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Rice y Llull, el duelo del año

Las semifinales de la supercopa han dejado apuntes interesantes de lo que puede ser una gran temporada en la Liga Endesa

Sergio Llull (d) y Tyrese Rice durante la semifinal de la Supercopa.
Sergio Llull (d) y Tyrese Rice durante la semifinal de la Supercopa. EL PAÍS

Pistoletazo de salida y la carrera ha comenzado a ritmo notable. Lo ha hecho dejando apuntes interesantes de lo que puede ser una gran temporada en la Liga Endesa, aunque es demasiado pronto para sacar grandes conclusiones. Cierto es que la ACB ha perdido a varios de sus referentes que, en su mayoría, se han marchado rumbo a la NBA; por la ambición deportiva y por los dólares del nuevo contrato de televisión. Pero la vida es una rueda de idas y venidas y los clubes han fichado bien para rearmarse, o eso hemos atisbado en las semifinales de la Supercopa donde ya lucieron varias de esas incorporaciones.

En la primera semifinal, el Herbalife Gran Canaria supo aprovechar muy bien el momento ante un mermadísimo Baskonia, lastrado por las lesiones y en plena reconstrucción tras la salida de piezas clave como Bourousis, James y Adams. La situación no resta ningún mérito al equipo canario que cada año da un pasito más allá. Ha ampliado su banquillo, tiene dos jugadores por puesto y encima ha suplido la notable baja de Aíto con la llegada de Luis Casimiro, un entrenador que siempre va a por todas y que quiere dar al equipo amarillo su primer título oficial. De momento está invicto y jugadores como McCalebb, Hendrix, O’Neal o Planinic parecen llevar en la isla toda la vida. Si a ellos le sumamos a Kyle Kuric, capaz de anotar 24 puntos con series increíbles, su victoria fue más que merecida.

La segunda semifinal nos regaló el primer clásico de la temporada; muy pronto para los entrenadores, pero una gozada para los aficionados. Falta rodaje, hay mecanismos que no están consolidados, y a algún jugador le falta entrar en la dinámica del grupo, pero ya ha quedado claro que los ‘duelos al sol’ entre estos dos gigantes no nos van a defraudar a lo largo del año.

El partido resultó muy igualado. El Real Madrid salió subido a la moto de Sergio Llull y cargando sobre un juego interior que empezó con un porcentaje de acierto altísimo, pero a medida que pasaron los minutos fue descendiendo y al final del partido casi resultó un lastre.

Desde muy pronto comprobamos que el pulso Llull-Rice puede ser el duelo del año. En la semifinal se decantó a favor del barcelonista con 30 puntos y su acierto en los momentos decisivos. Al madridista, autor de 27 puntos, lo conocemos de sobra; el azulgrana confirmó que es un jugador brillante, imparable en el uno contra uno.

La falta de rodaje se ha visto sobre todo en las defensas. El equipo azulgrana todavía está adaptándose al sistema de Bartzokas, aunque el que lo conoce de sobra es Víctor Claver, al que se le vio muy suelto, aprovechando los espacios, con acierto desde el exterior, reboteando y defendiendo bien. Es lo que se llama ‘un chico para todo’, que le va a venir muy bien a su equipo.

Enfrente también podemos individualizar en Draper aunque no será ni mucho menos el jugador que se fue hace un par de temporadas. Ahora es más agresivo, consciente de que tiene un roll diferente ante la ausencia del Chacho. Al que no vimos en todo su esplendor fue a Randolph que quizás necesite más tiempo porque debe adaptarse a un equipo en el que hay muchas opciones de ataque y todas son buenas. Ahora no todo debe pasar por él.

Acabamos de empezar y ya tenemos en puertas la primera gran final. Herbalife Gran Canaria-FC Barcelona. Apenas el estreno y ya no nos podemos despegar del asiento porque apunta a que vamos a disfrutar y mucho. Equipos con mucho talento y muchas ganas de demostrar cosas. Que no pare el buen baloncesto.

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