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Atlético-Barcelona: Una final y una reválida

El Atlético necesita ganar para no descolgarse de la cabeza de la tabla y el Barcelona afronta su primer gran test del curso. Simeone y Valverde rebajan la tensión ambiental

FOTO: El Wanda Metropolitano, el día del partido inaugural. / VÍDEO: Declaraciones de los presidentes de ambos equipos en el almuerzo oficial previo al partido.

Con la intención de reducir a un partido la inflamación ambiental provocada por el desafío independentista de Cataluña, Diego Pablo Simeone y Ernesto Valverde han seguido las pautas marcadas por sus respectivos clubes. El partido (20.45 beIN LaLiga) se presenta en medio de un clima con más carga política que en anteriores visitas del Barcelona a la capital. Ambos técnicos han puesto el foco en el fútbol para no contribuir a caldear los ánimos. “No quiero entrar en situaciones que más que deportivas son políticas. Tengo mi pensamiento, pero me lo guardo para mí porque aparte no creo que pueda ayudar en nada lo que diga”, zanjó el técnico rojiblanco. “Será un ambiente fuerte, pero esto es un partido de fútbol, nada más. Esto está inventado para que la gente vaya, disfrute y sufra con su equipo y nada más”, advirtió Valverde.

Las irónicas respuestas de uno y otro entrenador sobre la altura de la hierba en la que se dirimirá el duelo también han añadido un punto de gracejo futbolero al deseo de que el encuentro no se convierta en una manifestación política marcada por el enfrentamiento de los nacionalismos. “Yo no soy jardinero, yo soy entrenador y nosotros entramos al campo para preparar al equipo. Cuando me invitas a comer en tu casa me invitas con tu mantel, tus platos y tus vasos. Y cuanto yo te invito a mi casa lo hago con mis platos, mis vasos y mantel”, contestó Simeone cuando fue inquirido por el estado del césped. “Nos adaptaremos al menú, a la vajilla y a todo”, replicó horas más tarde Valverde.

De la contestación del técnico azulgrana ya se desprende la asunción de que el campo no estará a su gusto y que su equipo debe estar preparado para un partido incómodo.
Para el Barça, el duelo supone su primera gran reválida en esta Liga que lidera con un pleno de siete victorias. También es un examen para la propuesta de Valverde, analizada por Simeone con respecto a lo que era el Barça de Luis Enrique: “Cuando juegan Sergi Roberto, Busquets, Rakitic e Iniesta son cuatro centrocampistas respecto a antes que tenía tres, con dos extremos o tres delanteros definidos. Ahora vuelve un poco a reinventarse, más volcados al estilo que tenía el Athletic de Bilbao con Valverde, un 4-4-2, pero con las características de Messi y Suárez estando lejos del trabajo defensivo”.

Para el Atlético la cita es una final. Una derrota le descolgaría a nueve puntos del Barça. Una brecha demasiado grande a mitad de octubre para un equipo que se refuerza anímicamente sabiéndose cerca del liderato.

No ha encontrado el Atlético aún un plan ofensivo fiable que le dé para complementar su gran virtud, la de ser un sólido en defensa. Los preparativos de Simeone durante la semana apuntan a un equipo muy agresivo en la presión que tratará de minimizar a Messi y que no tendrá que estar pendiente de Neymar, un jugador que desquiciaba a los rojiblancos por virguero. Con todo, Simeone sabe que mucho de lo que ocurra dependerá una vez más de Messi. “Puede estar minutos sin hacer nada y en media hora te gana. No descubro nada. Messi tuvo la noche que todos los argentinos querían y le pedían y para aquellos que no confiaban en él demostró que es el mejor del mundo”.

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