Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

“Roland Garros será un monumento a la belleza”

Giudicelli, presidente de la Federación Francesa de Tenis (FFT), describe el proyecto que modernizará un torneo que está a la cola de los grandes. La central será techada y el coste se eleva a 350 millones

Imagen de la pista central de Roland Garros.
Imagen de la pista central de Roland Garros. AFP

A las nueve y media de la mañana, Bernard Giudicelli (Marsella, 60 años) recibe a EL PAÍS y otros dos medios internacionales en su despacho, localizado en la tribuna presidencial de la Phillippe Chatrier. “¿No es un mal cuadro, eh?”, bromea cuando se refiere a la visión privilegiada que tiene desde su centro de operaciones, con una hermosa panorámica de la pista central. El presidente de la Federación Francesa de Tenis (FFT) ofrece gentilmente café y croissants, y a continuación expone sus planes de presente y de futuro. “A 360 estrategy”, puntualiza. Una profunda renovación, cimentada sobre una inversión de 350 millones de euros, para darle un lavado de cara al grande francés, acusado desde hace años de vivir excesivamente anclado en la tradición y de volver la cara a las necesidades de los nuevos tiempos.

“¿La tradición? La tradición no puede ser un lastre, sino que debe ser abrirnos hacia el futuro. Hace muchos años que estamos aquí, pero eso no significa que seamos un torneo viejo, sino que miramos hacia adelante”, comenta el dirigente, al que le pitan los oídos cada vez que escucha que el Open de Australia, Wimbledon y el US Open van por delante en cuanto a infraestructuras. Todos ellos hicieron frente desde hace más o menos tiempo al problema de la lluvia, techando sus pistas centrales, y emprendieron reformas para potenciar sus espacios: más pistas, más tecnología y mejores servicios para los aficionados. Y en ello está ahora Roland Garros.

La solución está en camino, pero transcurre de forma lenta. Este año ya son visibles varias novedades, pero hasta dentro de dos años no existirá el escudo contra la lluvia que lleva prometiendo desde hace años la Federación, que obtuvo la luz verde para la remodelación del complejo después de un farragoso litigio judicial con varias organizaciones ecologistas y asociaciones de vecinos de Boulogne-Billancourt, la población anexa a París en la que se localiza el torneo. Estos grupos se oponían a la “fase de modernización” al entender que atentaba contra el espacio patrimonial del Jardin botánico de Serres d’Auteuil, creado en 1897, y otros terrenos con invernaderos.

Vista aérea del actual estado del complejo de Roland Garros, en París. ampliar foto
Vista aérea del actual estado del complejo de Roland Garros, en París.
Vista aérea del futuro proyecto del complejo de Roland Garros. ampliar foto
Vista aérea del futuro proyecto del complejo de Roland Garros.

Sin embargo, la justicia validó hace un año el inicio del proceso y lo ratificó recientemente por mediación del Tribunal de Gran Instancia de París. El coste de la renovación se elevará a unos 350 millones de euros e incluirá una cubierta retráctil para la pista central, la Phillippe Chatrier, que se podrá tapar enteramente en 12 minutos, según especifican desde la organización. El techo llegará en 2020 y con él la luz artificial. Antes, el próximo año, se llevará a cabo una ampliación de las tribunas: de los 15.000 espectadores actuales se pasarán a los 17.500. También se construirá una nueva pista, la Simonne Mathieu, inspirada en los invernaderos históricos que diseñó el arquitecto Jean-Camille Formigé y con capacidad para 5.000 asistentes.

“Sabíamos desde el principio que este proyecto iba a ser muy difícil y que tendríamos que afrontar la oposición de los vecinos y algunos grupos. Cuando lo comenzamos no fuimos considerados realmente por la ciudad de París, así que tuvimos que decir: somos Roland Garros, no somos solo un torneo, sino que somos un gran evento internacional. Hemos ido sorteando cada dificultad y siempre lo hemos hecho dentro de la ley, bajo las reglas, y al final la decisión de la justicia nos favoreció”, se enorgullece Giudicelli.

La Federación presentó el proyecto en 2011, pero desde entonces las obras han sido paralizadas numerosas veces. Este año se remodelaron las pistas 7 y 9, y se levantó un village recubierto por una piel metálica destinado a los patrocinadores. Además se levantará otra pista, la 18 –con un aforo para 2.200 personas– y se derribará la 1, conocida como la Plaza de Toros por su forma circular, con el propósito de ampliar la Plaza de los Mosqueteros y ofrecer así espacios más abiertos.

Recreación del nuevo aspecto de la central, la pista Phillippe Chatrier. ampliar foto
Recreación del nuevo aspecto de la central, la pista Phillippe Chatrier.

“Roland Garros no solo quiere ser el mejor torneo del mundo, porque cada Grand Slam es el mejor en su momento, sino que queremos darle a este torneo un rasgo diferencial: la belleza”, precisa Giudicelli; “la Chatrier será un monumento, realmente una monumento a la belleza, 12 metros más alta que la de ahora, y la nueva pista [la Simone Mathieu] será también un monumento único. Y también aplicaremos la belleza a los pequeños detalles. Por ejemplo, los asientos de la Suzanne Lenglen serán de madera y los de la Chatrier también, así que las gradas ya no serán de plástico; apostaremos por la belleza, sin olvidarnos de las facilidades para los aficionados. Y queremos generar una atmósfera fantástica con las cuatro grandes pistas: la Chatrier, la Lenglen, la Mathieu y la 18”.

La fisionomía de Roland Garros va transformándose lentamente, pero el salto se producirá en dos años porque el deseo de los gobernantes es acelerar todo lo relativo a instalaciones de cara a los Juegos Olímpicos de 2024. “Hoy en Francia hay dos eventos mundiales: el Tour y Roland Garros, así que invertir en Roland Garros supone invertir en nuestro deporte y fortalecer la posición de Francia a nivel mundial”, finaliza Giudicelli, que antes de la despedida matiza que la mitad de la financiación procede de fondos propios y la otra de un préstamo bancario.

ARENA MUNDIAL: BRASIL, CHINA E INDIA

Además de los detalles urbanísticos y arquitectónicos del proyecto, Giudicelli habla de un plan de expansión internacional. “No se trata solo de promocionar nuestra marca por todo el mundo, sino de promocionar el juego en tierra, por eso las pistas que hay en Italia, Alemania, Argentina y Latinoamérica son embajadoras de Roland Garros”, destaca el marsellés.

“Queremos promover la tierra batida por todo el mundo, y por eso hemos llegado a un acuerdo para crear el primer club de Roland Garros en Brasil, el Minas Tênis Clube, con 42.000 miembros, y por eso hemos firmado acuerdos con Brasil, China e India. Queremos extender crear un club de Roland Garros mundial. Queremos crear una comunidad alrededor de todo el mundo”.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información