Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Espanyol es un enigma bajo palos

Las dudas persisten tras el adiós de Arlauskis y Pau y la llegada de Diego López y Roberto, suplente pese a que costó tres millones

Diego López, durante un entrenamiento en Sant Adrià.
Diego López, durante un entrenamiento en Sant Adrià.

Kiko Casilla se marchó rumbo al Madrid en 2015 y nadie se inmutó en el Espanyol. “Tranquilos que está Pau López”, aseguraban, en su momento, desde los despachos de la Ciudad Deportiva. Pero el equipo que primero dirigió Sergio González y después Constantin Galca era un coladero en defensa y el portero, de 21 años, quedó en el ojo de la tormenta. Hasta una parte de la hinchada se metió con el meta internacional con La Rojita en las redes sociales. “Estoy haciendo un máster en todos los sentidos”, explicaba Pau. El arquero pagó caro la falta de experiencia y ni el fichaje a préstamo de Arlauskis, en el mercado de invierno evitaron la sangría del Espanyol, que finalizó el curso como el equipo más goleado de la Liga. Cuando Quique Sánchez Flores tomó el mando todos en el club tenían claro que había que fichar a un portero con currículo para que compitiera con López.

En la lista de guardametas que preparó la secretaría técnica figuraban Steve Mandanda (31 años) y Diego López (34). Al francés, después de la Eurocopa, se lo llevó el Crystal Palace por 10 millones de euros y el gallego aterrizó en Cornellà el último día del mercado de fichajes. El problema fue que Pau López ya había decidido marcharse al Tottenham (cedido a cambio de 500.000 euros, con una opción de compra de siete millones) y que el Espanyol ya tenía en la plantilla a otro guardameta con experiencia: Roberto Jiménez (30). “Siempre he tenido competencia. Mi idea es aportar dentro y fuera, ayudar a los jóvenes y darlo todo para el beneficio colectivo”, asegura Diego López.

Diego López (derecha), N´Kono (centro) y Roberto, en un entrenamiento. ampliar foto
Diego López (derecha), N´Kono (centro) y Roberto, en un entrenamiento.

Roberto fue el primer fichaje de la era de Sánchez Flores, una apuesta del técnico que al Espanyol le costó tres millones de euros. En la pretemporada el exportero del Atlético de Madrid se aferró bajo el larguero blanquiazul, mientras Pau, en el banquillo, era tentado por Mauricio Pochettino para irse a Londres. Sin embargo, todo cambió cuando el cuadro blanquiazul empezó a jugar por los puntos. En los dos primeros partidos de la Liga, el Espanyol recibió ocho goles: seis ante el Sevilla y dos frente al Málaga. Y Roberto quedó en la picota. No hubo una tercera oportunidad para el exguardameta del Atlético. Ante la Real Sociedad, Sánchez Flores eligió a Diego López. “No quiero compararlo con Roberto. Diego hizo un muy buen partido”, explicó el entrenador.

Aseguran desde Sant Adrià que el cuerpo técnico miraba con recelo la manera de hacer en el campo de Roberto, que no daba tranquilidad a la defensa. Y que la templanza de Diego López funcionó de analgésico para la zaga en el empate en Anoeta. “Vine para intentar jugar y la decisión es del míster. Lo que seguiré haciendo, como siempre, es entrenar duro para seguir siendo titular. Llevo muchos años, he jugado unas veces y otras no, son cosas del deporte”, sostiene el exarquero del Milán, que tiene contrato por una temporada, mientras que Roberto firmó por tres.

En el vestuario, en cualquier caso, existe cierta intranquilidad. Temen en el grupo que las “caras largas” de Roberto vayan a más y que la relación entre los porteros empeore. Diego López, sin embargo, ni se mosquea. “Me he encontrado muy a gusto con el cuerpo técnico y compañeros. Las percepciones son que hay un grupo unido y bueno, que es la primera piedra para hacer una buena temporada”, asegura el exportero del Madrid. Por ahora (solo por ahora), hay calma bajo el larguero blanquiazul.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información