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Zamora vence ‘la maldición del francés’

Los jugadores de la Real acuden a abrazar a Zamora tras su gol.
Los jugadores de la Real acuden a abrazar a Zamora tras su gol. AS

La Liga 1980-1981 fue la más tremenda que he conocido. Se escapó el Atleti, cuya ventaja minaron unos arbitrajes-respuesta a las intemperancias de Alfonso Cabeza. El Barça le acechaba cuando le secuestraron a Quini. El Madrid y la Real quedaron mano a mano. Todo se decidió en Gijón, en foto finish, con un gol de Zamora que conjuró la llamada maldición del francés,proferida en 1913.

La Real estuvo invicta hasta la penúltima jornada de la Liga anterior, pero perdió en Sevilla. Eruditos del club recordaron entonces la maldición lanzada por Julien Cormet, un francés que había creado el Club Ciclista de San Sebastián. Bajo el nombre de Club Ciclista, los pioneros del fútbol en la ciudad habían ganado la Copa del Rey en 1907. Luego, ya como Real Sociedad, hicieron su campo de Atocha en 1913, para lo que demolieron el viejo velódromo. Comet se sintió agredido por los futboleros y les lanzó su maldición:

—Nunca más ganaréis el campeonato de fútbol.

Y así había sido. La Real no había ganado nunca más la Copa, ni la Liga desde su creación. Aquella caída en Sevilla, que le dio la Liga al Madrid, renovó el recuerdo, y más por la forma en que se produjo. La Real se puso 0-1, con un gol que el Sevilla protestó masivamente por fuera de juego. La intensidad de la protesta fue proporcional a la gran prima que llevaban del Madrid por ganar, y el árbitro expulsó a dos. El Sevilla se quedó nueve contra once y aun así ganó el partido, con dos goles finales de Bertoni.

Un año después, en la última jornada la Real es líder, con 44 puntos. El Madrid tiene 43. El goal average favorece a la Real, que juega en Gijón. El Madrid juega en Valladolid. A la Real le vale el empate. Incluso perdiendo, gana la Liga si el Madrid no gana.

San Sebastián es un hervidero la semana anterior. Todo el mundo quiere una de las tres mil entradas que el Sporting le vende a la Real. López Ufarte recuerda los agobios: “El club nos daba, de pago, por supuesto, veinticinco a cada jugador. Pero pedíamos más y más. Primero la familia, luego más familia, los amigos del barrio, del pueblo, de la infancia, de los comercios… No se podía atender todo”.

La Real Sociedad ganó la Liga de la temporada 1980-1981 con un gol en el minuto 89

Se organizó un desplazamiento masivo a Gijón. Muchos sin entrada. En Gijón la alarma fue tal que se decidió instalar una pantalla gigante en el pabellón de la Feria de Muestras, para dar el partido en directo, previo pago de 400 pesetas. Las del partido iban de 900 a 1.500. Gijón se sentía expectante ante el suceso. Era un gran Sporting, que los años anteriores había apretado seriamente al Madrid. Un Sporting cargado de internacionales. Ahora la ciudad hablaba de si ganaría o no, de si acusarían al equipo de no oponer resistencia a la Real, para ajustar cuentas recientes con el Madrid o si, al revés, le acusarían de oponer demasiada por la existencia de una nueva prima. Miera, el entrenador, y un jugador, Aguilar, tenían largo pasado blanco. Se llegó a publicar que a Aguilar no se le dejó entrenar en Mareo porque pretendía trasladar la propuesta del Madrid.

El club se ve sometido a una presión inaudita de todo orden. Doce radios van a dar el partido en directo, se acreditan más de cien periodistas de toda España, hasta Radio Rivadavia de Argentina conecta la última media hora.

La Real viaja en avión a Gijón, hecho insólito, según me comenta López Ufarte. Un cordón de coches y autobuses ocupa el domingo la carretera. “Salió un domingo frío y lluvioso, muy desapacible. El campo estaba muy mal. Pero creo que íbamos convencidos. Pensábamos que el fútbol nos debía una. Particularmente lo pensaba yo, que no pude jugar el día de Sevilla”.

Penalti a López Ufarte

Los dos partidos empiezan a las cinco. La tarde empieza con un autogol del madridista Sabido en Valladolid que el árbitro anula. Según los transistores están contando eso en Gijón, Maceda le hace penalti a López Ufarte. “Yo, por lo que sea, estaba convencido de que me harían un penalti. Yo era el encargado de tirarlos, pero antes del partido se lo había dicho a Kortabarría: ‘Me van a hacer un penalti, y lo tiras tú. Yo sólo tiro si hay algún penalti que le hagan a otro’. Y pasó. Tiró Kortabarria y marcó”. Iban seis minutos.

Se acercaba el descanso y todo iba viento en popa para la Real. Pero en el minuto 43, una mala cesión de Richard a Fenoy permite a Santillana hacer el 0-1 en Valladolid. En el 44, jugada de Ferrero, avería en el área de la Real, rebotes, y gol de Mesa. 1-1.

La Real se va al descanso campeona, pero nada más regresar, en el 46, otro barullo en el área y otro remate forzado de Mesa, que da en el palo y entra llorando.

¡Ahora el Madrid sería campeón!

En Gijón, la Real pasa un largo bache, el Sporting manda, tiene cerca el tercero varias veces. En Valladolid, también aprieta el local, que empata por Gilberto en el minuto 59.

¡Ahora sería campeón la Real!

El Madrid se vuelca y sufre despistes atrás. Sabido y García Navajas salvan goles en la raya. En el minuto 79, una parábola de Santillana que Fenoy rechaza y García Hernández remacha. 1-2.

¡Otra vez el Madrid campeón! En el 85’, un tirazo de Stielike liquida el partido. 1-3.

Final en Valladolid. Los jugadores se quedan en el campo, mirando el simultáneo. Juanito se pone de rodillas: ha prometido bajar así al vestuario si gana la Liga.

Pero en Gijón aún hay partido. En el último cuarto de hora, la Real se ha venido arriba, los suyos han vuelto a levantar las banderas. Hay subidas, llegadas, remates, defensa heroica del Sporting. En el 89’, en un ataque más, el balón sale rechazado del área, le llega a Górriz, que dispara raso y fuerte; el balón se le queda a Zamora entre el pie izquierdo y el barro, se gira, ve puerta, Castro se adelanta para cerrar ángulo, él dispara, el balón pega en el pie derecho de Castro, se eleva y…

—Nos pareció que no terminaba de caer nunca. ¿Iba a caer más allá del larguero o más acá? Por fin cayó…

¡Gooool…! La explosión es tremenda mientras Zamora se sube a la alambrada. En Valladolid, hay un murmullo creciente entre los que escuchan los transistores, y el encargado del simultáneo retira el 1 de la Real y pone un 2. Juanito se levanta. Boskov se lleva a sus jugadores al vestuario.

La maldición del francés había sido vencida.

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