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La Roja, en alerta

En un torneo marcado por las angustias de los favoritos, España se mide a una Marruecos

que apela al honor sin tener garantizada la plaza en octavos en caso de derrota

Hierro da instrucciones a los jugadores de España durante el entrenamiento en Kaliningrado. En vídeo, declaraciones de Lucas Vázquez, futbolista español. FOTO: REUTERS / VÍDEO: ATLAS

No serán pocas las cautelas que deberá tener España en su duelo de este lunes con Marruecos (20.00, Telecinco). Sin la clasificación para octavos asegurada, la Roja tiene motivos para estar en alerta. El equipo no carburó contra Irán, su rival marroquí ha tenido más juego que puntos y en Rusia 2018 ya abundan los precedentes de favoritos a un paso del abismo de forma inopinada. “Tenemos que estar con las luces encendidas, cada vez hay más igualdad y es bueno para el fútbol que a todo el mundo le cueste una barbaridad ganar un partido”, sostuvo ayer Fernando Hierro, partidario de que España “se olvide” del reto entre Portugal e Irán. Si la Roja se gripa, será difícil que no mire de reojo al otro partido del grupo.

La victoria o el empate garantizarían al conjunto español el pase a las eliminatorias, pero una derrota la dejaría a los pies de Cristiano y sus camaradas. Un triunfo iraní contra los lusos —se enfrentan en Saransk a la misma hora que arrancará España en Kaliningrado— certificaría el pase de los asiáticos y, en caso de haber perdido, la Roja tendría que echar cuentas con Portugal. Incluso, si el batacazo con Marruecos es por dos o más goles, el equipo español estaría eliminado si Irán hubiera logrado sellar un empate. La FIFA ha fijado los siguientes baremos en caso de igualdad: diferencia de goles a favor y en contra, número de tantos marcados, resultado entre los conjuntos afectados y juego limpio. Y, si no hay más remedio, un sorteo.

España y Portugal llegan a la última jornada parejos en todo, salvo en tarjetas, lo que define el liderazgo español. La tarjeta amarilla resta un punto; la roja indirecta, tres; la roja directa, cuatro; y una amarilla más una roja directa, cinco.

Las cábalas de la Roja

Si España gana: 7 puntos

Se clasifica para octavos. Será primera si Portugal no gana o si la Roja vence a Marruecos con más ventaja que los lusos a Irán. En caso de empate en todo, decidirá el criterio de juego limpio.

Si empata: 5 puntos

Se clasifica para octavos. Será primera solo si Portugal e Irán empatan con menos goles.

Si pierde: 4 puntos

Se clasifica como segunda si Portugal gana a Irán. Si ambas empatan, España tendría que ver los criterios de desempate con Irán. Y si gana esta, el desempate es con Portugal.

Para evitarse cualquier embrollo, la selección de Hierro tendrá que afrontar el choque como si se tratara de un partido terminal. Desde la concentración de Marruecos el eco es inconfundible: el deseo de regresar a casa con una victoria de prestigio y ante el vecino europeo. Y así se lo reclamaba a la expedición el medio centenar de compatriotas que ayer al mediodía aclamaban a los futbolistas en su hotel de concentración en Kaliningrado, un pedazo de Rusia en medio de la Unión Europea y a 1.200 kilómetros de Moscú. Un territorio prusiano anexionado por los soviéticos tras la Segunda Guerra mundial está incrustada entre Lituania y Polonia, y no tiene frontera terrestre con Rusia.

En este conflictivo enclave se decidirá el futuro de España en el torneo. Una España que ayer no pudo entrenarse en el estadio del partido como es costumbre. El campo estaba bajo el cuidado de los operadores tras las lluvias de los últimos días. La Roja jugará en Kaliningrado con unos diez grados menos de los que suele tener durante sus ensayos en la sede de Krasnodar.

Como de costumbre, Hierro no ofreció pistas sobre el equipo titular para la tercera jornada. El hecho de que fuera Busquets quien le acompañara en su comparecencia ante los medios permite intuir que el catalán se alistará de inicio. El azulgrana es indiscutible, pero carga con una tarjeta amarilla y con otra se perdería el posible partido de octavos. “Es un condicionante, pero las reglas son así y estoy a disposición del seleccionador”, afirmó el jugador del Barça. Busquets no solo carece de un relevo en la reserva, sino que sus socios en el eje se alternan sin que ninguno parezca haber enhebrado del todo. Busquets ensalzó a todos, pero deslizó: “Cada uno de los que puede jugar a mi lado tiene sus características, pero Koke es el más posicional y el que más se puede juntar conmigo”. El seleccionador también se refirió al medio campo, la zona más sensible del conjunto español: “Tenemos nuestra forma de entender el juego y el músculo no va con nosotros”. En esa línea, subrayó el “extraordinario rendimiento” de Isco.

Tanto Busquets como Hierro expresaron su deseo de que el equipo acabe primero de grupo. Lidere la clasificación o quede segunda, la Roja no conocerá hasta hoy quién sería su posible rival en octavos: la expansiva y local Rusia o Uruguay y su huesuda vieja guardia (Godín, Suárez, Cavani...).
Tanto Hierro como Busquets, al igual que la mayoría de los analistas en Rusia 2018 coinciden en que Marruecos hizo méritos suficientes ante Irán y Portugal para no estar con cero puntos. La falta de gol y algunos errores puntuales han condenado precipitadamente a la selección que dirige el francés Hervé Renard. El técnico, un modesto exdefensa del Cannes que ha hecho carrera en los banquillos en distintos puntos de África, apeló al orgullo de sus jugadores: “Tenemos que aceptar nuestra realidad y salvar nuestro honor, que es lo único que podemos salvar”. En la selección africana figuran seis jugadores que militan en el fútbol español: En-Nesyri (Málaga), Munir (Numancia), Bono (Girona), Achraf (Real Madrid), Amrabat (Leganés) y Fajr (Getafe). Para todos un enorme desafío medirse a una España que tendrá que tener mil ojos y mejorar sus prestaciones respecto al partido con Irán. Un traspié y el siniestro puede ser total.

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