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El Athletic da un paso adelante en el caso Kepa renovando a Herrerín

El club confirma la renovación del portero hasta 2021, con una cláusula de rescisión de 50 millones de euros, y le otorga un grado de confianza para el presente y el futuro

Iago Herrerin
El presidente del Athletic, Urrutia, y Herrerín formalizan el acuerdo.

Quiso el destino o la casualidad o ninguna de las dos cosas que un día después de que Zinedine Zidane diese un portazo definitivo a la incorporación de Kepa o de cualquier otro jugador al Real Madrid en el mercado de invierno, el Athletic anunciase el acuerdo de ampliación del contrato de Iago Herrerín, que finalizaba en 2019, y que ahora concluirá hasta 2021, con una cláusula de rescisión que crece de 30 a 50 millones de euros. Herrerín amplía su contrato cuando en 15 días cumplirá 30 años tras haber sido el eterno suplente de Iraizoz, primero, y de Arrizabalaga, después. Europa y a veces la Copa el Rey han sido hábitat natural en el Athletic y su respuesta ha sido casi siempre satisfactoria, destacando por sus reflejos y por su juego con los pies (varios goles han nacido en una asistencia suya desde la portería mediante pases precisos). También el riesgo le apasiona en el área propia, aunque se va atemperando.

Pero más allá de virtudes y defectos el portero del Athletic, ahora titular por la lesión en el tobillo de Kepa Arrizabalaga (no ha encajado un gol en los tres últimos partidos de Liga disputados), la renovación de Herrerín lleva un mensaje en la botella. La falta de respuesta del portero de Ondarroa, que ha visto truncada su incorporación al Real Madrid en este mes de enero por la oposición rotunda de su entrenador, ha llevado al Athletic a acelerar la renovación de Herrerín ampliando su contrato en años, cláusula y emolumentos. Todo un acto de confianza, frente al silencio pertinaz de Kepa que de seguir sin responder a la oferta rojiblanca podría vivir una inestabilidad insoportable en el club bilbaíno. Incluso el técnico del Athletic, Kuko Ziganda, ya afirmó que cuando Kepa se recupere de su lesión “hablaremos y ya se verá que hacemos”, no garantizando su titularidad, del mismo modo que en su día el presidente Urrutia aplazó las medidas deportivas que se tomarían respecto a Kepa (si se atisbaba una salida del club en junio). No hay constancia aun de que eso vaya a ocurrir, ni de lo contrario, pero la renovación de Herrerín, que no era urgente, aclara algunas partes del jeroglífico.

La llegada de Kepa al Athletic, en 2016, tras sus cesiones en Ponferradina y Valladolid, fue una explosión de optimismo, tanto que muchos lo denominaron como el portero llamado a ser leyenda. Una especie de nuevo Iribar -el fútbol es muy dado a los excesos- que se adivinaba en su carcasa delgada, su altura, su sobriedad, sus reflejos. Había triunfado en sus cesiones. Herrerín también fue un trashumante del fútbol desde que comenzó en la Escuela Municipal de Castro (Cantabria, donde reside) hasta que alcanzó el Bilbao Athletic (en 2ª B). Kepa por fin regresó al Athletic y Gaizka Garitano lo requirió como cedido para el Deportivo. Pero el Athletic no lo cedió. Herrerín había abandonado el Athletic en 2010, pero José María Amorrortu lo reclutó para el Atlético B cuando dirigió la cantera colchonera. El Athletic lo volvió a fichar en 2012 y lo cedió al Numancia antes de repescarlo al año siguiente. Los dos, junto a Iraizoz, coincidieron en la temporada 2016-2017 y Valverde deshizo el entuerto con una decisión cuando menos sorprendente. “Voy a mantener a los tres”, dijo Valverde, cuando se suponía que uno saldría de Bilbao. Y decidió que Herrerín jugase en Europa, mientras Iraizoz y Kepa jugaban un mes cada uno las otras dos competiciones. Hasta que Kepa se rompió al sacar de puerta y el club, que había cedido a Herrerín al Leganés, por la grave lesión de Serantes decidió recuperar a Remiro, cedido en el Levante, a cambio de dinero porque el Athletic no había incluido derecho de recuperación.

Ahora Herrerín es el titular, Kepa se encuentra en tierra de nadie, sigue sin lograr el alta médica que aclare su estatus en el equipo, ha recibido un mensaje en una botella, que lleva pegado el que envió Zidane, casi tronante frente a su habitual media voz o sus susurros. Nadie sabe si junio será su estación de destino o renovará su billete rojiblanco vista la ola de frío que ha llegado desde Madrid. El beneficiario ha sido Herrerín que ha zanjado su felicidad con una frase: “Ha sido rápido porque al final estás donde siempre has querido estar y donde cuesta tanto estar”, dijo con humildad, pero sacando pecho. La última cena, con Jesús y los 12 apóstoles, sin faltar ninguno, figuran en un tatuaje inmenso que da la medida de su carcasa. No es el único, hay muchos más. Lo que ya casi no queda es sitio en su piel.

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