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Motociclismo

El legado de Ángel Nieto se perpetúa

El piloto español más laureado de la historia, el que popularizó las carreras de motos en España, falleció en agosto tras sufrir un accidente de tráfico

Ángel Nieto, en el Gran Premio de España de 1972, tras proclamarse campeón del mundo en la categoría de 50 y 125.
Ángel Nieto, en el Gran Premio de España de 1972, tras proclamarse campeón del mundo en la categoría de 50 y 125. EFE

Es muy probable que el 2017 no se recuerde como el año en el que falleció Ángel Nieto. Su figura va mucho más allá. Es probable que el 2017 se recuerde como el año en el que Marc Márquez, un piloto al que el de Zamora observaba con admiración, tan pillo como lo fue él en la década de los 70, siguió batiendo récords y ganó su cuarto título de MotoGP. Eso ocurrió en noviembre. Unos meses antes, una mañana soleada de agosto, Nieto tuvo un accidente de tráfico. Curiosa, la vida. Después de jugarse el cuello en circuitos de medio mundo, muchos de ellos en plena urbe —“había sitios en los que, si te ibas al suelo, podías acabar aplastado en la pared de una casa o metido en el comedor”, explicaba él en una entrevista a este diario en 2007—, después de 90 carreras y con 13 campeonatos del mundo en su palmarés (o 12+1, como a él le gustaba decir), el piloto español más laureado de la historia moría en la Policlínica Nuestra Señora del Rosario, en Ibiza, su ciudad de vacaciones. Su estado empeoró aquel 3 de agosto, una semana después de haber ingresado con un traumatismo craneal tras ser atropellado por un vehículo cuando conducía su quad en la carretera de Santa Gertrudis.

Pionero del motociclismo en España, Ángel Nieto hizo de todo para poder competir con los mejores pilotos del mundo. Ganó y ganó en las categorías de 50cc y 125cc pese a lo difícil que parecía entonces competir con un pasaporte de un país en el que apenas se vendían motos japonesas, las marcas que dominaban el mercado y las carreras; y convenció a las fábricas catalanas para que le cedieran un asiento, opción igualmente complicada.

A partir de entonces, todo son anécdotas y risas, salvo por el intento frustrado de montar un equipo en MotoGP en compañía de El Pocero, una aspiración que le trajo algunos problemas. Dejó, sin proponérselo, corría por puro placer, un legado indudable que va más allá de los muros de su casa, donde no pudo impedir que sus hijos Gelete y Pablo y su sobrino Fonsi se jugaran también el tipo en los circuitos del campeonato del mundo. Nieto abrió las puertas a los pilotos españoles de los 80 y 90, que entendieron que valía la pena correr más allá del Jarama. Y popularizó un deporte que entonces muchos entendían que solo lo practicaban un puñado de atrevidos. Siempre atento con los nuevos talentos, a quienes daba consejos y collejas cariñosas, tan cercano con los aficionados de a pie como con la realeza española, su carisma le precedía por donde fuera y quedará en la memoria de muchos.

Equipo Nieto-Aspar

Su muerte, tan sorprendente en las formas, pilló a todos desprevenidos, como sus bromas. Era el primer año de su vida que no acudía regularmente a las carreras. Tras dejar la moto y hacerse empresario (una discoteca, un centro de la ITV…), se convirtió en un divertido comentarista de televisión. Hasta este 2017, en que aparecía por los grandes premios solo cuando le apetecía. Quería, por fin, dedicar algo más de tiempo a su hijo pequeño, Hugo, que empezaba a despuntar en las canchas de tenis. Y llevaba una vida más relajada. Aunque sus amigos, como Jorge Martínez Aspar o Carmelo Ezpeleta, hacía tiempo que le estaban buscando ocupación para la temporada siguiente: debía volver al paddock. Aquel fatídico accidente, tan tonto, le impidió seguir planeando su futuro, al que todavía le quedaban carreras por ver, tan vitalista como era a sus 70 años.
La imagen del campeón vallecano seguirá presente en los Grandes Premios. No en vano su amigo Aspar anunció hace unos días que cambia el nombre de su equipo, que a partir de ahora pasará a llamarse Ángel Nieto Team y del que Gelete Nieto, el hijo que heredó el nombre, será el director deportivo. Es un homenaje al colega desaparecido, con quien compartió tanto, y que, al fin, tendrá su ansiado equipo en MotoGP.

 

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