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Pavard, de la Segunda alemana a ser titular en la semifinal de un Mundial en solo un año

El lateral derecho de `les Bleus´ salió de Francia hace dos temporadas para fichar por un Stuttgart que acababa de descender

Benjamin Pavard persigue un balón durante el Uruguay-Francia de cuartos de final.
Benjamin Pavard persigue un balón durante el Uruguay-Francia de cuartos de final. AFP

Hace tan solo dos años a Benjamin Pavard (Maubeuge, 22 años) se le podía ver paseando con sus amigos por la Fan Zone de Lille mientras se disputaba la Eurocopa que albergaba su país. Por aquel entonces, este joven francés no podía imaginar el viaje futbolístico que estaba a punto de comenzar y que acabaría con su titularidad en el partido en el que les Bleus lucharán por un puesto en la final del Mundial de Rusia. "Creo que todavía no soy consciente de todo lo que me está pasando”, asumía este domingo en rueda de prensa el lateral derecho de Francia. “Estoy en mi burbuja, pero solo pienso en trabajar y en ganar este Campeonato del Mundo”.

Pavard llegó a Rusia como uno de los grandes desconocidos de la concentración francesa. El verano de 2016 abandonó el Lille, equipo con el que debutó en la Ligue 1, para irse a Alemania a jugar en el Stuttgart. Una decisión extraña para muchos, ya que en esos momentos el equipo alemán militaba en Segunda división. Un año después ascendió con el histórico club teutón a la Bundesliga. Sus andanzas pasaron desapercibidas para los aficionados, pero no para su seleccionador, Didier Deschamps, que en octubre de 2017 le reclutó para que debutara con la selección francesa. Su polivalencia, puede jugar tanto de central como de lateral, llamó la atención al entrenador, que a pesar de su inexperiencia (solo cinco partidos con la absoluta al empezar el Mundial) acabó incluyéndole en la lista de 23 convocados.

Las dudas sobre el estado físico de Sidibé le abrieron las puertas de la titularidad en el debut de Francia en el Mundial ante Australia, y desde entonces solo ha salido del carril derecho en el último partido de la primera fase, en el que Deschamps realizó rotaciones. Sin embargo, no fue hasta octavos cuando se dio a conocer a todo el mundo del fútbol. Cuando Francia estaba contra las cuerdas contra Argentina, Pavard conectó una tremenda volea directa a la escuadra derecha de la portería defendida por Armani. Uno de los mejores goles del campeonato, que supuso el empate a dos y asombró hasta al propio futbolista, como reconoció después del partido: "Me encanta probar voleas, pero en el entrenamiento la mayoría de las veces mato palomas", reconoció entre risas Pavard después del partido.

El gol de Pavard fue el primero de un defensa galo en un Mundial desde que Lilian Thuram anotara un doblete en la semifinal de 1998. Por ello, en Francia no tardaron en aparecer las comparaciones con el jugador con más internacionalidades (142) con les Bleus. "Firmaría ahora mismo hacer una carrera como la de Thuram ", aseguró el lateral. Para el exdefensor del Mónaco, Juventus y Barcelona, Pavard ya apuntaba maneras en las categorías inferiores: Jugó con mi hijo (el delantero Marcus Thuram) en la Eurocopa Sub-19 de 2015 y vi todos los partidos”, dijo Thuram. “En ese momento ya vimos que era un jugador de futuro. Defensivamente es muy bueno”.

Sus actuaciones no han pasado desapercibidas para los grandes clubes. El galo, que costó cinco millones de euros al Stuttgart, tiene contrato hasta 2021 pero la prensa alemana ya le coloca en el Bayern de Múnich para la siguiente temporada. El Stuttgart, por su parte, se resiste a desprenderse de uno de sus mejores jugadores. Su director deportivo, Michael Reschke, ha asegurado que no lo venderán “ni por 50 millones de euros" y añaden: "Estamos haciendo todo lo posible para que siga con nosotros un año más”.

Mientras tanto, Pavard fija su atención en el próximo partido contra Bélgica. Un encuentro especial para el joven lateral, que pasó su infancia en Jeaumont, una localidad francesa situada en la frontera franco-belga. En semifinales le tocará cubrir a la estrella de los Diablos Rojos Eden Hazard, uno de los jugadores más en forma del campeonato. Pero eso no asusta a Pavard: “Después de haber jugado contra Messi y Suárez, no tememos a nadie. Trabajaremos bien para tratar de bloquearle”.

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