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Los frenazos de Varane

El central francés, que no consigue jugar más de cinco partidos seguidos, sigue un trabajo específico de prevención y se une a las bajas de Carvajal y Sergio Ramos

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Varane en un duelo con Aubameyang durante el partido contra el Borussia. AFP

El Real Madrid recibe este sábado al Sevilla (16.15, beIN La Liga) en el Bernabéu con la baja de Casemiro y la defensa en cuadro. Carvajal y Sergio Ramos están sancionados, Varane lesionado y Jesús Vallejo se entrenó ayer por primera vez con el resto de sus compañeros después de una semana apartado por una sobrecarga. “Jesús está bien y estará con nosotros”, dijo ayer Zidane cuando le preguntaron cómo armará la zaga.

Achraf ocupará el lateral derecho y Nacho formará pareja con Vallejo en el centro de la defensa. Casemiro, que ha jugado alguna vez de zaguero [el día del Valencia, sin ir más lejos], es baja por sanción, igual que Tejero, del Castilla. La otra opción que maneja Zidane en el caso de que Vallejo se resintiera es Marcos Llorente. En lo que va de temporada, y quitando los dos partidos de Copa en los que dio descanso a los titulares, el técnico ha empleado 13 combinaciones de defensa diferentes en 22 partidos. La de gala —Carvajal, Varane, Ramos y Marcelo— sólo la ha podido alinear en cinco.

Lamentaba el capitán del Madrid después del partido contra el Borussia Dortmund del pasado miércoles las muchas bajas que está sufriendo el equipo. Esa noche acababan de perder a Varane, que pidió el cambio en el minuto 37. Según dijo Zidane ayer, la resonancia no indicó lesiones graves. “Es poca cosa, nada importante. No estará mañana [por hoy] pero va a viajar con el equipo al Mundialito y veremos si puede estar en la semifinal”, comentó ayer. La semifinal se juega el miércoles 13.

No es la primera vez que Varane tiene que pedir el cambio. Lo hizo también en Girona, aunque en el descanso, sin tirarse al suelo ni cojear. En lo que va de temporada se ha perdido nueve encuentros y la racha más larga de partidos seguidos ha sido de cinco. A principio de temporada jugó las dos Supercopas y luego estuvo fuera durante cuatro partidos; regresó y enfiló cinco, volvió a parar uno, a jugar dos y paró otro, hasta las molestias que sufrió en Girona. Se perdió dos, disputó tres, descansó en Copa y después de uno y medio ha vuelto a parar.

Ayer le preguntaron a Zidane qué le pasa exactamente a Varane que cada poco necesita una pausa y si es un problema psicológico. “Sus molestias no le dejan jugar más de 4-5 partidos seguidos y le estamos ayudando a hacer un trabajo más específico de prevención porque aunque sea joven [24 años] le cuesta un poco más jugar cada tres días. Algo le pasa, es consciente de que hay que hacer algo, cambiar su forma de entrenar. Trabajamos con el cuerpo médico, técnico y los fisios, antes y después de cada entrenamiento, para que se recupere bien. Tal vez haya que cambiar un poco, o descansar más o un poco menos”, contestó el técnico. Le preguntaron en qué consistía ese trabajo específico y qué cosas había que cambiar y dijo que no podía dar muchos detalles.

“Algo le pasa”

Varane tiene 24 años y una morfología privilegiada (mide 1,91 metros y pesa 81 kilos), pero desde la operación de rodilla a la que se sometió en mayo de 2013, se ha visto frenado por las lesiones musculares. Se llegó incluso a sopesar que volviese a pasar por el quirófano en invierno de ese mismo año porque la articulación se le inflamaba tanto que no conseguía hacer dos entrenamientos seguidos. Finalmente, fue Carlo Ancelotti el que dijo que le darían descanso para ver si esa inflamación remitía sin tener que volver a operarse. Esa temporada (la 2013-14), Varane disputó 23 partidos en todas las competiciones (se perdió 25 por lesión). La siguiente jugó 46 (por los 33 de la 2015-16). La pasada se perdió 16 por lesión; su racha más larga de partidos seguidos fue de siete.

Elegante en la cancha, no es de los defensas que busca el choque. Todo lo contrario. “Intento jugar con la anticipación. No hace falta tocar al rival para quitarle el balón. Es mi forma de defender, intentar no ir al suelo para cometer las menos faltas posibles, aprovechar mi velocidad y jugar siempre el balón. El objetivo es procurar intervenir antes de que llegue el peligro”, se definió se definió en una entrevista en GQ. La hiperactividad que sufrió de niño y que llevó a su padre a apuntarle a rugby para que soltara esa energía, queda lejos.

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