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Orlando Ortega padre: “Vamos a por el récord mundial de los 110m vallas”

Orlando Ortega, padre y entrenador de Orlando Ortega, subcampeón olímpico de 110m vallas, habla del ambicioso objetivo para 2018 tras un año de lesiones

Orlando Ortega con su padre.
Orlando Ortega con su padre.

El pasado agosto, Orlando Ortega tuvo que conformarse con un séptimo puesto en el Mundial de Londres. Dos lesiones le lastraron, forzaron un cambio técnico a escasos meses de la cita más importante del año y le obligaron a parar tres semanas en plena preparación para el Mundial. Nadie le hizo sombra al campeón olímpico y mundial de la prueba, el jamaicano Omar McLeod. Esta temporada, el padre y entrenador de Orlandito aspira a arrebatarle el liderazgo. Él y su hijo empiezan la temporada con una doble ilusión: prepararse en equipo para batir el récord del mundo.

Pregunta. Empiezan esta temporada con una novedad…

Respuesta. Así es. Hemos logrado crear un pequeño grupo de entrenamiento. Mar Ramírez [atleta promesa de 100 metros vallas, 13,88s, Alcorcón, 2017] y Omar Cisneros [400 metros vallas, atleta cubano sénior del Playas Castellón, 47,93, Moscú, 2013] han empezado ya a prepararse con Orlando en Madrid.

P. ¿Y cómo está resultando el cambio?

R. Hay muy buen ambiente. Omar y Orlando se conocen desde que empezaron en la selección nacional cubana [en 2006. Omar hacía 400 metros vallas y lisos y Orlando 110 y 400 metros vallas] y tienen mucha amistad. No hacen la misma prueba pero se comparten algunas partes del entrenamiento. Nos movemos siempre: al gimnasio en la Blume, cuestas en el campo… Y Mar sí hace 100 metros vallas. Ahora, estamos menos aislados y los atletas se benefician de tener más competencia entre ellos.

P. ¿Cómo surgió esta iniciativa?

R. Fue durante el mitin de Madrid en 2017. Vi a Mar con condiciones para trabajar y le dije: “¿por qué no te vienes con nosotros?” Lo tuvo que pensar mucho porque implicaba dejar a su entrenador de toda la vida, pero finalmente aceptó. Y ahora se ha incorporado Omar. Siempre hemos dicho que nosotros tenemos las puertas abiertas y que todo el que quiera acercarse a nosotros es bienvenido. Vinimos con la idea de ayudar y queremos fomentar los resultados que están obteniendo las vallas en España. Hay talento y se está trabajando bien. Queremos apoyar ese movimiento.

P. ¿Y ya hay perspectivas de ampliar el grupo?

R. Yo espero que sí. Lo estamos intentando aunque, de momento, parece difícil. No sé si tal vez sea porque haya un cierto temor a cambiar la forma de entrenar. Los métodos de entrenamiento entre Cuba y España son diferentes. España sigue más la escuela de Italia o de Francia, que tiene grandes vallistas, mientras que Cuba sigue el método de Rusia, es el de la escuela cubana de vallas con Santiago Antúnez. Ambos métodos –el de España y el de Cuba– trabajan mucho sobre la técnica, lo que cambia es el enfoque de cómo preparar al atleta.

P. ¿Los ciclos y las cargas de entrenamiento?

R. Exacto.

P. A pocos meses del Mundial de Londres del pasado agosto hicieron un cambio técnico en la salida: ocho pasos en lugar de siete hasta la primera valla para llegar más rápido y fluido al ecuador de la prueba. ¿Van a mantener este cambio?

R. Todo dependerá de cómo esté mi hijo. Lo de los ocho pasos no es definitivo, ni el resultado depende tampoco de si salimos con siete o con ocho. A esto se le dio una importancia desproporcionada. Uno sale con siete pasos cuando está al cien por cien de potencia. Orlando arrastraba una lesión en la rodilla y eso nos obligó a buscar una alternativa [al trabajo de potencia] para resolver la situación. Además, tuvo otra lesión en la pierna [una ruptura en los isquiotibiales] que lo obligó a parar tres semanas. Tuvimos que hacer virguerías para poder estar en el Mundial…

P. ¿Y cómo está ahora su hijo de la rodilla y la pierna?

R. Él está bien y con muchas ganas. Lo de la rodilla es una lesión que arrastra desde hace años y que fue mal atendida. Vamos a intentar fortalecer la parte interior de la pierna, los cuádriceps, para tirar menos de la articulación.

P. Dice que Orlando está motivado…

R. Lo mejor que nos pasó fue que terminara corriendo como corrió en la Diamond League. Quedó en segundo lugar y eso le dio confianza, terminó la temporada bien activo y con muchas ganas.

P. ¿Qué objetivos se han marcado para esta temporada?

R. Vamos a buscar el récord mundial. Queremos estar entre los tres mejores de todos los tiempos y, en este momento, eso significa correr por debajo de los 12,90s. Además, para estar entre los mejores hay que buscar también la regularidad. Omar McLeod fue muy regular este año y Serguéi Shubenkov regresó muy fuerte a la competición. Nosotros queremos estabilizar las marcas en torno a los 13,05s y a partir de ahí bajar. Orlando ya ha corrido en 12,94s [su mejor marca, conseguida el 2015 en París]. Hay que pensar en grande. Ya tenemos la plata en Río, si no batimos el récord mundial, por lo menos, acercarse. Muchos grandes vallistas han obtenido sus mejores resultados a partir de los 30 años. Nosotros no queremos apurar a los 30, queremos hacerlo ahora aprovechando la juventud de Orlando. El récord mundial puede parecer una locura, pero es una ambición sana.

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