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Peligro, viene Djokovic

Casi dos años después, el serbio regresa a las semifinales de un gran escenario tras deshacerse del japonés Nishikori (6-3, 3-6, 6-2 y 6-2, en 2h 35m) y propone un clásico con Nadal para el viernes

Djokovic celebra su victoria contra Nishikori en Londres.
Djokovic celebra su victoria contra Nishikori en Londres. REUTERS

Novak Djokovic volvió a reafirmar su progresión con una otra actuación consistente. Derrotó al japonés Kei Nishikori (6-3, 3-6, 6-2 y 6-2, en 2h 35m) y continuó dando muestras de que el buen Djokovic está en camino, de que viene, de que parece haber encontrado la brújula que se le perdió en París hace dos años y de que Rafael Nadal (7-5, 6-7, 4-6, 6-4 y 6-4 a Juan Martín del Potro) se topará con un Nole mucho más reconocible. Si en Roland Garros ya comenzó a levantar la cabeza y en Queen’s envió señales esperanzadoras, en Londres se está volviendo a ver al ganador irascible del pasado. A la espera del balear, el Tigre de Belgrado propone el gran el clásico para el viernes.

A lo largo de esta semana y media en el All England Lawn Tennis & Croquet Club ha ido desprendiendo buenas sensaciones. Lejos del tenista apático y conformista de los últimos tiempos, el serbio ha recuperado las viejas señas de identidad: el instinto, el hambre, la furia. Se le ha visto vociferar otra vez, encararse con la grada de la central durante el partido contra Kyle Edmund, estallar interiormente cuando procedía. Le ha vuelto a hervir la sangre jugando y eso es una inmejorable noticia para el tenis, porque no parece estar demasiado lejos de recuperar a uno de sus mejores activos en la época moderna.

En el careo con Nishikori, más energía positiva para él. 40 golpes ganadores y un acecho –19 de 21 en las subidas a la red– que devuelve a la escena un jugador valiente y atrevido, sin temores ni dudas. Djokovic no es el que era, ni lo será porque él mismo dice que los años han configurado un nuevo hombre, un competidor distinto, pero quiere volver a ser grande y a ganar grandes. Alcanzadas las semifinales, estación olvidada desde septiembre de 2016 (US Open), la candidatura del balcánico va cobrando más y más forma.

Peligro, viene Djokovic.

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