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Inui, el armero

Gracias a él, el Eibar es el tercer club de LaLiga más seguido en Japón, solo superado por Madrid y Barcelona

Takashi Inui trata de irse de Ezequiel Muñoz.
Takashi Inui trata de irse de Ezequiel Muñoz. ©GTRESONLINE

Oscar Artetxe fue siempre el 8 de la Sociedad Deportiva Eibar. Un centrocampista mucho más fuerte de lo que indicaba su físico, de carácter, un líder. Sigue siendo el futbolista que más veces ha defendido la camiseta del club. Tan del pueblo, que compatibilizaba el fútbol con su trabajo en una empresa de armas. Era lo normal. Otros tiempos. Esta es la historia de cómo cambia el cuento. Hoy el dueño del mítico dorsal de Artetxe es un japonés nacido en Omihachiman. Takashi Inui se convirtió, en el verano de 2015, en el fichaje más caro del club. Se pagaron 300.000 euros al Eintracht de Frankfurt. Un empeño de Fran Garagarza, el director deportivo, una especie de Monchi del norte que acierta muchísimo más que falla.

El club, casi tres años después, espera que Inui renueve hasta 2021. Como jugador ha crecido y es importante, pero su valor estratégico es superior. El Eibar maneja un dato llamativo: es el tercer club de LaLiga más seguido en Japón, solo superado por Real Madrid y Barcelona.

Mientras, la vida de Taka no ha cambiado demasiado. Sigue viviendo en la localidad, y sigue sin saber ni papa de castellano. Se maneja algo en alemán, como el segundo entrenador Iñaki Bea. Cuando hay que corregir, allá va Iñaki. El traductor que acompaña a Inui apenas pasa ya por los entrenamientos. Mendilibar le aprecia, está encima de él, forman un buen dúo, a veces con escenas cómicas, bronca made in Mendi y sonrisa de Inui. Es parte del paisaje. Cuando Inui sufre morriña, un cocinero de su país y que trabaja en un restaurante cercano, se pasa por su casa para llenarle la nevera de sus platos favoritos.

Inui ha vuelto a la selección después de dos años. Mendilibar ha pulido el diamante para Halilhodzic. El seleccionador lo vio el año pasado ante el FC Barcelona y certificó su buen momento, su evolución a un jugador más hecho, que mete el pie y que decide mejor en el momento de la verdad. Todo indica que estará en el Mundial de Rusia con un combinado que sueña con acceder a octavos en un grupo igualado que comparte con Senegal, Polonia y Colombia. Se convertiría en el primer mundialista de la historia del Eibar. Se cerraría un círculo para un club que en los 70 jugaba en regional, que compitió 28 temporadas en tercera y que hoy es octavo en Primera, a un solo punto de punto de Europa.

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