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Bélgica, la eterna aspirante que quiere dejar de serlo

Los 'red devils' debutan este lunes ante Panamá con un grupo lleno de estrellas de la Premier League

La selección belga, durante un entrenamiento.
La selección belga, durante un entrenamiento. EFE

Junto al Estadio Olímpico de Sochi, a menos de cinco minutos a pie, se encuentra un pequeño museo en el que se albergan representaciones de algunas de las creaciones mecánicas más representativas del genio italiano Leonardo Da Vinci. Tras él, en un espacio sustancialmente mayor, se ubica el Sochi Park, un parque de atracciones en el que reina El Dragón, su montaña rusa estrella. De su interior sobresalen las curvas y loopings que dibujan las estructuras metálicas bañadas en pintura roja y amarilla, los colores de una Bélgica que ayer se entrenó cerca del césped en el que esta tarde debutará ante Panamá (17.00, Cuatro), con Roberto Martínez en el banquillo.

“Veo emoción en los ojos de mis jugadores. Queremos que esto empiece ya”, reconoce el seleccionador español, que debutará en un Mundial dirigiendo a una de las eternas aspirantes al título. “Estamos listos para representar a Bélgica”, añade Martínez, que hace un año y nueve meses asumió la dirección de los red devils y tuvo que acometer una reconversión profesional que hoy reconoce haber completado. “Es difícil acostumbrarte a trabajar con plazos tan distintos de los del día a día”, advierte.

Para ayudarle con el proceso eligió al exfutbolista francés Thierry Henry, que ejerce de ayudante, y que comparte con él su pasado en la Premier inglesa (nueve temporadas en el Arsenal entre 1999 y 2012), donde militan once de los 23 jugadores que han viajado a Rusia.

19 partidos invicta

Ese perfil británico es el que convenció a Chris Van Puyvelde, director deportivo de la selección belga de la idoneidad de Bob (como quedó bautizado tras su llegada a Inglaterra como jugador en 1995) para el cargo. “Queremos ser los mejores”, asegura, y de momento cumple. Lleva 19 partidos consecutivos sin perder (14 victorias y cinco empates). “Tenemos un grupo con jugadores que se conocen muy bien. También tenemos talento y creemos en nosotros mismos”, se suma Thibaut Courtois, uno de los integrantes de la considerada generación de oro del fútbol belga.

La selección de Panamá, durante un entrenamiento. ampliar foto
La selección de Panamá, durante un entrenamiento. EFE

De entre todos ellos destacan De Bruyne y Hazard, los dos jugadores más cotizados de un equipo que genera peligro en ataque a partir de tres delanteros como Mertens, Batshuayi y Lukaku. Sin embargo, las bajas de los centrales Vermaelen y Kompany, aun lesionados, comprometen la defensa de una Bélgica que hace de la posesión de balón su mejor arma ofensiva. “Es la idea en la que creo y la que considero que mejor se ajusta al grupo de jugadores del que disponemos”, apunta Martínez. Su decisión de no convocar a Nainggolan revolucionó al país. “No elegimos nombres, sino jugadores de calidad para la selección, sabiendo que ciertas decisiones serán impopulares. Es el trabajo del seleccionador”, asegura.

El impulso de la generación de México 86

La mejor clasificación de Bélgica en un Mundial tuvo lugar en 1986, en el campeonato celebrado en México. “Todo el mundo tiene aquello en mente y se nos exige que como mínimo logremos alcanzarles”, advierte Roberto Martínez. Liderados por el centrocampista y capitán Jan Ceulemans, aquel equipo alcanzó las semifinales tras derrotar a la Unión Soviética en octavos de final (4-3) y a España en cuartos por penaltis (1-1). Después cayó con Argentina (2-0) y Francia (4-2) para culminar cuarta.

Enfrente tendrá a una Panamá debutante en un Mundial, que asume su papel de equipo inferior con una sinceridad aplastante. “Si nos clasificamos me bebo dos botellas de vodka solo”, declaró en rueda de prensa Hernán Darío Gómez, su seleccionador (comparten grupo con Inglaterra y Túnez). “Aun así, si mis jugadores tienen un buen día pueden dar la sorpresa. Cualquier cosa puede pasar”, añadió el Bolillo Gómez, que en Rusia vivirá su quinto Mundial, el tercero como entrenador principal, tras pasar también por los banquillos de Colombia y Ecuador, a las que clasificó para los campeonatos del mundo de 1998 y 2002. Es además, junto al alemán Joachim Löw, el técnico con el currículum más experimentado en Rusia.

“Lo primero que tenemos que hacer es intentar ser nosotros mismos. Tenemos tres partidos que son la vara para medir nuestro potencial y nuestro estado, y para ello tenemos que estar totalmente centrados e intentar ganar desde el comienzo”, resume Martínez. Renovado en el cargo hasta al menos la Eurocopa de 2020 y con una primera de millón y medio de euros si logra el que sería el primer Mundial para Bélgica, su trabajo en Rusia se observa con la lupa de la exigencia. “Tenemos que construir una mentalidad ganadora. Si lo logramos tendremos mucho ganado”, apunta.

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