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Andy Murray, al quirófano: un año en blanco

El escocés, de 30 años, decide finalmente operarse para reparar su cadera y permanecerá otros seis meses de baja. En teoría, avanza en un comunicado, regresará para la gira sobre la hierba en junio

Murray golpea la pelota durante una exhibición reciente en Abu Dabi.
Murray golpea la pelota durante una exhibición reciente en Abu Dabi. AFP

Pese a su apuesta por un tratamiento conservador, por un prolongado reposo de casi medio año y un último periodo de rehabilitación, Andy Murray no alcanzado su objetivo de evitar el quirófano. El tenista escocés, de 30 años, no compitió durante los seis últimos meses, en lo que suponía ya un durísimo palo para él, y tampoco lo hará en los seis siguientes, lo que equivale a otro severo revés para el británico, quien este lunes anunció que no le había quedado otro remedio que someterse a cirugía para reparar su maltrecha cadera.

Un año en blanco, por lo tanto, para el hombre que dominó el circuito entre el 7 de noviembre de 2016 y el 14 de agosto del pasado año, cuando cedió el número uno en favor de Rafael Nadal. El de Dunblane, con problemas en la cintura desde la última edición de Wimbledon, se encomendó al doctor John O’Donell y alberga ahora la esperanza de poder reaparecer en la gira sobre hierba para llegar a tiempo a la próxima edición en el All England Tennis Club de Londres.

“Hoy he superado con éxito una operación de la cadera derecha en el hospital Saint Vicent de Melbourne”, transmitió Murray a través de sus redes sociales. “Volveré”, prometió el doble ganador de Wimbledon (2013 y 2016) y el US Open (2012), y también de dos oros olímpicos. “Todavía no he terminado de jugar a tenis. Voy a jugar de nuevo al más alto nivel. Soy muy optimista sobre el futuro, el cirujano está satisfecho de cómo salió todo”, aseguró a la cadena británica BBC.

Los problemas en la cadera le lastraron durante todo el curso pasado, justo después de haber completado antes un 2016 excepcional, en el que por primera vez en su carrera se elevó hasta la cima del circuito y enlazó nueve trofeos (entre ellos la Copa de Maestros). Pretendía Murray evitar la operación a toda costa y por eso decidió parar en julio, nada más ser eliminado en los octavos de Wimbledon. Sin embargo, no le ha quedado otra opción.

Intentó reinsertarse progresivamente, pero después de un ensayo defectuoso en Abu Dabi declinó jugar en Brisbane e inmediatamente después anunció que tampoco participaría en el primer grande de la temporada, el Open de Australia. Entendió el escocés que la única vía era la cirugía, de modo que decidió no perder más tiempo y volverá a interrumpir su trayectoria con otro parón prolongado. No es la primera vez para Murray, quien en 2013 ya tuvo que pasar por el quirófano para resolver una lesión severa en la espalda. 

BECKER, KUERTEN O HEWITT, OTROS EPISODIOS

El tenis es un deporte sumamente agresivo para las articulaciones y en los últimos tiempos los problemas en la cadera se han acentuado. Por ejemplo, el alemán Boris Becker tuvo que ser intervenido de ambos costados una vez que finalizó su carrera y hoy día camina con dificultades.

Existen muchos casos más, algunos de ellos más recientes como los del brasileño Guga Kuerten, el argentino David Nalbandian, el australiano Lleyton Hewitt o el gigantón canadiense Milos Raonic. Todos ellos tuvieron que operarse para prolongar sus carreras.

La de Murray no será la única baja significativa en Melbourne. El japonés Nishikori tampoco competirá, aunque en su caso debido a un contratiempo en una muñeca. Sí llegarán, sobre el bocina, el serbio Novak Djokovic, que sufre problemas en el codo desde hace medio año, y Rafael Nadal, que ha retrasado su puesta de largo por una tendinitis en la rodilla derecha.

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