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Honda: cómo aprovechar un contratiempo para recuperar el dominio de MotoGP

La fábrica japonesa, que no tiene lista la moto del 2018 para la habitual primera prueba, ha usado dos test estivales para preparar cuatro carreras clave aun sin piezas nuevas

Dovizioso cruza la meta por delante de Márquez en el último gran premio, en Austria. Ampliar foto
Dovizioso cruza la meta por delante de Márquez en el último gran premio, en Austria. AFP

Unos años fue Montmeló, otros Misano y, en más de una ocasión, Brno. Hay trazados que acogen test privados en los que algunas fábricas logran dar un salto de calidad que les ayuda a cambiar el rumbo de una temporada o, como mínimo, a corregirlo. Eso le ha pasado, otra vez, a Honda, que empezó el campeonato con dificultad y que es experta en darle la vuelta a la tortilla, aunque en esta ocasión la evolución —evidente ya en el Gran Premio de la República Checa, el primero después del parón vacacional— responde a la mejora de pequeños detalles y no tanto a la llegada de piezas revolucionarias o grandes innovaciones. Y se explica, además, a partir de un error en la planificación.

Como ha hecho cada temporada, la fábrica japonesa tenía previsto probar el prototipo para el 2018 en un test en Brno. Pero algo falló por el camino. La futura Honda no estaba lista —ni lo está todavía—, así que el programa de trabajo (a mediados de julio) se centró en preparar la carrera que celebrarían en el circuito checo, apenas unas semanas después, a la vuelta de las vacaciones.

El cambio de estrategia funcionó tan bien que no solo se vieron los resultados en aquella carrera, sino también en la siguiente, en Austria, un trazado en el que las dos Honda oficiales habían sufrido mucho el curso anterior por el mal rendimiento de su moto en aceleración. El test sirvió para mejorar la salida de la curva, el gran lastre en los últimos años.

“Parece que en Brno encontramos algo que me hace ir un poco más cómodo”, concede Marc Márquez ya en Silverstone. Es líder del Mundial desde que ganara en Alemania (su segunda victoria en las nueve primeras carreras del año), justo antes de aquellas semanas de descanso. Volvió a ganar en la República Checa, y hace dos semanas quedó segundo en Austria, un circuito en el que el año pasado fue quinto y su compañero de equipo, séptimo; además de 12º en Brno. Sin embargo, este curso Pedrosa le ha acompañado en los dos podios: fue segundo en Brno y tercero en Spielberg, dos trazados a los que Honda temía.

“No hemos probado todavía la moto del año que viene. Pero, al no tener muchas piezas que probar, este año era mejor trabajar en los reglajes de la moto, en hacer trabajar los neumáticos y conocerlos mejor para aplicarlos mejor luego en pista”, explica Pedrosa.

Por eso, aunque no contaba con ello, Honda se apuntó también al test que Yamaha y Ducati hicieron el fin de semana pasado en Misano, otra pista complicada, al menos para Márquez, cuarto en 2016 (Pedrosa venció). “No probamos nada nuevo, no nos liamos. Y fue solo un día: seis o siete horas intensas de trabajo, que dedicamos a preparar la carrera, ya que nuestros rivales también se entrenaban allí, así llegaremos al mismo nivel”, añadió el campeón del mundo. “Dimos bastantes vueltas, pero no probamos nada específico. Nos centramos en confirmar la puesta a punto y en coger un poco de ritmo para ese gran premio”, corroboraba Pedrosa. Falta por ver si la buena línea del trabajo en Brno y Misano y las pequeñas mejoras trabajadas en electrónica tienen el mismo efecto este fin de semana en Silverstone como lo tuvieron en Spielberg, pues tampoco en Gran Bretaña les fue muy bien el curso pasado: Márquez terminó cuarto y Pedrosa, quinto.

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