Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los New England Patriots buscan hacer historia con su sexta Super Bowl

El mejor ataque y la mejor defensa se enfrentan este domingo en la final de la NFL

Jugadores de los Patriots en un partido de la temporada.

Los New England Patriots tienen este domingo una cita con la historia (00.30, Cero y Movistar Deportes 2). Si consiguen vencer a los Filadelfia Eagles, se convertirán en el equipo con más Super Bowls en la historia del deporte, junto a los Steelers de Pittsburgh. En su décima aparición en la final de la liga nacional (NFL), los veteranos Pats, ganadores del campeonato la temporada pasada, se enfrentarán a un rival modesto que no levanta el trofeo nacional desde 1960.

“No son menos favoritos. No hay presuntos perdedores en este partido”, defendió el hombre más conocido de los Patriots, Tom Brady, en numerosas ocasiones esta semana. El quarterback estrella sabe que en este encuentro no se puede tener en cuenta el resto de la temporada: en la edición pasada, los Pats, superiores a su rival, los Atlanta Falcons, perdían por 25 puntos en el tercer cuarto. En minutos, Brady reapareció y dio el título a su equipo. Una final es una final.

Sobre el papel, se trata del mejor ataque contra la mejor defensa. El ataque de los Pats y su formación ofensiva es mejor que la de los Eagles. El veterano quarterback Brady, con ocho apariciones en la final y al que muy pocos pueden contrarrestar, tendrá como homólogo a Nick Foles, un joven nunca ha jugado la Super Bowl y que ha pasado de suplente hace pocos meses a titular en el partido más importante del año. Brady se reinventa y desbloquea zagas, y es imparable, como demostró en Houston la temporada pasada. Pero este año tendrá enfrente, según los datos, a la mejor defensa de la liga: los Eagles dominan los ránkings en intercepciones y bloqueos. Foles, por su parte, genera dudas por su volatilidad y falta de constancia. Si mantiene el nivel que desplegó hace pocos días, en los play-offs, contra los Minnesota Vikings (38-7), los Pats pueden tener un problema. Si no, apuntan los críticos, la batalla está ganada para los de New England.

Esta temporada, los dos conjuntos tienen el mismo historial: 13 victorias y tres derrotas. Para los Patriots es la tercera aparición en el campeonato nacional en los últimos cuatro años. Los Eagles no juegan el mítico partido desde 2005, cuando el equipo de New England les venció por 24-21. Este domingo, los “pájaros”, como se apodan los de Filadelfia, tienen a mano su revancha.

En la práctica, la película puede ser otra. Como cada año, y como bien sabe Brady, las estadísticas, los números y buena parte de los favoritismos no importan en el Universo Super Bowl. Es la magia y locura que rodea al partido lo que influye. A la cita le precede una semana de altísima presión mediática, entrenamientos constantes e infinitos actos con patrocinadores y seguidores. Las condiciones son muy distintas a la de cualquier otro encuentro del año. Y cuando a las 18:30 decenas de jugadores desfilen sobre el campo al son del himno estadounidense, en el césped solo estarán Brady y Foles —la experiencia frente a la frescura—, sus equipos ofensivos y sus equipos defensivos. En las gradas, más de 65.000 espectadores rugirán desde las gélidas butacas del estadio US Bank en Minneapolis (Minnesota).

El domingo, millones de estadounidenses pondrán en pausa sus rutinas para ver el mayor evento del deporte en este país. Por vez 52, la audiencia televisiva alcanzará máximos y las ventas de alitas de pollo y cerveza se dispararán. Algunos lo harán por el partido. Otros por el show de medio tiempo, que este año tendrá como protagonista al cantante Justin Timberlake. Y otros muchos porque simplemente es la Super Bowl.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información