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“En el tenis de hoy perdería la pasión”

Icónico y singular, Mats Wilander (Växjö, Suecia; 52 años) compitió en una edad dorada del circuito masculino. Se hizo con siete grandes. Ahora, como analista, aporta una visión privilegiada del juego

Mats Wilander, en la pista Philippe Chatrier de Roland Garros.
Mats Wilander, en la pista Philippe Chatrier de Roland Garros. Cordon

Mats Wilander (Växjö, Suecia; 52 años) fue una de las figuras del tenis en los ochenta. “Otros tiempos”, dice con voz gruesa y rasgada. Fue número uno y ganó siete trofeos del Grand Slam —tres del Abierto de Australia, tres de Roland Garros y uno del US Open—. Solo se le resistió Wimbledon. Ahora desgrana el juego como analista, en Eurosport, aunque no ha dejado de lado la raqueta. De hecho, del 22 al 24 de septiembre compartirá pista en Marbella con John McEnroe y Yannick Noah en la Senior Masters Cup. El marco, el Club de Tenis Puente Romano.

Pregunta. Hoy día es comentarista. Ante las cámaras, ¿disfruta más o menos de lo que lo hacía en la pista?

Respuesta. No es comparable. No hay nada más divertido que jugar un partido de tenis, que intentar ganar la final de un Grand Slam. No hay nada más emocionante que eso. Pero también es cierto que no hay una sensación peor que la de perder una final, deportivamente hablando, porque la familia es lo más importante. Ahora estoy en el mundo de la televisión y voy a los torneos durante dos semanas para contribuir e intentar ayudar a los jugadores.

P. Todo el mundo habla bien de usted. ¿Cómo lo consigue?

R. Eso es porque son amigos míos... [risas]. ¿Qué cómo me las arreglo para ser una buena persona? A ver, si una persona es buena persona lo es, y punto. Lo eres o no lo eres. No, en serio, creo que es fácil. Cuando uno tiene pasión por algo, por su trabajo, todo es más fácil. Puedes gustar o no, pero lo pones todo puedes llegar a gustar a esa gente a la que no le gustas. Yo soy muy afortunado de disfrutar mucho con lo que hago.

Si jugara contra Nadal en 1988 le ganaría, pero a cinco sets no podría”

P. ¿Y con qué jugador disfruta más?

R. Con Andy Murray me divierto más que con cualquier otro. Cuando él juega bien y tiene la actitud adecuada disfruto, porque es diferente a los demás. El partido que jugó este año en París, contra Wawrinka, es uno de los mejores que he narrado como comentarista. Algunos de los de Federer y Nadal también fueron muy interesantes, porque los dos son dos grandes tenistas y hay un gran contraste de estilos, pero en términos de táctica creo que Murray es el jugador más inteligente.

P. ¿Podría el mejor Wilander competir con todos estos fenómenos?

R. Si Wilander compitiera hoy tendría una raqueta más ligera, piernas más largas y brazos más fuertes… Así que sí. Yo no creo que ninguna generación sea mejor que otra, ¿sabes? Federer, Nadal y Djokovic son fantásticos, increíbles, probablemente los tres mejores del mundo, pero hay que pensar en lo siguiente: ¿cómo son los siguientes 97 jugadores del top-100? ¿Son ellos los peores porque no han sido capaces de ganar un Grand Slam? En los ochenta había ocho tenistas que ganaron más de cinco grandes, así que, ¿quién es mejor? No puedes comparar, nunca. Federer tiene más Grand Slams que nadie y Nadal 14, así que son de los mejores, pero, ¿hubieran sido los mejores en los ochenta? Probablemente. O, ¿tal vez McEnroe hubiese sido el mejor ahora? Probablemente. Quién sabe.

P. ¿Qué diferencias hay?

R. La diferencia es que todo ha cambiado. No puedes comparar. Por ejemplo, yo creo que Ayrton Senna es el mejor piloto de todos los tiempos; ok, de acuerdo, pero podrán decirme: él no conducía coches tan veloces como los de ahora. Y, a la inversa: no se puede decir que los de ahora sean mejores por pilotar a mayor velocidad. Es lo mismo. Ahora las raquetas son mejores, ellos trabajan y compiten mejor. No hay unos mejores que otros, no hay unos que tengan más talento; de hecho, pienso que ahora hay menos talento. Ahora son físicamente más fuertes porque este deporte ha ido hacia ahí. Si yo jugase con mi raqueta contra Rafa Nadal, y yo fuera el número uno en 1988, ¡volvería a ganar otra vez! Pero no sería capaz de ganar un solo partido a cinco sets contra él; bueno, quizá solo uno. Pero no, no tendría opción alguna.

P. ¿Cuál es el mejor recuerdo de su carrera?

R. Generalmente el mejor recuerdo que te queda es el último Grand Slam que ganas, pero quizá no sea el mejor; llega a serlo porque es el último. Nosotros, los tenistas, jugamos para ganar Grand Slams, no para ser el número uno. Jugamos porque nos gusta competir, para competir. La victoria es importante, pero no solo jugamos al tenis por la sensación de ganar. El mejor recuerdo no es solo uno, sino los 12 años que estuve en el circuito. El tenis a veces es fantástico y otras una mierda [“shit”], solo quieres jugar bien. A veces una final de un grande no significa tanto y a veces una primera ronda representa algo más... No puedes controlar ese tipo de cosas.

P. ¿Cómo definiría a Jimmy Connors?

R. Connors es probablemente el mejor competidor contra el que yo haya jugado. Es el mejor por su actitud, aunque a mí no me gustaba. Como competidor Connors odiaba perder más que ningún otro jugador.

P. ¿Y John McEnroe?

R. McEnroe es el genio más talentoso que ha dado el tenis, en términos de lo que él podía hacer con una pelota.

P. ¿Qué me dice de Boris Becker?

R. Becker... Él fue el primer jugador en no tener ningún respeto por su rival. Él jugaba al tenis para él mismo; no le importaba lo más mínimo quién era Wilander, Lendl o quien fuera... No había diferencia para él; él solo jugaba. Fue muy difícil comprender su concepto para todos aquellos que éramos mayores, el no jugar contra otra persona. Yo me preocupaba del tipo que estaba al otro lado de la red y Connors también, pero Boris no. Y Sampras tampoco.

P. Pegar, pegar, pegar. ¿No se ha simplificado demasiado el juego?

Consideramos a muchos figuras y no lo son más de lo que lo era Borg”

R. Depende del jugador. Por ejemplo, a Murray le veo pensar más que a ningún otro jugador en los 10 últimos años. Algunos jugadores no lo hacen porque tienen armas en sus dos brazos, pero hay algunos que piensan. En realidad, si tienes mucha fuerza empleas menos tiempo en pensar; pegas golpes ganadores y no piensas tanto. Pero si no tienes esa fuerza, tú mente tiene que trabajar mucho más.

P. ¿Ha perdido encanto este deporte?

R. No, es diferente. No lo creo. No creo que el tenis haya perdido encanto, sino que los espectadores no han sido educados en la buena dirección. Hoy día la gente ve menos el tenis porque hay muchos otros deportes en la televisión. Hace dos o tres décadas todo el mundo veía el fútbol y el tenis, pero ahora hay muchas más opciones. Ahora solo los verdaderos seguidores del tenis lo ven. Todo ha cambiado mucho.

P. ¿Se mima en exceso a los tenistas de ahora?

R. Es muy difícil no sentirte como una estrella cuando tienes todo el rato a tanta gente alrededor. Ahora tienen un entrenador, un fisio... Y ellos están todo el día trabajando para ti y te dicen todo el rato: estás haciéndolo muy bien. Cuando tú solo tenías a una sola persona viajando junto a ti era diferente. Además, creo que los medios de comunicación confunden un poco, porque los consideramos a muchos grandes estrellas y no lo son más de lo que lo era Bjorn Born, por ejemplo. En los ochenta el tenis estaba en la tele, en el canal nacional, y actualmente tú debes buscar el tenis en la televisión, voluntariamente encontrarlo. Hoy día las estrellas son tan estrellas por los medios y porque tienen a los followers detrás de ellos. Ahora los jugadores tratan de ser lo más populares posibles, mientras para nosotros lo mejor era todo lo contrario: ser lo menos populares posible, porque así teníamos que hacer menos entrevistas. Ganar partidos lo era todo; el resto, nada. Nada de: oh, necesito ser popular para vender más ropa... No. Nosotros íbamos a las conferencias de prensa porque teníamos que hacerlo, pero ahora son importantes para popularizar las marcas. Yo no tuve a nadie alrededor mía diciéndome: haz esta entrevista porque te conviene, o no la hagas porque es para una pequeña publicación de un pequeño pueblo de España. No. Es diferente. ¡Es tan difícil hoy día! ¡Y estoy tan contento de no jugar al tenis ahora! No sería capaz de mantener la pasión viva.

Mats Wilander, durante un partido de Wimbledon en 1995.
Mats Wilander, durante un partido de Wimbledon en 1995. REUTERS

P. Mucha gente considera que el tenis es un deporte de pijos. ¿Qué opina?

R. No, el tenis no es pijo. La gente tiene una idea equivocada. Si miras a los mejores jugadores del mundo verás que ninguno de ellos procede de una familia rica. Ninguno. Borg, Laver, yo o Agassi veníamos de la nada. Por alguna razón hay personas que piensan esto, tal vez porque sea un deporte tan antiguo, tan inglés, o porque Wimbledon sea tan verde y organizado... Pero no, no es cierto. Hay jugadores que vienen de la nada.

P. Pero para costearse una carrera hace falta mucho dinero.

R. Es una idea equivocada. ¿Por qué necesitas un entrenador? ¿Acaso no hay pistas públicas para entrenar? Yo crecí en pistas públicas, McEnroe también lo hizo. Yo no jugaba al tenis por el deseo de ser el mejor, sino simplemente porque me divertía. Hoy los padres llevan a sus hijos a los clubes porque quieren que ellos jueguen al tenis para que sean los mejores, pero no. Eso sí es caro. ¡No tienes por qué hacer esto! ¿Por qué no te vas a un espacio público? Gastarte mucho dinero en que tu hijo juegue al tenis no va a hacer que él o ella vayan a ser profesionales. La mayoría de ellos no lo serán, porque no tienen la pasión necesaria. Los padres y la gente deben entender que lo primero es la pasión. Un ejemplo es Garbiñe Muguruza, porque ella sí la tiene. Es su arma más importante. Los mejores jugadores de la historia del fútbol proceden de las calles. ¿Por qué el tenis debe ser diferente? Lo único que necesitas es una raqueta y una pelota. Así es como se llega a ser bueno en algo, no yendo a un club y gastándote el dinero. Si los padres esperan que sus hijos sean profesionales están completamente equivocados. No esperan que vayan a ser grandes abogados o el presidente de los Estados Unidos, así que lo otro es una locura.

Hoy día las estrellas son tan estrellas por los medios y porque tienen a los 'followers' detrás"

P. Hace unos años se compró una caravana y viajó por todos los Estados Unidos impartiendo clases a todo tipo de gente. ¿Eso no es también una locura?

R. Lo hice porque me gustaba acampar. Me gusta acampar y conducir, ver los países, ver nuevos lugares cada día. Y, además, me gustaba jugar al tenis con gente que estaba feliz jugando al tenis. No eran gente que estuvieran pensando en ser profesionales.

P. Es difícil imaginar a algún tenista actual haciendo lo mismo, ¿no?

R. ¿Por qué no? Puedo imaginarme perfectamente a Roger Federer haciendo algo similar. Él ama el tenis, Rafa ama el tenis. Es posible. Pero, en este caso, tiene que gustarles también acampar. Es divertido.

P. Federer tiene ya 35 años. Cuando decida retirarse, ¿llegará el Apocalipsis?

R. Cuando Bjorn Borg se retiró, en 1991, pensamos que iba a ser algo así, pero no lo fue. En Suecia, por ejemplo, aparecí yo, aunque no era lo mismo, y también llegó conmigo Stefan Edberg y junto a nosotros fueron creciendo otros 10 grandes jugadores suecos. Seguimos sus pasos. Al margen, vino Becker, después Agassi, después Federer... Así que seguro que ahora hay otro llegando. Quizá no sea una sola persona, sino tal vez sean cinco jóvenes jugadores. Ocurre lo mismo con Serena, porque ahí están Garbiñe, Madison Keys, Sloan Stephens... Entre todas ellas se repartirán los Grand Slams que ya no gane Serena, y esto hace que todo sea más interesante. Sin las superestrellas el deporte es más interesante.

P. Va a jugar un torneo de veteranos en Marbella. ¿Aún se desenvuelve bien?

R. Si vas a Marbella y ves jugar a Noah, a McEnroe o a mí te darás cuenta de que nos encanta el tenis. Este tipo de gente inspira a otras personas. Si ves a Djokovic jugar te inspiras, porque es muy bueno. Cualquier persona diría: tal vez yo no puedo hacer esto, porque no es humano, es tan difícil… Pero si le ven cómo le da diferentes efectos a la bola, cómo va la pelota, cómo cruza la red... Esta es la razón por la que deben existir este tipo de torneos.

P. ¿Y qué opina de España?

R. He estado muchas veces en Marbella, unas 10. Me gusta la comida, mis amigos. España tiene una cultura muy divertida y hay muy buena gente, que además aprecia mucho el tenis.

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