pocas horas antes de que comenzara a rodar el balón, también el torneo que reivindicó a una clase media que simbolizan Bélgica y Croacia. Estos han sido algunos de los aspectos más destacados de la cita:

La estrategia como puente. Ayudado por el ojo clínico del VAR, que todo lo ve, el área ya no es lo que era. Los árbitros lo agradecen, también la pizarra. En Rusia se han celebrado 69 goles a balón parado (40,8%). Un nuevo récord, el anterior estaba cifrado en 62 (35,7%) en Francia 98, seguido por los 56 (34,8%) de Corea y Japón 2002, los 55 (37.4%) de Alemania 2006 y los 49 (28,7%) de Brasil 2014. Inglaterra fue la selección que más aprovechó las jugadas de estrategia. Aficionado al deporte americano, palabras como pick 'n' roll, the stock y the screen aparecen en el inventario del técnico inglés, Gareth Southgate. Los Tres Leones firmaron nueve de sus 12 goles en Rusia a balón parado, superando la marca de Portugal (ocho) en el Mundial de 1966. “Fue un mundial claustrofóbico, todo pasaba en las áreas”, ironiza Valdano; “hacer goles de estrategia es como bailar con tu hermana”.

Golpe a las estrellas. En el vídeo de despedida que presentó la FIFA antes de la rueda de prensa de cierre de su presidente Gianni Infantino, se vio la imagen de un Messi (31 años) cabizbajo en el duelo ante Croacia (3-0). Los editores se olvidaron de su gol ante Nigeria y de su asistencia a Agüero frente a Francia, símbolo del paso silencioso y apático del 10 por Rusia. Se despidió en octavos, como su archirrival Cristiano Ronaldo (33). El portugués, sin embargo, terminó se volvió a Madeira con cuatro goles (tres ante España) y se presentó en Moscú con la Eurocopa tatuada en la camiseta. La Brasil de Neymar (26), en cambio, ilusionó hasta que se chocó con la divertida Bélgica en cuartos. El chico del PSG terminó como uno de los jugadores que más ocasiones de gol creó (23), aunque se marchó señalado por sus grotescas simulaciones y triste en su relación con la pelota: “Es difícil encontrar fuerzas para querer seguir jugando al fútbol”.

El todo es más que la suma de las partes. En Rusia, el colectivo le ganó a las individualidades. Modric corrió como nadie (72,3 km.) y recuperó balones como nunca (56). Griezmann priorizó jugar para sus compañeros. En los finalistas destacó el trabajo en equipo. “Francia es fuerte defensivamente y está muy bien organizado en todas las zonas del campo. Sabe cómo jugar en todo momento y como afrontar las situaciones que le plantea el rival en cada episodio del partido”, valoró Roberto Martínez, entrenador de Bélgica. “Quise sustituir a algún jugador en la prórroga (ante Inglaterra), pero nadie quería salir. Todos decían: “estoy bien”. Nadie se rindió. Siempre mostraron carácter”, dijo Dalic, el técnico de Croacia. “Somos 22 guerreros. Trabajamos todos juntos, los que juegan y los que no”, completó Modric, el capitán del grupo balcánico. “Por primera vez en una década, lo físico se impuso a lo técnico y lo colectivo a lo individual”, remata Valdano.

España, de porrazo en porrazo. Después de conseguir lo nunca visto en la historia del fútbol europeo: Eurocopa 2008, Mundial 2010 y Eurocopa 2012, La Roja transita de fracaso en fracaso. En Brasil se despidió a la primera de cambio, en la fase de grupo. En Francia 2016, cayó en octavos ante Italia. Mismo resultado en Rusia, la anfitriona echó al equipo de Fernando Hierro en el primer partido de la fase de eliminación, en la tanda de penaltis. Hierro, que reemplazó a Lopetegui dos días antes del inicio de Mundial, abandonó su cargo. Luis Enrique toma las riendas de un equipo llamado a mirar al futuro, recordando un pasado no tan lejano.

El contragolpe mata a la posesión. Tener la pelota no se tradujo en superioridad, ni en control del partido, mucho menos en resultados. Las tres selecciones que más posesión del balón ostentaron en Rusia fueron España (74,67%), Alemania (71,98%) y Argentina (65,92%). La campeona del mundo se quedó clavada en la fase de grupos, después de perder ante México (1-0) y Corea del Sur (2-0) y vencer a Suecia agónicamente (2-1). “La posesión sola ya no gana. La manera en que equipos como Suiza, Islandia o Dinamarca han defendido, con gran densidad de defensas atrás, hace que hagan falta jugadores entre líneas. Pero hoy es casi imposible jugar entre líneas, porque los 10 jugadores contrarios juegan juntos, van de un lado a otro, y así es difícil encontrar espacios. Los equipos atacantes deben repensar qué táctica escoger. Se están reduciendo mucho los espacios”, analiza Marco Van Basten.

Una Sudamérica fantasma. De los 21 mundiales que se han disputado, 12 se lo quedaron en Europa y nueve se fueron para América del Sur. En Rusia, Perú se despidió en la fase de grupos; Argentina y Colombia en octavos; mientras que Brasil y Uruguay en cuartos. “Nos hemos vuelto locos con la obsesión por ganar y los chicos salen muy jóvenes a Europa”, advierte Valdano. “No es una sorpresa lo que sucede. Brasil ya no es el país del fútbol alegre y la samba. Llevamos buenas selecciones, con algunos grandes jugadores como Neymar, pero ya no son claras favoritas. Con Argentina pasa lo mismo, no se acompaña a Messi”, suma Tostão. Y concluye Pacho Maturana: “Hay que desarrollar al ser humano. Un futbolista mejor formado también será más inteligente y mejor en la toma de decisiones en el campo”.

Levanta la Premier. De los 91 jugadores que formaron parte de las plantillas de los cuatro semifinalistas (Croacia expulsó a Kalicic), 41 juegan en la liga inglesa (45%). En cualquier caso, el grupo completo de Gareth Southgate está en la Premier. Sin embargo, la liga que más abasteció a la final fue la española. Cuatro croatas (Rakitic, Modric, Vrsaljko y Kovasic) y juegan en La Liga por siete franceses (Griezmann, Lemar, Varane, Umtiti, Lucas, Nzonzi y Dembélé).

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