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Bale y Benzema afrontan el juicio final

Desposeídos de su condición de intocables y sin la titularidad asegurada, los dos atacantes afrontan la final como la cita definitiva para confirmar su estatus e intuir su futuro inmediato

Benzema, Cristiano y Bale, en el entrenamiento en Kiev.
Benzema, Cristiano y Bale, en el entrenamiento en Kiev. REUTERS

Una de las escenas más recurrentes durante la travesía del Real Madrid por la presente Champions ha sido la de la cabizbaja figura de Gareth Bale adentrándose al estadio de turno aproximadamente una hora y media antes de cada partido eliminatorio. Su rostro más alicaído fue captado por las cámaras en los octavos, cuartos y semifinales del torneo. En Madrid, París, Turín y Múnich. Su depresión comenzó el 14 de febrero y se hizo evidente a su llegada al Santiago Bernabéu, minutos después de que Zinedine Zidane anunciase el once para la ida del cruce ante el PSG, el que marcaba el destino de los blancos. Su nombre no aparecía en la lista de titulares. Por primera vez desde su llegada al club en 2013, Bale se quedaba fuera en una cita de enjundia estando en perfectas condiciones. Otra imagen repetida una y otra vez por Chamartín este curso es la de Karim Benzema abandonando el césped entre los abucheos de la hinchada blanca.

Desmontada la BBC, desposeídos de su estatus de intocables y más cuestionados que nunca, Kiev se antoja como el escenario para que ambos atacantes se enfrenten a un particular juicio final que marque de forma definitiva su condición y posible futuro en Madrid. Zidane, empeñado en defender el tridente una y otra vez el curso pasado, cambió su discurso hace unos meses. La confirmación de Isco en el rol de protagonista y la pujanza de Asensio y Lucas modificaron su pensamiento. "Bale, Benzema y Cristiano son los mejores con diferencia. Lo han demostrado muchas veces que son muy buenos, pero el día a día… Lo que digo a mi grupo lo tengo que hacer, tengo que tener actos", espetó el técnico francés el pasado martes al ser cuestionado sobre la posibilidad de alinear a la BBC en la final.

Si finalmente opta por ello sería algo inédito en los cruces europeos. Nunca han coincidido los tres en el once desde que el equipo de Unai Emery se cruzase en el camino del Madrid. Ante los parisinos, en la ida y en la vuelta, fue Bale el que se quedó en el banco. Lo mismo sucedió en Turín, en la ida de cuartos, mientras que en la vuelta, con un 0-3 de renta, Zidane introdujo al galés y sentó a Benzema. La apuesta duró tan solo 45 minutos. El 0-2 en contra y el papel desapercibido del 11 llevó al técnico a dejarle fuera en el descanso. Ya en semifinales, ante el Bayern, los dos fueron reservas en Múnich y solo Benzema entró junto a Cristiano en el once para la vuelta.

Precisamente aquella noche fue la única en la que el francés se marchó del campo con Chamartín puesto en pie. La cita más trascedente del curso, con el Madrid contra las cuerdas, un año después de su última genialidad en un día decisivo, y Benzema apareció. Firmó un doblete, el segundo curso, capital para certificar el pase de los blancos a su tercera final consecutiva, y reivindicó su cuestionada categoría de delantero titular. No corrió la misma suerte Bale, intrascendente durante los 20 minutos que le otorgó Zidane. Su oposición para el Kiev no ha sido un fogonazo como el de su compañero. El galés ha tirado de continuidad para reclamar un sitio en la final. Titular en cuatro de los últimos cinco encuentro ligueros, ha respondido con cinco goles.

Cinco para dos puestos

"Me encuentro muy bien, llevo más goles en las últimas semanas y eso quizá llama la atención, pero es bueno llegar a esta final así y voy a darlo todo", aseguró el galés. "Vine a jugar y ganar finales, llevo tres con la posibilidad de la cuarta y ojalá que sean cuatro", amplió. "Ha marcado goles y ha tenido continuidad, sobre todo entrenándose. Lo ha hecho muy bien, no solo marcando", valoró Zidane, que en las eliminatorias solo le ha dado 99 minutos de 540, un 18 %. Algo mayor es el bagaje de Benzema, con 298, el 55 % de los minutos. Ahora, los dos rivalizan con Isco, Asensio y Lucas, protagonistas en los cruces previos, por los dos puestos abiertos para la final.

La decisión de Zidane definirá de una vez por todas el lugar que ocupan en su libreta Bale y Benzema. También dará las primeras pistas para empezar a intuir el camino por el que avanza su futuro. Mientras ellos se la juegan en Kiev, Neymar Júnior espera en París.

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