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Endesa estudia denunciar a la ACB por incumplimiento de contrato

El presidente de los clubes, Francisco Roca, incumple el acuerdo preferente con la empresa que da nombre a la Liga y abre otro cisma en el baloncesto español

El presidente de la ACB, Francisco Roca, en la presentación de la temporada 2016-17.
El presidente de la ACB, Francisco Roca, en la presentación de la temporada 2016-17. EFE

La renovación del contrato para dar nombre a la liga de baloncesto ha abierto otro cisma en una competición con varios frentes abiertos. A la próxima resolución de la Comisión Nacional de la Competencia respecto al canon de ascensos y descensos y el fondo de regulación, cuya eliminación situaría a varios equipos y a la propia organización en una situación crítica, se ha unido la polémica entre el presidente de la ACB, Francisco Roca, y los clubes a cuenta del acuerdo que ha sido uno de los pilares económicos del torneo.

La marca Liga Endesa se demostró fructífera y consolidó las cuentas de la ACB en el último lustro de tal manera que, en la Asamblea del lunes 28 de noviembre de 2016, los clubes aprobaron un presupuesto de más de 30 millones de euros para la presente temporada 2016-2017, el más alto de la historia de la Asociación. Los ingresos crecieron por quinto año consecutivo, situándose en más del doble que hace cuatro años (14,1 millones en la 2012-13) y en un 15% más que la última campaña (25,5 en la 2015-16) en la que se generó un reparto de 10,5 millones de euros para los clubes. La nota en la que se informaba de las decisiones adoptadas en aquella Asamblea contaba que Francisco Roca, presidente de la ACB, “iniciaba las negociaciones para la renovación del Title Sponsor de la competición, cuyo contrato con Endesa finaliza el próximo 30 de junio”. Sin embargo, según ha confirmado EL PAÍS, lo que Roca anunció en esa misma reunión, ante la insistente demanda de información por parte de los clubes, fue la venta consumada del nombre de la Liga a Movistar, propietaria desde octubre de 2015 de los derechos televisivos de la competición. Sin la autorización de los clubes y sin potestad negociadora, el presidente de la ACB ejecutaba un movimiento que, según Endesa, incumplía el acuerdo.

El contrato, al que ha tenido acceso este periódico, suscrito en 2011 entre Endesa y la ACB, recoge en su apartado 4.9 el “derecho preferente” de la compañía eléctrica “para contratar el Naming Right (…) una vez finalizada la vigencia del acuerdo” y “la obligación de la ACB de comunicar antes de 30 de octubre de 2016 las condiciones y el contenido del nuevo contrato”, con un mes de plazo para que Endesa comunicara su intención de renovar el acuerdo; tiempo en el que la Asociación “no podrá ofertar ni negociar simultáneamente con otra empresa el Naming Right”. Todos los requisitos los incumplió Roca, que, a mediados de noviembre, presentó a Endesa una propuesta cerrada con un “precio mínimo” de 11,5 millones anuales durante cuatro temporadas sin margen de negociación tras haber pactado con Movistar.

Extracto del contrato entre ACB y Endesa.
Extracto del contrato entre ACB y Endesa.

“No queremos irnos”

A principios de diciembre, con el conflicto en marcha, Roca constituyó una comisión negociadora integrada por Barcelona, Baskonia y Joventut de Badalona, pero no se presentó a la única cita a la que se convocó a Endesa. Javier de la Chica y Jordi Cañellas, responsables de negocios, marketing y patrocinio de la ACB, ejercieron de interlocutores para trasladar una oferta que desde la energética consideran improcedente y fraudulenta por entender que llegaba tras una secuencia de infracciones.

“Cualquier solución a la que quieran llegar ahora pasa por mantener el nombre de Liga Endesa durante tres o cuatro años más. Si no se resuelve la situación iniciaremos acciones legales en defensa de nuestros intereses”, anuncia Alberto Fernández, director general de comunicación de Endesa, que plantea los paralelismos del caso con el despido de Orange precisamente para la llegada de Movistar.

Paralelismos con el ‘despido’ de Orange

A finales de 2015, la llegada de Movistar como nuevo operador televisivo de la ACB planteó con Orange un conflicto similar al que ahora ha surgido entre Endesa y la Liga.

El grupo francés de telecomunicaciones, activo publicitario del torneo durante siete años y plataforma para la retransmisión de los partidos por internet, se vio desplazado y finalmente presentó una demanda contra la Liga de baloncesto por incumplimiento de contrato.

El litigio se saldó con una indemnización de 2,8 millones de la ACB a la compañía telefónica, que aportaba poco más de un millón por curso a la ACB.

Francisco Roca dio por concluido de forma unilateral el contrato con Orange al entender que existían varías cláusulas que permitían romper el acuerdo en caso de que se produjera un cambio en el escenario televisivo, como entendía que sucedía con la aparición de Telefónica, que se comprometió a pagar 45 millones a la ACB por tres temporadas. La plataforma Orange Arena desapareció y los clubes tuvieron que asumir el coste de la indemnización. El escenario se repite.

“Endesa no quiere irse. Nuestro deseo ha sido y es el de seguir patrocinando y dando nombre a la Liga. Si no seguimos no será por nuestra culpa y, de hecho, seguiremos siendo la empresa española de referencia en el baloncesto, patrocinando a la Federación Española y con todas las campañas y acciones que venimos realizando”, prosigue Fernández. A la espera de nuevos movimientos de la comisión negociadora, Endesa da por rotas las relaciones con la ejecutiva de la ACB, pero constata una “magnífica relación con los clubes”. La mayoría de ellos reconocen que apuestan por la continuidad del modelo. “Estamos en mitad de una negociación compleja y preferimos ser prudentes y no pronunciarnos”, explicó un portavoz de la ACB a este periódico.

El 21 de julio de 2011, el presidente de Endesa, Borja Prado, y el entonces presidente de la ACB, Eduardo Portela, firmaban en Madrid “el acuerdo más importante de la historia del baloncesto español y europeo”, como rezaba el comunicado oficial, en el que se explicaba la “unión estratégica” por la que la empresa energética daba su nombre a la Liga profesional. El contrato, con una vigencia de cuatro temporadas con opción a dos más, contemplaba una inversión total de 30,5 millones de euros (con una cantidad anual que iba desde los 4 millones del curso 2011-2012 hasta los 5,5 de la presente campaña). La inyección económica reforzaba estructuralmente una competición que en los dos años anteriores a la llegada del nuevo patrocinador había perdido más de 40 millones en la masa presupuestaria de sus 18 equipos, ahora 17. La alianza ahora se tambalea.

En el acuerdo que la ACB firmó con Movistar en octubre de 2015 para la cesión de los derechos audiovisuales de la Liga, la compañía telefónica pagaba 46 millones de euros repartidos en tres temporadas de la siguiente manera: cuatro millones por derechos y ocho por patrocinio en el curso pasado (en el que aún compartía las retransmisiones con TVE); siete por el 100% de los derechos y ocho por patrocinio este curso; y ocho por derechos y 11 por patrocinio la temporada que viene. Para alcanzar el “precio mínimo” de 11,5 millones en el que Roca cifró la renovación para dar nombre a la competición, a Movistar le bastaría con incrementar levemente su aportación de patrocinio a partir del año próximo, pero la suma resultante es inferior a la que los clubes reúnen ahora con el doble acuerdo con Endesa y Movistar.

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