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El legado de las medallas

Los éxitos de la selección femenina de baloncesto lideran el crecimiento de las licencias de mujeres, que se han duplicado en lo que va de siglo. El Mundial de 2018 en España, icono de la consolidación

Las integrantes de la selección femenina de baloncesto posan con el trofeo del Eurobasket y las medallas de oro a su llegada a Madrid.
Las integrantes de la selección femenina de baloncesto posan con el trofeo del Eurobasket y las medallas de oro a su llegada a Madrid. EL PAÍS

“Convertirnos en referentes para las niñas es otra medalla tan importante como las que hemos conseguido estos años. Ese es el gran legado del éxito”, cuenta la capitana Laia Palau. La selección femenina de baloncesto aterrizó en Madrid con el oro continental al cuello y la sensación de haber derribado definitivamente la barrera de la notoriedad a base de gloria. Las 11 medallas conquistadas en lo que va de siglo, las cinco últimas de forma consecutiva (dos oros y un bronce europeos, y las platas en el Mundial y los Juegos), jalonan el sacrificado camino a la cima del grupo que ha liderado el crecimiento del deporte femenino en España. De las 389.933 licencias de 2001 a las 771.746 actuales, con el baloncesto siempre al frente. “No fallamos nunca. Con toda la humildad del mundo, pero ahora sí que podemos decir que somos el mejor equipo en la historia de España”, reclamó Palau ante la turba de micrófonos que esperaban a las campeonas. “Estamos logrando resultados espectaculares y esperamos que siga así porque el baloncesto femenino se lo merece”, remató.

“Cada generación ha ido aportando su granito de arena. Las que nos precedieron hicieron un esfuerzo enorme por abrirse paso, nosotras dimos un paso más, y las chicas de ahora nos están superando a todas. Son la bomba, han crecido en el éxito, y merecen protagonismo. Lo de estos últimos años es histórico”, explica Elisa Aguilar, capitana junto a Amaya Valdemoro en el anterior oro continental en 2013, ahora en el staff de la Federación.

A la estela del Mundial conquistado por la selección masculina en 2006, el baloncesto femenino cogió carrerilla definitiva con un crecimiento de más de 40.000 licencias en siete años mientras las selecciones femeninas lograban más de una treintena de medallas en todas sus categorías. “Estas jugadoras transmiten como nadie los valores de este deporte y el sentimiento de equipo. Son el impulso para que cada vez sean más las niñas que quieren jugar al baloncesto”, apunta el presidente de la Federación Española, Jorge Garbajosa, con la vista puesta en el Mundial femenino de 2018 en España, cuya sede se anunciará en estos días.

El legado de las medallas pulsa en la foto
Gráfico: Deporte femenino y medallas en baloncesto 

La crisis de la liga femenina en 2012, tras la desaparición del megalómano proyecto del Ros Casares, forzó la salida de las mejores jugadoras españolas. Pero la circunstancia retroalimentó la capacidad competitiva de las emigrantes y aceleró la formación de las jóvenes en meritorios reductos como el Perfumerías Avenida de Salamanca, por el que han pasado la mayoría de las piezas de la selección campeona de Europa. “Competimos en una desigualdad de 9 a 1 con respecto a los grandes equipos rusos y turcos, que pagan salarios equivalentes a todo nuestro presupuesto para fichajes. Pero, a cambio, hemos creado una afición y cantera muy sólidas”, explica Jorge Recio, presidente del club salmantino. “En Salamanca las fichas escolares de baloncesto han superado a las de fútbol sala. El 80% de las 1.300 que hay son de niñas”, completa.

“Los medios nos están ayudando a dar el empujón definitivo. Hace unos años nadie se sabía nuestros nombres y ahora nos tienen como referentes. Ganar tanto nos ha permitido visibilizarnos. Esa ha sido la gran victoria y ojalá cada vez haya más niñas que quieran seguir nuestro camino”, repasa Silvia Domínguez, que tras su periplo internacional en el Ekaterimburgo regresó al Perfumerías en 2015. “Hemos convertido en normal lo que antes era extraordinario. Hemos luchado mucho para llegar aquí y lo vamos a seguir haciendo para poder seguir viviendo estas experiencias. Que el Mundial de 2018 sea en casa es una motivación extra y una gran oportunidad para consolidar el camino”, cierra Domínguez.

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