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La espiral de James

El colombiano del Madrid, que sólo ha jugado el 32% de los minutos, parece haber perdido la fe y por la falta de ritmo no consigue engancharse al equipo

James Rodríguez, este sábado, durante el partido contra el Sporting. Ampliar foto
James Rodríguez, este sábado, durante el partido contra el Sporting. REUTERS

James Rodríguez jugó de inicio contra el Sporting el sábado. No era titular desde hacía un mes (en Copa contra la Cultural Leonesa) y en Liga desde hacía dos (en casa contra el Villarreal). Zidane le quitó en el minuto 70 y parte del Bernabéu despidió al colombiano con pitos. Desde la grada de animación corearon su nombre. Cerró el partido con un remate, cinco centros, cero recuperaciones y diez pérdidas. James no acaba de engancharse al equipo ni de comulgar con el público que se entrega a los futbolistas que se esfuerzan, corren y no dan nunca un balón por perdido. Como Nacho y Kovacic, por ejemplo, los dos jugadores más aplaudidos y ovacionados ayer.

El defensa y el centrocampista representan el trabajo y el sacrificio. El español porque no suele jugar mucho pero cuando lo hace siempre cumple y, además, en cualquier posición. El croata porque nunca ha bajado los brazos pese a no tener continuidad y desde que, debido a las lesiones, se la han dado, ha tenido una progresión espectacular. ¿Cuál es la clave de su crecimiento y regularidad?, le preguntaron el viernes a Zidane. “Ante todo su trabajo. Siempre ha trabajado mucho”, contestó el técnico.

Con él, a diferencia de Carlo Ancelotti, por ejemplo, con el que siempre jugaban los mismos 13-14, todos han tenido sus oportunidades. Zidane suele rotar porque dice que es la única manera de que los jugadores que no juegan nunca puedan responder cuando se les necesite. James vive en una espiral. Perdió la titularidad el año pasado –su año más complicado, dentro y fuera del campo, desde que llegó al Madrid- y no consigue volver a mostrar su mejor versión, la que enamoró a todos en su primera temporada.

Ha entrado en un bucle. Entiende que un jugador de su categoría (el club pagó 80 millones por él) tiene que jugar más y es como si no se esforzara lo suficiente para hacerlo. Desde fuera da la sensación de que ha perdido la fe y que no va a revertir su situación. Ayer, sin ir más lejos, volvía a ser titular después de mucho tiempo y, sin embargo, no pareció querer comerse al mundo. Tampoco querer decir, aquí estoy yo. Es como si hubiese dado por perdida la batalla.

“Yo no le veo desconectado, ha hecho su partido. En el ritmo sí le puede faltar un poco de continuidad, pero estoy contento porque ha tenido minutos”, dijo Zidane después del partido. El técnico lleva semanas repitiendo que James es un jugador importante para el Madrid, que tendrá sus minutos y su momento y que si fuera él, no se iría del club.

Pero es evidente que el colombiano, de 25 años, ha perdido protagonismo. En lo que va de temporada ha disputado sólo el 32% de los minutos (ha marcado un gol y dado siete asistencias en 569 minutos). En la plantilla sólo hay cuatro futbolistas que han jugado menos que él: Yáñez, el tercer portero, Casemiro que lleva dos meses y medio lesionado y suma 408 minutos, Coentrão (130) y Mariano (48).

¿Ha dejado de ser protagonista por una cuestión de actitud o simplemente futbolística?, le preguntaron a Zidane el viernes. “Por ninguna de las dos cosas. Es verdad que un jugador de su categoría quiere jugar más, pero yo tengo que tomar decisiones. James va a ser importante para nosotros y va a tener minutos”, contestó. ¿Con la baja de Bale se le abre la puerta a James?, le insistieron. “Se abre la puerta para todos. Están todos listos, incluido James”, respondió.

Una señal más de que la titularidad hay que ganársela con el trabajo y no con el estatus. Y James tiene competencia: Lucas Vázquez, Isco y Asensio.

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