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A Márquez le cortan la correa en Phillip Island

Para aspirar al título con una moto inferior, la contención fue tal que el campeón bromeaba con su equipo: “Me tenéis atado como a un perro”

Márquez bromea con Lorenzo en la conferencia de prensa oficial del GP de Australia, con Viñales y Crutchlow al fondo. Ampliar foto
Márquez bromea con Lorenzo en la conferencia de prensa oficial del GP de Australia, con Viñales y Crutchlow al fondo. AFP

Si ha ganado el Mundial esta temporada y lo ha hecho tan pronto, cuatro citas antes de que termine el curso, el 13 de noviembre en el circuito de Cheste, es, en gran parte, porque se ha contenido. Por su pilotaje conservador, que le ha hecho terminar cada carrera, sumar en cada gran premio, calcular cuándo podía y cuándo no, ser el mejor estratega. Marc Márquez ha corrido con cadenas desde que empezó el campeonato. Pero, por fin, se ha liberado.

Cuando ganó en Japón le hicimos un gesto así, con las manos, como que le cortábamos la correa: era la forma de decirle que ya podía correr como quisiera. Habíamos estado haciendo broma todo el año de que lo teníamos amarrado y cuando se descarriaba un poco le decíamos: ‘dónde vas, tira para acá’, ‘ven aquí’. Y él respondía: ‘me tenéis atado como a un perro’. Pero siempre de coña, porque tenía muy asumido desde el principio que se tenía que hacer así y que para llegar con las máximas posibilidades a final de temporada era eso lo que tocaba este año, porque no teníamos las armas, especialmente a principio del año, para competir en igualdad de condiciones”, confiesa, ahora que ya tienen el título de campeones, el ingeniero de pista de Márquez, Santi Hernández.

La carrera de este domingo en Phillip Island, que el año pasado ya ganó y que es recordada como un auténtico espectáculo, es su primer objetivo. Pero no el último. “Tengo ganas de ganar. Ahora, sin presión, lo que me queda es ganar carreras y terminar en el podio. Pero me tengo que controlar, porque en 2014 acabé en el suelo. Tengo que controlar la extramotivación”, dice el nuevo campeón del mundo. Toda una declaración de intenciones.

“Después de estar todo el año, 16 carreras, conteniéndose, porque siempre quiere dar lo máximo, con el Mundial ya ganado, puede llegar aquí y arriesgar, pasárselo bien. Y si tiene que luchar para ganar y arriesgar más de la cuenta, puede hacerlo: ya no tiene presión. Se merece poder correr así y nosotros se lo tenemos que permitir, que disfrute”, asume Hernández.

Es el pago no solo a los servicios prestados, sino a un año de sufrimiento. “Después de cómo acabó el curso pasado y cómo nos fue la temporada pasada, llegamos a la pretemporada, no nos fue bien, tuvimos muchos problemas con la puesta a punto… Todo eso te hace pensar. Marc es un piloto al que le gusta ganar y cuando se vio que no podía dar más de sí, eso le afectó. Hubo momentos muy complicados a principio de temporada. Él quería dar el máximo y solucionar los problemas. Pero no podía. Y cuando no te salen las cosas, no puedes estar igual de sonriente que cuando te sale todo rodado”, confiesa Hernández, uno de los grandes apoyos del campeón, uno de los hombres que le ayuda a marcar la estrategia.

Las cosas, como ya confesó el propio Márquez el domingo que ganó el Mundial en Motegi con una inesperada victoria y una más inesperada carambola al caerse sus dos rivales, Rossi y Lorenzo, no pintaban nada bien al inicio del año: “En Qatar nos conformábamos con acabar sextos. ‘Nos podemos dar con un canto en los dientes, decíamos’. Echábamos cuentas y no nos salían. Luego, después de la caída de Le Mans y cuando Lorenzo se puso primero, hubo algún comentario de: si ganamos este Mundial esto será la leche. Si no fallaban las Yamaha iba a ser muy complicado. Luego sucedió que supo gestionar muy bien las carreras de agua: en Assen se conformó con ser segundo, algo que no hubiera hecho el Marc de otros años. En Montmeló también entendió, en casa, que no podía arriesgarse a una caída solo por querer ganar a Valentino ante su público; y la victoria de Sachsenring fue muy importante, por la estrategia que utilizó al ser el primero en salir con neumáticos lisos”.

Pasada la agonía, a Márquez le quedan tres carreras para pasárselo en grande. “Ahora podré correr con más libertad, aunque sin olvidar que voy a 300 km/h; la concentración en la pista es la misma, arriesgando más o menos”. Y añade: “Vienen dos circuitos que me gustan: Phillip Island y Valencia; Sepang será más una incógnita, sobre todo después de que reasfaltaran la pista. Pero lo que tengo claro es que vienen tres carreras para disfrutar”.