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“¿Pero Guti no se iba a Tailandia en una Harley?”

El exjugador del Madrid ha encontrado estabilidad en el banquillo y triunfa en el Juvenil A con buen juego, buena gestión del vestuario y entrenamientos exigentes

Guti, el pasado mes de octubre, en el partido contra el Atlético. rn rn Ampliar foto
Guti, el pasado mes de octubre, en el partido contra el Atlético. DIARIO AS

“En Madrid el comentario entre los entrenadores era: ¿pero este no quería irse a Tailandia con una Harley?”. El cuchicheo de los compañeros de profesión era sobre Guti y su llegada a los banquillos. Cuando Guti dejó el Madrid en verano de 2010 dijo que quería cambiar de vida. Entre sus prioridades estaba también la de un viaje en moto. Recaló en el Besiktas y colgó las botas en 2012. El fútbol no reapareció en su horizonte hasta dos años después.

“En el banquillo ha encontrado estabilidad”, dicen en el club sobre el mediapunta crecido en La Fábrica. Lejos queda aquel Guti que algunos días no se presentaba a los entrenamientos y del que nadie sabía nada hasta las dos de la tarde. Hoy deslumbra en el Juvenil A. Ganó la Liga, llegó a las semifinales de la Youth League y este domingo se ha impuesto al Atlético en la final de la Copa (4-1).

“Todos cambiamos… Está llevando una buena trayectoria en un equipo que dentro de la cantera es el cuadro estrella junto al Castilla. A él le gustaba mucho el fútbol, siempre ha sido muy futbolero; a eso sólo faltaba añadirle interés por hacer las cosas y emoción. A mí no me extraña que esté en un banquillo y que esté tan a gusto”, cuenta Vicente del Bosque, que le adoptó cuando llegó a La Fábrica con nueve años y le vio crecer. Sus padres le acompañaban todos los días en tren desde Torrejón. Del Bosque siempre recuerda una conversación que tuvo con un jovencísimo Guti.

—Joder, eres un chaval tan majo, ¿por qué no te cortas un poco el pelo?

—Pues cuando te afeites tú el bigote.

—Es verdad, tienes razón, llévalo como te dé la gana.

Guti hoy tiene 40 años. Le describen como un tipo introvertido, de pocas palabras y sin muchas ganas de gastar bromas, como cuando era jugador. Profesional y con un muy buen cuerpo técnico, destacan, además de su habilidad para llevar al vestuario, en el que le tienen mucho respeto, lo exigente que es en la preparación física, lo metódico y observador que es en todos los aspectos. Sin por ello renunciar a delegar en sus ayudantes.

“Esas edades [en el Juvenil tienen unos 18 años] son muy agradecidas porque al jugador todavía lo puedes manejar y seducir desde la ilusión. Cualquier reto es más llevadero que en el fútbol profesional. Guti además tiene la gran ventaja de una experiencia de 20 años en un equipo grande. Eso le da un grado de atención en el vestuario distinto al que pueda tener alguien como yo”, explica José María Rico, técnico del juvenil del Majadahonda que se ha enfrentado a Guti en la Liga. “Conoce la casa  y cómo ha ido cambiando. Consolidarse allí es complicado y él va por el buen camino porque además de la idea de juego tiene carisma y carácter”, apunta Iván Ruiz, extécnico del Juvenil del Getafe y excanterano del Madrid.

El propio Guti reconoció, el día que se hizo cargo del Juvenil, que sabía cuáles eran las exigencias de cada etapa del canterano porque las había vivido y porque había tenido que madurar muy deprisa. “Llegó con 9 años, su historia es el ejemplo de como un niño empieza allí y llega hasta el final”, subraya Del Bosque.

Como Capello

Sus entrenamientos son intensos. Se centra mucho en el trabajo con balón, pero hace hincapié en el aspecto físico y en el sacrificio de los jugadores. Él, que era la pausa, que tenía ojos incluso en la espalda, como decía Van Nistelrooy, que no necesitaba correr para cambiar de ritmo, reclama ahora a sus jugadores lo que le reclamaba Capello en su día. De ahí que siempre diga que bebe de su fuente y que aplica en su equipo los conceptos defensivos que aprendió del italiano. “¿Entrenar sólo con balón? Es muy bonito, ojalá se pudiese, pero hay que correr”, confesó Guti en una entrevista a Manuel Jabois.

En su entorno aseguran que al Guti jugador le costaría jugar con el Guti entrenador. Pero este último ha sido inteligente. Ha unido su visión de juego, pasión por el fútbol y conocimientos a lo que hace 10 años le causaba más alergia: correr y entrenarse bien. Como dice Del Bosque, todos cambian, incluido Guti.

4 derrotas en 48 partidos

De los 48 partidos que ha dirigido (falta la final de Copa de hoy) al frente del Juvenil A, Guti sólo ha perdido cuatro (ocho empates y 36 victorias). Su equipo ha marcado 141 goles (2,9 por encuentro) y encajado 45 (0,9 por partido), unas cifras de récord.

Casi tanto como las del Guti jugador. En sus 15 años en el primer equipo, el exmediapunta del Madrid, que debutó en 1995 (frente al Sevilla, de la mano de Valdano), jugó 387 partidos de Liga (542 en total). De esos encuentros ligueros, Guti salió desde el banquillo en 159, lo que es récord de la competición doméstica. Solo jugó 133 citas completas.