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Mireia Belmonte, a la final de 1500 con el segundo mejor tiempo

Ledecky impone su ritmo (15m 47,54s) y la española, que la sigue a 20 metros (16m 5,37s), se jugará las medallas este martes con Hou, Quadarella y Kapás

Mireia al concluir la serie de 1.500. Ampliar foto
Mireia al concluir la serie de 1.500. EFE

Katie Ledecky prosiguió con su régimen de exhibiciones en la sesión matinal de la segunda jornada de los Mundiales de Natación de Budapest. La estadounidense colocó su último monolito en la segunda serie de los 1.500 metros de estilo libre, la prueba más larga de las carreras en piscina, que acaba de convalidarse como disciplina olímpica femenina más de un siglo después de que los hombres comenzaran a disputarla en los Juegos, coincidiendo con el origen del movimiento olímpico. En la Olimpíada que concluye en 2020 las mujeres podrán participar de este test de resistencia con todos los honores. El récord del mundo lo estableció la propia Ledecky en los Mundiales de 2015, en 15m 25,48s. Este lunes la muchacha de Washington DC gobernó su serie con holgura, nadando a 20 metros de distancia de su perseguidora más próxima en los últimos largos: la española Mireia Belmonte, su vecina de calle.

“A mi derecha no he mirado porque Ledecky no puede ser una referencia”, dijo la española, “así que me he ayudado con la chilena [Kristel Kobrich, sexta clasificada] para tener un poco de pique en la primera parte de la prueba. Si no hubiera tenido una buena referencia me habría quedado atrás en esos primeros largos que son los que más me cuestan a veces”.

El rol de cazadora correspondió a Mireia, que acabó nadando sola tras la americana. Ledecky tocó la última pared en 15m 47,54s. Mireia lo hizo en 16m 5,37s. Se clasificó segunda. Pero el podio en la final del martes será una montaña de difícil acceso. En la primera serie la china Yawen Hou, de 19 años, hizo 16m 5,87s seguida de la italiana Simona Quadarella (16m 7,08s) y de Boglarka Kapás (16m 9,6s) la fondista húngara, alentada por su público.

“Me he encontrado mejor que ayer”, dijo Mireia, roja como un tomate tras el esfuerzo, luciendo en el rostro las marcas de los gorros de goma y las gafas. “Ha sido una prueba más larga y me ha ayudado a encontrar sensaciones. Ayer no me dio tiempo porque las pruebas eran muy cortas. Me encuentro bien. Contenta y pensando en la final de mañana. Estos 16,5 son mi mejor marca de este año con 5-10 segundos de diferencia. Considerando que por la mañana se nada peor, es una buena señal. Quizás me he reservado inconscientemente porque lo importante es lo que haga mañana”.

No es la primera vez que Mireia nada una final mundial de 1.500. Acometió el reto en Barcelona 2013 y quedó cuarta con 15m 58,83s tras la neocelandeza Lauren Boyle (14m 44,71s), la danesa Lotte Friis (15m 38,88s) y la propia Ledecky, que hizo récord mundial (15m 36,53). En aquella ocasión, Mireia se clasificó en cuarta posición para la final con mejor marca que en Budapest: 16 minutos clavados. Pudo perder la medalla en los primeros largos, en donde Boyle y Friis le ganaron un terreno que luego no pudo recuperar en los metros finales, cuando suele gozar de una ventaja fisiológica por su condición de nadadora de medio fondo y su preparación para el 200 mariposa. 

Preguntada por cómo sabe el momento en el que puede atacar, considerando la energía que le queda, la nadadora lo liberó todo a una suerte de intuición: “Depende de cómo te vas encontrando, según acaba la prueba tienes que acelerar. Pero las fuerzas no son siempre las mismas. Tienes que regularlo en función de lo que sientas ese día”.

“¡Prefiero no hablar de medallas!”, concluyó, como intentando conjurar un peligro, cuando alguien le mencionó la posibilidad de alcanzar una plata o un bronce.

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