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Japón gana el oro que le faltaba a Uchimura

El equipo nipón, que no ganaba el título desde Atenas 2004, pone fin al dominio olímpico de China

Uchimura en la final por equipos.
Gimnasia Artística Gimnasia Artística
· Concurso completo por equipos Masculino
Oro Japón (JPN) 274.094
Plata Rusia (RUS) 271.453
Bronce China (CHN) 271.122

En el reino de Kohei Uchimura, el campeón de todo en gimnasia, faltaba un oro olímpico por equipos. Al rey de la gimnasia en Londres 2012, imbatido en los Mundiales desde 2009, y eso son seis títulos individuales consecutivos, se le resistía el título que constata el nivel gimnástico de un país. Hasta ayer. Uchimura y sus cuatros compañeros remontaron a un revitalizado y sorprendente equipo ruso y pusieron fin al dominio chino en los dos últimos Juegos Olímpicos.

Todo equipo necesita un líder. Y en el equipo de gimnasia no se discute quién es. Uchimura participó en los seis aparatos y solo bajó de los 15,000 puntos en anillas. Al final, junto a Kato, Shirai, Tanako y Yumimura sumaron 274,094 que resultaron inalcanzables.

Los japoneses brillaron en paralelas y salto, pero no fue hasta la última rotación, cuando la presión sube a máximos en una competición que por su formato no permite fallos, cuando se pusieron en primer lugar. En esa hazaña tuvo mucho que ver el espectacular Shirai, que giró como nunca para traer la calma a su equipo con una nota sideral: 16,133. Cuando Uchimura cerró la rotación los japoneses ya parecían inalcanzables dejando para los demás la lucha por la plata.

Rusia también celebra

Rusia, que había dominado la tabla durante buena parte de la competición, acabó resoplando, gimnastas y entrenadores abrazados mirando al cielo. Parecían esperar un milagro, aunque lo que buscaban era la nota de Belyavskiy en el mismo ejercicio de suelo. Cuando se iluminaron esos 14,666 puntos se dieron cuenta de que la suma, 271,453 puntos, era suficiente para llevarse a casa la plata.

Los rusos lo celebraron como si hubieran ganado. Puños en alto y abrazos para todos. Después de la tensión de no saber si podían competir por el escándalo de dopaje —Kuksenkov fue uno de los deportistas que dieron positivo en su día por meldonium— no era menos. Pero es que además los chicos de la gimnasia rusa no pisaban un podio olímpico desde aquel bronce de Sídney 2000, cuando se celebró la primera final por equipos.

Alegría pues para Japón y para Rusia y decepción para un China que logró maquillar su pequeño fracaso con un bronce.

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