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Zozulya, perdido en un enredo económico y profesional

Decidido a no ir al Rayo, busca una inscripción a la desesperada en una Liga que comience en 2017

Zozulya celebra un gol con Ucrania.
Zozulya celebra un gol con Ucrania. REUTERS

Roman Zozulya cobra un millón de euros brutos por temporada. En el contrato de cesión firmado entre el Rayo y el Betis, el conjunto verdiblanco se compromete a pagar hasta el 30 de junio la mitad de lo que queda pendiente de su ficha, mientras que la otra mitad corre de parte del Rayo. La cesión no supone ningún coste económico para el club madrileño. Después de decidir no jugar en Vallecas ante la reacción de sus ultras y de buena parte de la afición, Zozulya no manifiesta de forma pública su negativa a jugar en el Rayo porque busca solucionar dos aspectos. El primero, su salario. El Betis le ha asegurado ya que cobrará la parte que tiene que pagar el club sevillano, pero el entorno del jugador entiende que el Rayo puede negarse a pagar lo firmado en el contrato de cesión si el futbolista se niega a viajar a Madrid a intentar desarrollar su profesión.

El Betis, además, iría hasta los tribunales si el Rayo no cumple con las condiciones pactadas en la cesión y el jugador se queda en el club sevillano entrenando, ya que no puede competir al haber cumplido el cupo de inscripciones (tres) en la temporada en curso.

En busca de una salida, el entorno del jugador ha elevado una petición a la FIFA para que permita la inscripción del futbolista en una competición que vaya a comenzar o incluso ya haya comenzado en este 2017, caso de las Ligas noruega, mexicana o china. La FIFA ya mostró su negativa a realizar una excepción con el ucranio para que pudiera jugar de nuevo en el Betis o en otro equipo de las Ligas iniciadas el pasado año.

Continuas reuniones

Es muy complicado que la FIFA permita esta inscripción a la desesperada, aunque los agentes del jugador peleaban hasta última hora de la noche por esta posibilidad después de otro día de continuas reuniones, a algunas de las cuales acudió el jugador. De no prosperar ninguna de las salidas que se están buscando, y si el jugador tuviera problemas para cobrar toda su ficha, es muy probable que los asesores del futbolista denuncien a la justicia una vulneración de sus derechos fundamentales en busca de una indemnización.

Zozulya pasó la mayor parte del día de ayer con su familia mientras recibía el apoyo de sus compañeros. Uno de ellos, Felipe Gutiérrez, fue bastante rotundo. “Si a alguien le parece bien lo que está ocurriendo con nuestro compañero es que no está muy bien de arriba”, declaró el centrocampista internacional chileno.

 

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