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El Granada, dos maneras de sufrir

Alcaraz ha mejorado los números de Jémez, aunque su apuesta defensiva se traduce en muchos empates, que pueden ser insuficientes para lograr la salvación

Messi, ante el meta Ochoa y Lombán.
Messi, ante el meta Ochoa y Lombán.

Nada tienen que ver los estilos de Paco Jémez y Lucas Alcaraz. Un síntoma de la confusa transición que ha rodeado a un club que pasó del dominio de la familia Pozzo al del empresario chino Jiang Lizhang. Jémez, ahora en México, no aterrizó bien en un Granada donde todo era nuevo. El técnico lamentó la llegada de una gran cantidad de jugadores de diversas nacionalidades y sin experiencia en la Liga española. Sin embargo, no dudó en la pretensión de instalar su estilo de juego atrevido y valiente, que le dio excelentes resultados en el Rayo durante tres temporadas. Jémez se estrelló en un Granada que lo llamó casi a la desesperada después de que Jorge Sampaoli eligiera al Sevilla. Duró seis partidos. Se saldaron con cuatro derrotas y dos empates, logrando, por lo tanto, solo dos puntos. El equipo nazarí recibió 16 goles en esta serie de encuentros: una media de 2,5 tantos en contra por partido.

Lucas Alcaraz le sustituyó con ideas antagónicas. Su estilo es diametralmente opuesto al de Jémez. El preparador ha mejorado ligeramente las prestaciones de su antecesor, puesto que en los nueve partidos que lleva dirigidos ha conseguido siete puntos, producto de cuatro empates, una única victoria (2-1 al Sevilla) y cuatro derrotas. Ahora el énfasis se pone en defender. En nueve partidos, el Granada ha recibido 17 goles, lo que produce una media de 1,8 goles en contra por encuentro. Si se exceptúa el decepcionante estreno de Alcaraz en el Vicente Calderón, donde recibió siete goles (7-1), el Granada ha encajado 10 tantos en ocho choques, lo que deja una media aceptable de 1,25 por partido.

Alcaraz, que afianza su sistema defensivo en un trivote en el centro del campo, ha cambiado la faz del Granada, capaz, por ejemplo, de perder por la mínima en el Camp Nou (1-0). Sin embargo, su apuesta conservadora tiene riesgos. El Granada solo ha anotado siete goles en los nueve partidos de Alcaraz, mientras que el grupo dirigido por Jémez hizo esos mismos siete tantos en seis choques.

Con Alcaraz, el Granada empata muchos partidos (cuatro de nueve), lo que puede no servirle en busca de la salvación. El Granada lleva seis empates. Es el segundo equipo con más empates después del Espanyol (siete). Si se analiza lo ocurrido en la zona de descenso desde el ascenso del Granada (2011), la acumulación de empates no siempre garantiza la salvación. En 2012, Villarreal y Racing fueron los que más empataron y bajaron, mientras que el Granada, con solo seis igualadas, se salvó. En 2013, el Deportivo se fue a Segunda con 11 empates acumulados, mientras que el Granada se salvó con nueve. En 2014, el Valladolid descendió con 15 empates acumulados, mientras que el Granada, con solo cinco, se salvó (curiosamente entrenado por el propio Alcaraz). Lo ocurrido en 2015 es la excepción. Entonces el Granada fue el equipo que más empató (15 igualadas), aunque la salvación se consolidó en un milagroso final de Liga donde el equipo logró tres victorias y un empate en los cuatro últimos partidos con Sandoval en el banquillo. En 2016, al Rayo no le valieron 11 empates y el Granada, con 9, obtuvo una nueva salvación.

“Ante el Madrid tenemos que potenciar nuestras virtudes defensivas y, además, tener personalidad cuando tengamos el balón”, ha afirmado Alcaraz, quien no podrá contar con Angban y Carcela, convocados para la Copa de África. Además, no viajan Foulquier, Cuenca y Saunier, lesionados. El Granada no ha ganado fuera de casa, donde solo ha obtenido tres empates (Betis, Valencia y Málaga).

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