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El Leganés de Garitano: de Segunda B a eliminar al Madrid en cuatro años

Con el técnico vasco a los mandos desde 2013, el club madrileño se ha afianzado en Primera y se ha colado en unas semifinales de Copa

FOTO: Los jugadores del Leganés, tras eliminar al Madrid. / VÍDEO: Recibimiento de los aficionados.

Asier Garitano es un tipo sobrio y pragmático. Conoce muy bien lo que hay por debajo de Primera División y por eso no le apetece nada que su Leganés vuelva allí. Este miércoles, tras eliminar al Real Madrid en el Bernabéu, a pesar del subidón tenía claros sus principios: "Lo más importante para este equipo fue subir de Segunda B a Segunda. Luego pudimos crecer poco a poco".

Ese crecimiento progresivo ha llevado al humilde club madrileño a codearse con la crema del balompié español. Como tienen claro en la plantilla, a este equipo hay que ganarle, seas el Barça, el Atlético o el Madrid. A todos les ha incordiado el Lega, que sobre el césped es un reflejo de su entrenador. El equipo rara vez se descompone, es un bloque pétreo que defiende con una solvencia notable y que maneja los tiempos de la presión como el mejor Atlético de Simeone. Ante el Madrid siguió apretando arriba incluso cuando marcó el segundo.

Pese a su contención, Garitano es un tipo ambicioso. Hace dos años se ponía como objetivo el ascenso directo para tener motivados a sus jugadores. Siempre tuvo ganas de entrenar en Primera y lo consiguió con un equipo que nunca había pisado la élite. Aquel 4 de junio de 2016 el técnico de Vergara (Guipúzcoa) sí que se permitió esbozar varias sonrisas en la sala de prensa de Miranda de Ebro, el Lega estaba en Primera, una sorpresa para casi todos menos para Garitano y su entorno.

Desde que el Leganés contrató a su actual entrenador en el verano de 2013, el conjunto madrileño no ha parado de hacer lo que tanto promulga Garitano: crecer. Esa temporada se salió del pozo de la Segunda B después de 10 años y muchos problemas económicos. El curso siguiente sirvió para asentarse en la categoría de plata, objetivo conseguido con creces, pero el técnico aún sigue con cierto resquemor porque en el último tramo el equipo no apretó para llegar a los playoffs.

Si algo tenía claro Garitano es que la igualdad es tan grande en Segunda que casi cualquier club tiene posibilidades de ascenso si se trabaja bien. El Leganés se metió casi desde el principio entre una terna de candidatos a subir y un final con grandes actuaciones puntuales permitió el milagro de ver a un club tan pequeño en la cúspide del fútbol español.

Tampoco fueron fáciles los primeros pasos en la élite. En el club aún recuerdan que durante ese verano de 2016 pocos jugadores querían ir a Leganés porque le hacían carne de descenso inmediato. El equipo salvó como pudo la primera vuelta y un puñado de buenos refuerzos en el mercado invernal (El Zhar, Siovas, Morán, Herrerín) ayudaron a que se salvase sin necesidad de apurar en el último partido.

En el segundo año en Primera, el objetivo seguía siendo la permanencia, pero también, como repite, Garitano, seguir creciendo. El buen comienzo de curso hizo lanzar alguna campana al aire, pero con el equipo quinto el técnico calificaba de "tonterías" los comentarios sobre una clasificación europea. Ahora, en semifinales de la Copa del Rey el Leganés tampoco va a perder la cabeza, y Garitano seguirá celebrando más un gol al Alavés en el minuto 90 porque aleja el descenso que un pepinazo en el Bernabéu porque "no hay nada que celebrar".

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