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Real Madrid - Barcelona: del Desafío al clásico global

Los azulgrana, en pleno embrollo con Neymar, y los madridistas se enfrentan en Miami 26 años después de su último amistoso

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Messi y Ronaldo, en un clásico del curso pasado. Getty

El episodio 267 del clásico desde 1902 será inédito. El Real Madrid y el Barcelona se enfrentan en un amistoso por primera vez en Estados Unidos. Será en el Hard Rock Stadium de Miami (2.00 de la madrugada del sábado al domingo, Cuatro y TV3), un estadio con un aforo para 65.000 espectadores, sede de los Dolphins, el equipo de fútbol americano de la ciudad. Hugo Sánchez, el exjugador mexicano del Atlético y del Real Madrid, lo califica como el “clásico global”. La expectación es enorme y las entradas se venden a más de 900 dólares, 770 euros. “Es una buena operación en términos de negocio para ambos equipos”, afirma Josep Maria Bartomeu, presidente del Barcelona. Cada club percibirá seis millones de euros. La ESPN ha previsto una cobertura especial en la que participan 25 periodistas y presentadores.

La palabra amistoso chirría cuando se habla de un Madrid-Barça. El último que disputaron fuera de España fue en mayo de 1982, en Venezuela. Venció el Madrid por 1-0. Los más recientes de los 32 celebrados fue hace 26 años y no se recuerdan por las fricciones ni por los goles, sino por las pruebas en el reglamento, como la de situar la línea del fuera de juego a la altura del área grande. Fue en 1991. Canal + celebró su primer aniversario con la organización del Desafío, un doble enfrentamiento entre culers y madridistas. Se fijó que jugarían el primero de mayo en el Bernabéu y el 11 de septiembre, Diada de Catalunya, en Barcelona. Las dos fechas molestaron a los clubes porque apretaban todavía más sus ya de por sí compactos calendarios.

El primero de los duelos se enmarcó a seis jornadas para el final de la temporada 1990-1991. Era el desenlace de una Liga que ya estaba decidida para el Barça, la primera de las cuatro que conquistaría con Cruyff en el banquillo. En una temporada triste para los blancos, el conjunto de Radomir Antic, que sustituyó a Di Stéfano a mitad de campaña, se llevó el primer asalto del Desafío por 3-1. La vuelta, que dictaminaría el ganador de la Llave de oro, trofeo del desafío, se disputó el 11 de septiembre, un día que molestaba todavía más que el anterior porque la Liga 1991-1992 ya estaba en marcha. El Barça había perdido por 4-2 contra el Sevilla, y el Madrid, de jugar contra el Valladolid, en un partido recordado por el gesto de Míchel con Valderrama. Y el siguiente fin de semana volverían a disputar partido de Liga, por lo que el amistoso era un engorro más que un desafío.

Las alineaciones estaban plagadas de suplentes. En el Madrid destacaba la presencia de Luis Enrique, recién fichado del Sporting, y Milla, ex del Barça. “Salía de una lesión grave y ese fue mi primer partido”, rememora el exseleccionador sub21. El 1-1 en el Camp Nou, sumado al 3-1 del Bernabéu en mayo, coronaron al Madrid como vencedor del Desafío Canal +. No ganaron tanto los espectadores, que fueron testigos de un “trámite sin pasión y de escaso juego”, tal y como publicaron los periódicos de la época.

Fue un experimento fallido no solo por intentar testar la rivalidad de estos equipos en un amistoso. El encuentro sirvió de conejillo de indias para dos normas que la FIFA sopesaba incorporar. La primera prohibía al portero coger el balón con la mano después de que un compañero se lo cediera con el pie, una regla que finalmente se aprobó en 1992. La segunda, sin embargo, fue un esperpento. Se situó la línea imaginaria del fuera de juego en los 16 metros, esto es, a la altura del área grande, por lo que en el resto del campo no se aplicaba offside.

Las crónicas del día siguiente recogían mayor vivacidad en el juego y menor pérdida de tiempo. El coste a pagar, no obstante, era un alto desgaste de los jugadores. “Los equipos se hacían muy largos, pronto vimos que esa norma no tendría sentido”, cuenta Milla, en una versión que concuerda con la de Julio Salinas. “Hay que correr mucho porque la distancia entre las líneas es muy grande, y los del centro del campo se las van a ver canutas para aguantar”, explicó el delantero una vez terminado el encuentro.

Los entrenadores tampoco sacaron nada provechoso del enfrentamiento. Cruyff rechazó la polémica norma y declaró: “Este fútbol no me gusta. Primero tendremos que entrenarnos para correr un maratón y después jugar al fútbol”. Radomir Antic, entrenador del Madrid, tampoco dio el visto bueno a las modificaciones: “Ha sido un partido raro. Estas reducen los espacios para jugadores veloces”. Barça y Madrid, al menos en el juicio de las reglas, se pusieron de acuerdo.

26 años después, Barcelona y Madrid vuelven a verse las caras en un encuentro sin trascendencia, un nuevo experimento que calibrará la actitud de dos archienemigos en un partido destilado. Neymar ha marcado todos los goles de la pretemporada culé, Messi anotó su gol 500 en el último enfrentamiento liguero, Bale busca ser imprescindible en el Madrid y Ceballos podrá jugar ante el que casi fue su equipo. Todos ellos lo tienen complicado para tener el mismo protagonismo que Paco Llorente en el último amistoso. Puede presumir de haber sido el único infractor de un fuera de juego en el Clásico más extraño de la historia de los Clásicos.

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