El Eibar derrota al Villarreal y mira a Europa

El conjunto de Mendilibar, fuerte en Ipurua, fue más reconocible y eficaz que el equipo castellonense

Mario Gaspar pugna con Dani García.
Mario Gaspar pugna con Dani García.Ion Alcoba Beitia (©GTRESONLINE)

El Eibar es predecible. Y difícil de contener y superar en Ipurua, su casa, la que conoce a ciegas, su fortín. Lo comprobó el Villarreal víctima de los automatismos del conjunto de Mendilibar que se emplea con intensidad y pasión, con el esfuerzo y la solidaridad de los humildes, sin olvidar las formas, con el talento de jugadores como Orellana y Pedro León, de nuevo el murciano sintiéndose futbolista tras una larga convalecencia de nueve meses. El Villarreal, con su estilo, se quedó corto y sin pegada, la que le falta tras la marcha de Bakambu. Le valió al conjunto armero el gol inicial de Kike García para situarse en séptima posición, justo detrás del Villarreal al que se le desvanece el sueño de Champions y se obliga a mantener su posición de Liga Europa

Ipurua se despertó cubierto con una capa de nieve de 15 centímetros de espesor. Mientras tanto, el Villarreal aguardaba en la terminal del aeropuerto de Manises a la espera de saber cuándo podrían volar hacia Bilbao para desplazarse posteriormente a Durango y de ahí a Eibar para disputar el partido que les enfrentaría ante el conjunto armero en la fría noche eibarresa. En el final del trayecto del viaje, la expedición amarilla se encontró un bucólico paisaje fusionado de verde y blanco, la vegetación y la nieve. Los operarios y voluntarios del Eibar, con pala en mano, dejaron Ipurua en su estado natural. Por la tarde, las lámparas de calor hicieron el resto, dejando el césped en óptimas condiciones. El fútbol no puede parar.

El Eibar es mucho más que un equipo de pico y pala. Es un grupo trabajador y a la vez un bloque ofensivo y vertical, ambicioso, siempre mirando al área contraria que encuentra con facilidad, ritmo y percusión constante, muy Mendilibar. El Villarreal se toma su tiempo, elabora su discurso, prolonga su partitura. Un choque de estilos encontrados en Ipurua, válidos y admirables ambos. Y que dan resultados. Anoche le cundió más al Eibar.

Calleja modifico su dibujo pasando a jugar sin rombo y retocó el once del centro del campo hacia arriba, con Raba y Cheryshev en las bandas y Roger Martínez en el ataque acompañando a Enes Ünal. Lo mejor del Villarreal, sus violinistas a los que recurrió Calleja en la segunda mitad, se encontraban en el banquillo. En el Eibar destacaba el regreso tras su grave lesión de Pedro León estrenando titularidad. El centrocampista murciano mostró pronto su dulce pie derecho con el que asistió a Kike García para adelantar a los armeros en el marcador apenas cumplido el primer cuarto de hora. Reconocible en la alineación, el Eibar enseñó sus cartas con prontitud, con su identidad propia, ensanchando su estrecho terreno de juego y buscando centros al área. El Eibar de siempre.

Al Villarreal ante la intensidad armera, le costaba encontrarse, combinar a su gusto. No le funcionaba el juego en corto a los amarillos y buscó alternar su discurso buscando los espacios y la profundidad. La adelantada defensa eibarresa se vio comprometida con un pase directo y preciso de Raba a Enes Ünal que se aturullo frente a Dmitrovic. El aviso de los castellonenses llegó al final del primer acto con mayor protagonismo local.

Mejoró el tono el Villarreal en el segundo periodo, con más criterio en la creación con la entrada de Trigueros en el centro del campo y más gol con Bacca en la delantera, obligando a retroceder al Eibar y a proteger a Dmitrovic que tuvo que intervenir a remate de Roger Martínez. Pausaban los de Calleja sus ataques mientras los eibarreses contestaban a arrebatos. Y apareció de nuevo Dmitrovic para salvar los muebles solo y frente a Roger Martínez. El Eibar fue más eficaz que el aparente Villarreal superado en Ipurua.

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