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Las pupas del Madrid

Sin su equipo titular a punto, Zidane resuelve un crucigrama cada jornada

Zidane, en el partido contra el Dortmund.
Zidane, en el partido contra el Dortmund. REUTERS

Entre las señas del barcelonismo figura el equipo de Berlín. Es una referencia a la alineación fetén del Barça que ganó su última Copa de Europa, la de 2015. Para los devotos azulgrana es el equipo titularísimo, la formación que a los culés les gusta citar de carrerilla cuando llegan los grandes órdagos, por más que ahora tengan que saltarse a Alves en favor del emergente Sergi Roberto. En el Real Madrid no ha dado tiempo de acuñar al equipo de Milán. Cuatro meses después de conquistar la Undécima aún no se ha podido repetir la alineación.

Este Madrid es un equipo entre paréntesis, con alineaciones ambulantes mientras sus titulares recuperan la plenitud

Zidane nunca lo ha expresado como coartada, ni siquiera después de tres empates consecutivos. Hace bien en no rechistar, pero su sentido del deber no puede eludir la realidad: el Madrid bacheado de hoy es un Madrid entre paréntesis, con pupas. Se trata de un equipo en la sala de espera, con alineaciones ambulantes mientras convalecen Casemiro y Marcelo, se resetean Cristiano y Benzema, se rueda Keylor Navas y cicatrizan las heridas de Pepe. En definitiva, el club solo ha podido exponer un grupo algo afeitado, con el lastre de seis de sus indiscutibles fuera de punto. Y con futbolistas capitales como Kroos y Modric de tapadera, en funciones que limitan todo su potencial. Con tanta rebaja, más allá de leer los resultados, convendría aplazar el juicio sumarísimo hasta que el equipo se enhebre del todo. No se trata de evasivas o subterfugios, sino de verificar las circunstancias. Y el Madrid las tiene, como muchos otros, aunque, por supuesto, tenga mejores remedios que casi nadie.

Zidane se ha ido apañando y hasta ha variado el sistema para enmascarar el boquete de Casemiro, el único sin relevo claro. En este tránsito, el entrenador ha logrado activar un bendito debate para el madridismo. Mientras ha estado dañado el chasis, para mitigar el problema, Zizou ha conseguido activar a toda la factoría salvo a Coentrao, que está por reaparecer. Consecuencia de una estupenda plantilla, en las nueve citas oficiales del curso quien más quien menos ha dejado su huella. Algunos, hasta han logrado que se discuta su prevalencia sobre los llamados a la titularidad. Es el caso del resolutivo Kiko Casilla, del magnífico Varane de Dortmund o ese Morata que estrecha el cerco a Benzema, que aun disminuido marcó en Canarias y tuvo hilo en los dos goles en Alemania. Arrancó como un tiro Asensio, poco a poco ha despegado James, se ha asentado mejor Danilo, han cumplido con eficacia Nacho y Kovacic y la gente espera el revulsivo de Lucas Vázquez en cuanto se tuercen las cosas. El único extraviado por el momento parece Isco.

Pese al goteo de cada uno, es lógico que este Madrid pendular haya pasado tantos apuros y todavía resulte un equipo indefinido, cosido a la carrera con tantas urgencias. Con todo, no se puede meter en el mismo cesto el meritorio empate en Dortmund que el fiasco ante el Villarreal o el inesperado traspié en Las Palmas. Nunca ha sido un conjunto redondo, recreativo. Se ha evaporado en varias primeras partes y no ha podido disimular su querencia por refugiarse cuando se siente casi ganador. Un equipo tan funambulista que ahora son los adversarios quienes le marcan en los finales de cada periodo, como hicieron Las Palmas, Villarreal y Borussia Dortmund. Si ni siquiera Cristiano debiera todavía estar seguro de sí mismo, mucho menos el colectivo. Lo que habrá que poner en perspectiva es si todos estos males son o no fruto del crucigrama que cada jornada debe afrontar Zidane. A él le corresponde mantener en vilo cada jornada a esos estupendos reclutas mientras da carrete a los principales para que tengan rodaje. Porque sería inexcusable que, de nuevo, el Madrid pensara que el devenir a largo plazo de su fetiche Copa de Europa pueda maquillar dejarse ir en la Liga.

En el Madrid no hay pretextos que valgan, pero por muy Madrid que sea necesita cuadrarse antes del juicio final

Es el Madrid, y por tanto no hay pretextos que valgan. Cierto, y nadie desde las entrañas del club los ha vociferado. Pero por muy Madrid que sea precisa cuadrarse. Entonces se verá y escudriñará si el pensamiento propio de Zidane es o no convincente. De momento, lo ha sido con su personalidad con Cristiano y su mecedora con los suplentes. El examen final está por llegar. Hoy, hay lo que hay: nadie puede recitar la alineación de San Siro. Y falta izar del todo la bandera de Cristiano. Casi nada, la pupa de todas las pupas.

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