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España

La selección

España vuelve a ser La Roja

Por José Sámano

Parecía que la Roja había recuperado la sonrisa. Tras los varapalos de Brasil 2014 y Francia 2016, España se había reanimado durante el último curso y afrontaba la cita rusa con la misma fragancia con la que hizo sus recientes cumbres. Julen Lopetegui, relevo de Vicente del Bosque, había logrado la remontada de forma singular. Nada de catarsis o barridos. Hasta que tres días antes de arrancar el torneo en Rusia estalló todo. El Real Madrid anunció al seleccionador como su nuevo técnico tras el Mundial y solo unas horas después Luis Rubiales anunció el despido del guipuzcoano. De la esperanza y la ilusión a la incertidumbre y división.

Hasta aquello, resultaba extraordinario que España se hubiera revitalizado con el mismo espinazo con el que tocó fondo. Veamos: ocho de los titulares que sucumbieron en la Eurocopa ante Italia han sido capitales en la fase de clasificación para Rusia 2018 (De Gea, Ramos, Piqué, Jordi Alba, Busquets, Iniesta, Silva y Morata). Es más que probable que, salvo Morata, los otros siete jugadores mencionados figuren en la primera alineación de Fernando Hierro, relevo de Lopetegui. Los aspirantes a los otro cuatro puestos serían Koke y Thiago –también presentes en el Europeo francés-, Carvajal –que se perdió aquel torneo por lesión-, Isco y Diego Costa. Es decir, La Roja mantiene su hilo conductor de la última década, el que representan como nadie tres futbolistas umbilicales: Sergio Ramos, Iniesta y Silva. Los tres se perpetúan desde el trono conseguido en la Eurocopa de 2008 en Viena.

A lo largo del último año, España ha reverdecido con la misma tonificación de juego. Pese a que Lopetegui ha sido flexible durante sus dos años con los sistemas, en este equipo sigue habiendo un elemento troncal: la pelota. La Roja gravita siempre en torno al balón. Las esencias perduran a partir de un ilustre pelotón de centrocampistas de pies delicados y sutiles como Busquets, Thiago, Iniesta, Isco y Silva, entre otros. Todo seguirá igual con Hierro.

El único punto de desencuentro está en la delantera. Villa, y en menor medida Fernando Torres, han sido los únicos arietes puros que han anidado bien en la España del toque-toque. Una selección tan contracultural que cuando mejor ha navegado ha sido con un delantero postizo, camuflado. Ya fuera Cesc en su momento o ahora Marco Asensio, punto final en el mejor partido del curso de los españoles, frente a Italia en el Bernabéu en la fase de clasificación mundialista (3-0).

Con Diego Costa sin poder alistarse con el Atlético hasta enero por la sanción al club rojiblanco por su política de fichajes de cantera, Morata tomó el ataque tras su explosivo inicio con el Chelsea. Pero el madrileño ha ido a la baja casi al tiempo que ya pudo reaparecer el hispano-brasileño, y finalmente se quedó fuera del Mundial. Sin embargo, Costa no ha terminado de cuajar. Le cuesta enhebrar en el fútbol recreativo de España, en ese juego que fluye pase a pase. Un formato más idóneo para gente como Iago Aspas y Rodrigo, candidatos a la lista definitiva para el reto ruso.

En definitiva, es en la delantera donde ahora Hierro aún tiene que resolver el único jeroglífico que le quedaba a Lopetegui. El resto del bloque es tan reconocible como el de la España triunfal de 2008, 2010 y 2012. Sin revolución, con la misma solera de antaño, La Roja ha vuelto a ser La Roja. Solo resta su confirmación en otra gran pasarela. El guion lo tiene. Y jugadores para su dictado también.

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Los 23 de España
Porteros
  • jugador Selección Española de Fútbol Manchester United

    David De Gea

    1.92 m

    76 kg

  • jugador Selección Española de Fútbol Nápoles

    José M. Reina

    1.88 m

    92 kg

  • jugador Selección Española de Fútbol Athletic de Bilbao

    Kepa

    1.89 m

    84 kg

Defensas
  • jugador Selección Española de Fútbol FC Barcelona

    Gerard Piqué

    1.94 m

    85 kg

  • jugador Selección Española de Fútbol Real Madrid

    Nacho Fernández

    1.80 m

    76 kg

  • jugador Selección Española de Fútbol Real Sociedad

    Álvaro Odriozola

    1.75 m

    66 kg

  • jugador Selección Española de Fútbol Real Madrid

    Daniel Carvajal

    1.73 m

    73.5 kg

  • jugador Selección Española de Fútbol Real Madrid

    Sergio Ramos

    1.84 m

    82 kg

  • jugador Selección Española de Fútbol Chelsea FC

    César Azpilicueta

    1.78 m

    76 kg

  • jugador Selección Española de Fútbol FC Barcelona

    Jordi Alba

    1.70 m

    68 kg

  • jugador Selección Española de Fútbol Arsenal

    Nacho Monreal

    1.79 m

    72 kg

Centrocampistas
  • jugador Selección Española de Fútbol FC Barcelona

    Sergio Busquets

    1.89 m

    78 kg

  • jugador Selección Española de Fútbol FC Barcelona

    Andrés Iniesta

    1.71 m

    68 kg

  • jugador Selección Española de Fútbol Bayern de Múnich

    Thiago Alcántara

    1.74 m

    70 kg

  • jugador Selección Española de Fútbol Atlético de Madrid

    Saúl Ñíguez

    1.84 m

    76 kg

  • jugador Selección Española de Fútbol Atlético de Madrid

    Koke

    1.77 m

    73 kg

  • jugador Selección Española de Fútbol Manchester City

    David Silva

    1.75 m

    74 kg

Delanteros
  • jugador Selección Española de Fútbol Real Madrid

    Lucas Vázquez

    1.73 m

    70 kg

  • jugador Selección Española de Fútbol Atlético de Madrid

    Diego Costa

    1.88 m

    83 kg

  • jugador Selección Española de Fútbol Real Madrid

    Isco

    1.76 m

    79 kg

  • jugador Selección Española de Fútbol Real Madrid

    Marco Asensio

    1.82 m

    76 kg

  • jugador Selección Española de Fútbol Valencia CF

    Rodrigo M.

    1.82 m

    77 kg

  • jugador Selección Española de Fútbol Celta de Vigo

    Iago Aspas

    1.76 m

    67 kg

Sistema de juego: 4-3-3
Alineación
  • De Gea
  • Alba
  • Ramos
  • Piqué
  • Carvajal
  • Iniesta
  • Busquets
  • Thiago
  • Isco
  • Costa
  • Silva
Partidos Fase de grupos
Grupo B 15/06 - 20:00
PortugalPortugal - EspañaEspaña
Grupo B 20/06 - 20:00
IránIrán - EspañaEspaña
Grupo B 25/06 - 20:00
EspañaEspaña - MarruecosMarruecos
Fernando Hierro – 50 años

Entrenador

Fernando Hierro – 50 años

Hombre fuerte en la Federación, Luis Rubiales recurrió a él como primera opción tras el cese de Julen Lopetegui a tres días de arrancar el Mundial pese a su escasa experiencia en el banquillo. Dos años después de su retirada como jugador, Fernando Hierro (Málaga, 1968) escogió los despachos de Las Rozas para regresar al mundo del fútbol. Capitán de la Roja entre 1998 y 2002, Ángel María Villar le contrató como director deportivo de la RFEF, cargo que ocupó entre 2007 y 2011.

Tras su exitosa etapa en la selección, en la que se conquistó la segunda Eurocopa y el primer Mundial, se embarcó en el prometedor proyecto de Al Thani en el Málaga, pero su aventura solo duró una temporada, la 2011/2012. A partir de ahí empezó a enfocar su futuro en los banquillos y su primera oportunidad le llegó en el verano de 2014, cuando el Real Madrid y Carlo Ancelotti le ofrecieron el puesto de segundo entrenador, cargo que ocupó hasta junio de 2015. Tras un año parado, le llegó su primera y única experiencia como primer entrenador en la temporada 2016/2017 de la mano del Real Oviedo en Segunda División. El equipo asturiano finalizó la temporada fuera de la promoción de ascenso y Hierro no continúo como entrenador. Solo cinco meses después regresó a la Federación, de nuevo como director deportivo, cargo que ocupaba hasta que el 13 de julio el cese de Lopetegui le llevó al banquillo de la Roja.

“No podía decir que no. No me lo perdonaría” aseguró el malagueño, que fue internacional en 89 ocasiones y participó en cuatro Mundiales (Italia 1990, Estados Unidos 1994, Francia 1998 y Corea y Japón 2002) y dos Eurocopas (Inglaterra 1996 y Bélgica y Holanda 200). Como jugador, el defensa defendió la camiseta del Real Madrid durante 14 temporadas, de 1989 a 2003, y fue capitán los dos últimos años. Tras abandonar el club blanco, disputó una temporada en el Al-Rayyan de Catar y otra en el Bolton inglés antes de retirarse en 2005.

La estrella

David Silva, mago antes que goleador

David Silva

Por Diego Torres

David Silva nunca pesó más de 70 kilos. Es lo que, en términos boxísticos se denominaría un ‘welter’. La particularidad biológica del canario explica la singularidad de la selección que representará a España en el Mundial de Rusia.

Silva no es corpulento, ni destaca por su potencia, ni por su velocidad, ni por su salto, cualidades que siempre han caracterizado a los goleadores. Tampoco juega de ‘nueve’ ni de ‘diez’, los puestos que más accesos permiten al gol. Pero ha metido 11 goles en 15 partidos desde septiembre de 2016, cuando comenzó el actual ciclo mundialista. A sus 32 años ocupa el primer puesto de la tabla en la lista de máximos anotadores de España en la fase de clasificación mundialista. Es un caso extraño. Tan peculiar como el funcionamiento del equipo que aspira a reconquistar el título de 2010.

“Silva es nuestro Messi”, decía Vicente del Bosque, el seleccionador que dirigió a España entre 2009 y 2012. El técnico nunca tuvo dudas sobre la calidad del mediapunta. Sin embargo, sí dudó sobre su ubicación en un esquema táctico suficientemente equilibrado. A Del Bosque le pesaron los prejuicios históricos que indican que los futbolistas con pocas condiciones atléticas no son aptos para defender.

Fue bajo el mandato de Luis Aragonés, padre fundador de la saga de ‘La Roja’, cuando Silva se consagró como un jugador de primera categoría mundial. Durante la Eurocopa de 2008, Aragonés diseñó un equipo revolucionario: Senna como pivote defensivo; Xavi como número ‘diez’; Iniesta como ‘8’ y Silva, también como ‘8’, duplicando uno de los puestos creativos del mediocampo. En el ataque se formaron Torres y Villa, dos delanteros desiguales y complementarios. El hallazgo fue un éxito. Silva, que solo tenía 22 años, brilló como uno de los mejores y España ganó su primer título desde 1964. El trofeo alzado en Viena interrumpió una de las sequías más extrañas y prolongadas de la historia del fútbol de selecciones. Fue el comienzo de una nueva era, marcada por la dominación española.

La marcha de Aragonés y la llegada de Del Bosque provocó una modificación táctica. El nuevo entrenador prefirió quitar a uno de los ‘8s’. Consciente del carácter político de su decisión en una selección nacional, optó por el sacrificio del menos popular. En el Mundial de 2010, Silva, jugador del Valencia, fue enviado al banquillo en favor de Iniesta, jugador del Barça. El objetivo del movimiento fue defensivo: situar a Busquets y Alonso como filtros del ataque rival en el mediocampo. El retorno de Silva a la alineación en la Eurocopa de 2012, conquistado brillantemente por España, no cicatrizó la herida abierta entre el entrenador y el jugador.

La llegada de Pep Guardiola al Manchester City en el verano de 2016 provocó una conmoción entre los analistas y ojeadores de los grandes clubes europeos. “Guardiola ha puesto a jugar a Silva como centrocampista interior en un esquema de 4-3-3”, explicó un experto que trabaja para el Chelsea, y que prefiere el anonimato. “Estamos todos asombrados ante la capacidad de respuesta física que está teniendo Silva. Como interior sus recorridos deben ser mucho más largos que como mediapunta. Lo está haciendo fenomenal. Está demostrando que posee una resistencia propia de un fondista. Corre 90 minutos y nunca pierde lucidez mental para tomar decisiones”.

La transformación de Silva en el City coincidió con la llegada de Julen Lopetegui a la selección y el inicio de la fase de clasificación del Mundial de Rusia. Con España, el nuevo entrenador no le utilizó como centrocampista sino como falso extremo. Iniciando sus maniobras desde la banda y culminándolas en el área, con libertad de movimientos en un sistema único por el número de asociaciones que promueve a través de pases cortos. “Antes jugaba a conducir la pelota y driblar”, declaró Silva. “Ahora juego a dar pases”. En la selección Silva no es el punto culminante de las acciones sino un eslabón con ojo clínico en la larga cadena de complicidades que conducen al gol.

El instinto matador de Silva quedó avalado con 11 goles en 15 partidos disputados. Un caso atípico en el concierto mundial, en donde basta una comparación para destacar el gran mérito del canario. Cristiano (15 goles), Lukaku (11), Cavani (10), Gabriel Jesús (7), Müller (5), Kane (5), y Giroud (4) son los máximos goleadores de las selecciones favoritas. Respectivamente, representan a Portugal, Bélgica, Uruguay, Brasil, Alemania, Inglaterra y Francia.

La única excepción es Silva… y Messi. El pequeño diablo de Argentina, máximo goleador de la fase de clasificación con siete tantos, es el único caso entre los equipos favoritos en que el goleador posee cualidades físicas que no coinciden exactamente con el talento atlético. Silva, como Messi, escapan a la norma. Son magos antes que goleadores.

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Trayectoria en los mundiales