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Valentino Rossi detiene el tiempo en Mugello

Tras ser segundo en Le Mans, el italiano vuelve a la ‘pole’ año y medio después y saca la mejor versión de la Yamaha

Valentino Rossi enseña el nuevo diseño de su casco al acabar la clasificación. Ampliar foto
Valentino Rossi enseña el nuevo diseño de su casco al acabar la clasificación. Getty Images

El 2 de junio, día de la República Italiana, Valentino Rossi decidió rendir homenaje a su país. Ese país que se echa a sus pies. Gane o pierda. Pero, especialmente, en jornadas como la de este sábado. Y no tanto porque se diseñara un casco con la bandera italiana y la leyenda Viva l'Italia… L'Italia tutta intera de una conocida canción de Francesco de Gregori. Sino porque se llevó, de nuevo, la pole. De calle. Un año y medio después (Japón, octubre de 2016) y con un tiempo récord, dos décimas más rápido que aquel que logró Iannone en el 2015.

Rossi, un piloto poco aficionado a la vuelta rápida, especialmente desde que la clasificación se decide en apenas 15 minutos, un tipo de los que siempre da más los domingos de carrera, cuando puede asimilar, con calma, qué hacer, cómo y cuándo, firmó en los últimos minutos de la clasificación una vuelta en 1m, 46’208s que lo llevó directo a la primera posición de la parrilla, desde donde saldrá este domingo (14.00, MovistarTV) ante miles de incondicionales que teñirán de amarillo las gradas del circuito de Mugello.

No esperaba estar en la primera posición, quién sabe si en la primera línea, donde también se coló su compañero Viñales, señal de que Yamaha va avanzando pasito a pasito con una moto que les ha llevado de cabeza desde hace casi un año. Y asegura que se lo creyó cuando le enseñaron su tiempo en la pizarra. “Porque aquí ves que vas primero, pero siempre hay alguno que te la pega. He pensado: ‘con 46,2 ya no me la pega nadie’. Lorenzo ha llegado muy cerca, pero no suficiente”, recordaba después.

Para conmemorar esa magnífica batalla contra el crono Rossi se regaló una vuelta de honor interminable. Lentamente, se paseó por la pista. Con la mano dispuesta para saludar, cual monarca en olor de multitudes. “Opino que a esta edad, aunque me quedan casi tres años de contrato, tengo que disfrutar de estos momentos tan bellos, son la razón de que siga aquí. Además, no sé cuándo volveré a hacer una pole. Especialmente, en Mugello. Vale la pena ir poco a poco y saludar a todo el mundo, tenía a algunos amigos por aquí y por allá, y he ido diciéndoles ciao a todos”.

En ese momento, Rossi, 39 primaveras, el espíritu y la ambición de cuando estaba en la veintena, detuvo el tiempo. “Ha sido muy bonito”, añadía.

La última victoria de una Yamaha es también la última victoria de Rossi: en Assen, el pasado junio. Desde entonces, la fábrica japonesa ha dado tumbos en busca de una mejor tracción, mejor aceleración y, especialmente, un paso por curva digno de una M1. Rossi, que ya subió al podio dos semanas atrás en Le Mans (segundo), no se atreve a asegurar si la mejora en el rendimiento de su moto en Francia y ahora también en Italia es definitiva. Sí, han cambiado el balance de la moto y la transferencia de pesos le ayuda, “pero hacer una vuelta rápida es una cosa y disputar una carrera es otra historia”. Además, los dos circuitos han sido históricamente escenarios favorables para su moto: de curvas rápidas, enlazadas, con cambios de dirección míticos como ese en Casanova y Savelli, allí donde, por cierto, él se destrozó la pierna en el 2010.

Desde entonces ha sumado apenas dos terceros puestos en este circuito, tan verde y bucólico, tan entregado a la figura del 46 que se dice que es el jardín de Rossi. ¿Podrá volver a ganar este domingo como hizo ininterrumpidamente del 2002 al 2008? Candidatos hay muchos. Entre ellos, su compañero de equipo, o pilotos como Lorenzo, que también ha ganado mucho en este trazado; otros italianos que se han mostrado muy competitivos este fin de semana como Iannone, con un gran ritmo, o Dovizioso. Y tipos como Márquez, que aquí, especialmente, busca los límites en cada frenada.

Claro que ninguno de ellos ha sido capaz, por ahora, de detener el tiempo. Solo Rossi. Que compite como si no pesaran los años. ¿Mayor a los 39? “Lo que me digo a mí mismo es que me tengo que retirar cuando dé pena”. Y eso no está pasando. Menos, en Italia.

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