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Vitolo planta al Sevilla y viaja a Madrid atraído por la contraoferta del Atlético

El presidente de la UD Las palmas, Miguel Ángel Ramírez, resultó decisivo para convencer a Miguel Ángel Gil de pagar más y al jugador de retrasar su firma

Vitolo maniobra contra Juanfran y Saúl. Ampliar foto
Vitolo maniobra contra Juanfran y Saúl. REUTERS / Cordon Press

Los directivos insisten en que el fútbol ha superado el juego y el sentimiento para convertirse en una industria colosal. El espiral de trayectorias y voluntades que describió en las últimas horas Víctor Sánchez Machín, más conocido como Vitolo, sintoniza con esta tendencia global y se resume en lo que una persona de su confianza describe con una palabra resonante: “Dinero”.

El domingo por la noche Vitolo, internacional español de 27 años, estaba cansado de esperar la oferta formal del Atlético cuando el Sevilla le extendió por escrito una propuesta de renovación hasta 2022. El lunes, sobresaltados ante la inminente pérdida del jugador que deseaban fichar, los dirigentes del Atlético obtuvieron liquidez, se dispusieron a pagar la cláusula de rescisión de 40 millones, y ofrecieron a Vitolo una cantidad muy superior por sus servicios. Tanto que ayer el jugador se subió a un avión y se presentó en Barajas decidido a poner la rúbrica en los documentos que le preparó el club madrileño. El duelo fue puramente crematístico. Se impondrá el más dispuesto a gastar y Vitolo sancionará el triunfo —el triunfo de la ley de la oferta y la demanda— con el símbolo gráfico legalmente imprescindible en estos casos. La firma manuscrita.

Pepe Castro, el presidente del Sevilla, actuó como si la firma del empleado fuese un mero ornamento, un detalle pintoresco en la magnífica estructura jurídica del contrato que había redactado con sus abogados. Si el lunes se apresuró a dar por cerrada la renovación del extremo sevillista por otras cinco temporadas, ayer al mediodía celebró una conferencia para introducir un gigantesco matiz. “Tenemos”, dijo Castro, “un acuerdo escrito con Vitolo, a falta de su firma. Ayer [por el lunes] hablé con él y supongo que hoy [martes] firmará el contrato. Pero aún no hemos hablado”.

Castro esgrime ahora que el padre de Vitolo firmó el contrato, y eso da validez al documento para reclamar al Atlético el pago de una cláusula que asciende a 50 millones de euros.

No se sabe lo que Vitolo pudo decirle a Castro, si es que hablaron por fin. Desde el entorno del jugador señalan que el protagonista del giro en los acontecimientos no se sitúa ni en Sevilla ni en Madrid sino en Gran Canaria, y no es otro que Miguel Ángel Ramírez, verdadero agitador de la operación. Fue Ramírez, presidente de la Unión Deportiva, quien más se alborotó cuando supo que el jugador negociaba su renovación con el Sevilla. Cuando hasta el presidente del Atlético, Enrique Cerezo, daba la adquisición por perdida, Ramírez cogió el teléfono y llamó. Llamó al director general rojiblanco, Miguel Ángel Gil, para que revirtiera los acontecimientos y pagara lo que hiciera falta; y llamó a Vitolo para que no pusiera su firma en los papeles que le mandaba Castro.

Ramírez tenía sus razones para presionar. El responsable de la Unión Deportiva se había pasado el último mes anunciando que Vitolo jugaría hasta enero en su equipo. El directivo propuso al Atlético el empleo de su club para salvar la sanción de la FIFA, que impide a los rojiblancos la inscripción de jugadores hasta 2018 por fichar menores de forma irregular. El Atlético accedió. La UD oficiaría de puente entre el Sevilla y su destino final. “Si Vitolo decide dar el paso intermedio, aquí lo recibiremos con los brazos abiertos”, proclamó Ramírez. La afición recibió el anuncio con entusiasmo ante la oportunidad de acoger a un ídolo local. Políticamente, Ramírez quedó condicionado por el compromiso adquirido ante los hinchas. Para el Atlético, la alternativa de Ramírez se presentó como la elipsis ideal.

Legitimada por la normativa de la FIFA, la cesión por seis meses permitía evitar la sanción de la propia FIFA, que impide al Atlético inscribir fichajes hasta enero. También fue una propuesta cómoda para Vitolo, que así sortearía los seis meses de inactividad jugando en el club de su tierra, sin perder rodaje con vistas a la convocatoria del Mundial de Rusia, su gran objetivo profesional de la temporada.

Diego Simeone, que pidió a Vitolo con fervor, sabe que, si consigue al futbolista deberá mucho a Gil, y también a Ramírez. El dirigente canario recordó a todo el mundo que los problemas más complejos de la industria muchas veces se resuelven pagando a los empleados, según el sencillo enunciado de Jerry Maguire: “¡Enséñame la pasta!”.