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Venus y Wozniacki, la historia de un doble viaje de vuelta

La estadounidense y la danesa, superiores a Garcia y Pliskova respectivamente, chocarán por el título del Masters de Singapur: la primera (37) no disputaba la final desde 2009 y la segunda un año más tarde

Venus y Wozniacki WTA Finals
Venus Williams, durante la semifinal contra Garcia. Getty

Singapur, y en realidad todo este 2017, asiste a un doble viaje de vuelta que tiene como protagonistas a dos jugadoras por las que muy pocos hubieran apostado a comienzos de temporada. Son Venus Williams y Caroline Wozniacki, enfrentadas este domingo (12.30, Teledeporte) en la final de la Copa de Maestras. La primera, 37 primaveras, una institución que este curso ha renacido con toda su fuerza para escribir una de las historias tenísticas más fabulosas del año; la segunda, una década más joven, pero de vuelta desde hace tiempo, reverdeciendo ahora hasta parecerse a aquella campeona que lució el número uno, cuando hace solo un año meditaba a estas alturas colgar la raqueta.

Lo de Williams en este torneo es, si cabe, más asombroso, porque comenzó andando y lo termina esprintando, perdiendo primero y venciendo después, como si la edad no le pesase y la que fuese una veinteañera hambrienta fuera ella. Contra Caroline Garcia, posiblemente la jugadora más en forma durante el último mes, la norteamericana cubrió la pista y rescató bolas escoradas como en sus mejores momentos. Empezó por detrás, set abajo y con la francesa deseosa de redondear una actuación más que notable en Singapur, pero logró voltear la noche (6-7, 6-2 y 6-3) y atrapó su tercera final maestra.

En 2008 ganó su único trofeo y un año después cedió ante su hermana Serena. Desde entonces, ganadora de 10 Grand Slams no pisaba el Masters y en esta edición va a por ello con todo. 37 años tiene, no se olvide. En su trazado hacia la final ha dejado una derrota, en su estreno ante Pliskova, y tres bravas actuaciones contra Jelena Ostapenko, Garbiñe Muguruza y la de este sábado con Garcia (24), que apunta a elevar su protagonismo a corto plazo.

En el caso de proclamarse campeona, Venus cerraría el ejercicio como número dos del mundo y después de haber jugado las finales de Australia y Wimbledon, además de las semifinales en Nueva York. Y 37 años tiene, no se olvide. ¿Qué la empuja y cuál es su receta para desafiar al tiempo? “Me gusta mi trabajo, por eso estoy aquí”, afirmó la norteamericana, confirmada como la finalista más veterana de una Copa de Maestras, al superar el registro de Martina Navratilova: 36 años en 1992, cuando perdió contra Mónica Seles.

Wozniacki, de un posible retiro al regreso competitivo

Wozniacki devuelve de revés durante la semifinal en Singapur. ampliar foto
Wozniacki devuelve de revés durante la semifinal en Singapur. REUTERS

Antes de que Williams completase el cartel fue Wozniacki la que volvió a dejar muy buen sabor de boca. La nórdica suma más triunfos que nadie esta campaña (59) y esta vez, en su quinta participación, ha progresado hacia su segunda final (perdió la de 2010 frente a Kim Clijsters) con más solvencia que ninguna otra: dos exhibiciones de inicio, ante Elina Svitolina y Simona Halep –resolviendo por la vía rápida: 6-2/6-0 y 6-0/6-2–, y solo una ligera concesión ante Garcia, a la que también le endosó un set en blanco de arranque. Este sábado, con Pliskova, más dinamita: 7-6 y 6-3, de modo que privó a la checa de conseguir el número uno que hubiera recuperado si se hubiera marchado como vencedora de la cita de Singapur. No será así, luego la rumana Simona Halep cerrará 2017 en lo más alto, por primera vez en su carrera.

La derrota de Pliskova resuelve el enigma del número uno: Halep terminará en lo más alto

Si lo de Williams es meritorio y tiene mucha miga, lo de Wozniacki también es muy elogiable. En su momento álgido, hace un lustro ya, defendió el trono durante 67 semanas, pero luego fue desinflándose y perdiendo mucha fuerza, hasta el punto de que el año pasado su padre deslizó que estaba planteándose seriamente el colgar la raqueta y dejarlo, porque no retomaba el vuelo y había perdido toda la confianza. Sin embargo, aunque en los grandes no haya brillado, este año le ha devuelto al primer plano, con un premio en Tokio y una competitividad fuera de dudas: finales en Miami, Dubái, Doha, Bastad, Toronto y Eastbourne.

“No importa qué ocurra mañana, pase lo que pase podré irme de vacaciones sintiéndome bien…”, bromeó la danesa, que recoge las mejores cifras del torneo en todos los campos: al saque, al resto, y en acierto y defensa en los puntos críticos. “Hace tiempo que no juego contra Venus [la última vez, en 2015; 7-0 en el global para Williams]. Será duro, porque ella es una gran campeona y este año, aunque no ha jugado muchos torneos, lo ha hecho verdaderamente bien”, remató Wozniacki, otra vez de vuelta, de nuevo con brío. El suyo, como el de su adversaria, es un feliz retorno.

FEDERER, A POR SU OCTAVO TÍTULO EN BASILEA

Roger Federer y Juan Martín del Potro se enfrentarán hoy en la final del torneo de Basilea. El suizo, de 36 años, aspira a conseguir su octavo título en su ciudad natal, donde venció de 2006 a 2010, y en 2014 y 2015.

El ganador de 19 grandes batió ayer al belga David Goffin (6-1 y 6-2), mientras que Del Potro se deshizo del croata Marin Cilic por un doble 6-4. El argentino, que se impuso a Federer en las finales de 2012 y 2013, gana además opciones para acceder a la Copa de Maestros.

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